La dura lucha contra JOH y la reelección presidencial en Honduras

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Presentación

Este Cuaderno de El Socialista Centroamericano reúne las Declaraciones (2013-2018) que contienen el análisis y la política del Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) en torno al candente problema del continuismo y la reelección presidencial en Honduras.

 

Las elecciones del año 2013 fueron claves porque, por primera vez, se presentaron partidos emergentes, como el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), liderado por el expresidente Manuel Zelaya, y el Partido Anti Corrupción (PAC), liderado por Salvador Nasralla, representado con ello la liquidación formal del bipartidismo. Las elecciones fueron fraudulentas y Juan Orlando Hernández (JOH) fue declarado ganador de las mismas.

JOH le sucedió a Porfirio Lobo (2010-2014), instaurando por primera vez, desde la vigencia de la Constitución de 1982, una continuidad de gobiernos del Partido Nacional. Tiburcio Carias Andino (1933-1949) y los dos gobiernos que le sucedieron, Juan Manuel Gálvez Durón (1949-1954) y Julio Lozano Diaz (1954-1956), habían logrado algo similar en la primera mitad del siglo XX. En un país de profundas tradiciones liberales, como Honduras, la continuidad del Partido Nacional en el gobierno, ha sido la excepción de la regla de la alternabilidad en el poder.

Honduras vive una profunda crisis económica y social, cuyas manifestaciones más visibles son la masiva emigración hacia Estados Unidos, los altos índices de violencia y criminalidad, así como la degradación de la juventud de los barrios marginales que se organizan en maras y pandillas.

Una parte de Centroamérica, el llamado Triángulo Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala) sufre los mismos males. Esto es producto de la derrota de la revolución de los años 80 y de que el imperialismo norteamericano ahogara a sangre y fuego, los movimientos revolucionarios que se manifestaron en la mayoría de los casos bajo la forma de guerrillas.

La crisis económica y social de Honduras se manifiesta también en la crisis de las instituciones de la democracia burguesa, que los militares hábilmente instauraron con la Constitución de 1982. Ese modelo de bipartidismo y de alternabilidad en el poder ya no funciona. Pero en política no existen los vacíos. Si la realidad demanda cambios, alguien los termina realizando.

Una de las causas del golpe de Estado del año 2009 fue precisamente una corriente del liberalismo, liderada por el entonces presidente Manuel Zelaya, demandaba cambios y la necesidad de convocar a una nueva Asamblea Nacional Constituyente.

Zelaya fue derrocado pero la crisis continuó. Precisamente la agudización de la crisis económica y social, y la imposibilidad o incapacidad del liberalismo de izquierda, representado primero por los movimientos sociales de la Resistencia y después por el partido LIBRE, de crear un amplio movimiento de masas a favor de la Constituyente, motivó que los grupos de poder del Partido Nacional, plantearan su propia salida a la crisis, modificando lentamente el régimen político, creando las bases para el continuismo de JOH y del Partido Nacional, y finalmente asestando un golpe mortal a la Constitución de 1982 que establecía, por medio de cláusulas pétreas que solo una nueva Constituyente puede modificar, la prohibición absoluta de la reelección presidencial.

El régimen político en Honduras ha cambiado, sin necesidad de reforma constitucional. Ya no se basa en los arreglos de cúpulas de los partidos tradicionales (liberales y nacionalistas), que negociaban prebendas desde el Congreso Nacional, desde donde se repartían las cuotas de poder en las demás instituciones del Estado, ahora existe la hegemonía del Partido Nacional, que termina imponiéndose sobre las dos fracciones del liberalismo.

El bonapartismo de JOH ha sido posible, no solo por el apoyo del imperialismo norteamericano, y cierto consenso de los grupos económicos y financieros de Honduras, sino, fundamentalmente, por la incapacidad del liberalismo (El Partido Liberal colabora abiertamente con JOH) que representa LIBRE de articular un amplio movimiento de masas contra la reelección presidencial.

Y aquí entramos a un punto toral: el problema de la dirección. Por las enormes tradiciones del liberalismo en Honduras, el movimiento de masas que se opone a JOH está dirigido absolutamente por LIBRE. La izquierda reformista ha sido absorbida y neutralizada dentro de LIBRE. Aquí tenemos la fuente de las debilidades, ya que LIBRE es una conducción burguesa, y por su naturaleza de clase tiende a los zig zag políticos, a conciliar y a negociar con los otros grupos de poder.

Las recientes movilizaciones y la semi insurrección contra el fraude electoral del 2017 se terminaron disolviendo, precisamente porque la conducción burguesa (Zelaya y Nasralla) no ha sido consecuente en la lucha. Tienen la estrategia, ya no de instaurar una Constituyente, sino de regresar al Estado de Derecho, es decir, volver a la situación anterior al golpe de Estado del 2009.

Con la publicación de este Cuaderno, queremos promover la discusión democrática sobre los grandes problemas estratégicos que se le plantean a los revolucionarios y a la reducida izquierda (dentro y fuera de LIBRE) que lucha desesperadamente por crear una nueva dirección revolucionaria. El PSOCA es parte de este esfuerzo. Mientras no construyamos una nueva dirección revolucionaria, consecuente, las cosas irán de mal en peor

 

Centroamérica, 22 de febrero del 2018

 

Clemente Bardales

 

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