Declaraciones y Tesis sobre la Situación actual en Guatemala

Guatemala es un país clave en Centroamérica. Desde la época colonial hasta la actualidad, ha ejercido una influencia notable en el desarrollo de los acontecimientos políticos en la región.

Ha sido, a lo largo de la historia, sede o cuna de la contrarrevolución. Ahí se gestaron las principales conspiraciones y se armaron ejércitos para destruir el Estado Federal. Durante todo el siglo XIX, salvo la intentona unionista fracasada del general Justo Rufino Barrios (1873-1885), el gobierno siempre ha estado en manos de fuerzas conservadores reaccionarias, que obedece los intereses de una oligarquía cuyos privilegios vienen desde la época colonial.

En el siglo XX, con el breve interregno del gobierno progresista de Jacobo Arbenz (1944-1954), el poder ha estado realmente en manos de los militares, quienes después del fracaso de la revolución democrática de octubre de 1944, ejercieron una sistemática estrategia de aniquilamiento de las organizaciones obreras, campesinas, indígenas y populares.

Esta es una parte de la historia de Guatemala. La otra parte no ha sido contada todavía. Durante décadas, Guatemala ha sido escenario de constantes luchas de las masas campesinas e indígenas que se rebelan contra la opresión y la miseria a que son sometidas. Bajo el pretexto de combatir a las guerrillas, los gobiernos militares ejercieron una política de genocidio constante, cuyos horrores apenas conocemos.

Pero en los últimos años la situación ha estado cambiando favorablemente. Crecen las movilizaciones y protestas populares contra las degradantes condiciones de vida de la mayoría de la población. La presión social es tan fuerte, que terminó tumbando gobiernos corruptos como el de Otto Pérez Molina.

Ante la creciente presión social, el imperialismo norteamericano está aplicando una política preventiva, tendiente a fortalecer las instituciones del Estado burgués, para que las masas crean y confíen en la democracia burguesa. Después de tantos años de represión y corrupción generalizada, este falso ambiente democrático pretende engañar a la dirigencia de las organizaciones obreras, campesinas, indígenas y populares, atrayéndolas a este proceso de revitalización de la democracia burguesa.

Por ello, desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) creemos conveniente iniciar una discusión con la izquierda y las organizaciones populares, sobre el desarrollo de estos acontecimientos, y como es necesario tener una política que unifique a la izquierda y sectores populares, en la necesidad de crear nuestra propia alternativa de gobierno.

Las Declaraciones del PSOCA en la lucha contra el gobierno de Pérez Molina, y las 25 Tesis sobre la situación actual en Guatemala, deben considerarse, no como documentos acabados, sino como aportes para clarificar el análisis e intensificar la discusión democrática entre la izquierda, sobre lo que está ocurriendo, para tener claridad hacia dónde vamos y que debemos hacer.

Centroamérica, 10 de agosto del 2016

Melchor Benavente

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