EUROPA.- Hacia el desmembramiento de Ucrania

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Por Leonardo Ixim

Los sucesos violentos en Ucrania son parte de los efectos de la caída del socialismo burocratizado, que dio pie al resurgimiento del capitalismo en toda la región de Eurasia y al renacimiento de los sentimientos nacionales y étnicos acompañados de elementos religiosos.

Si en la década de los 90s se dio el resurgimiento del nacionalismo de las repúblicas autónomas soviéticas y algunas minorías en cada una de ellas, ahora surgen en escena las comunidades rusas desplegadas en todas estas repúblicas, como el caso de los abajasios y osetios en Georgia, hoy repúblicas independientes, el Trans-dnistier en Moldavia o las recientemente autoproclamadas Repúblicas Populares de Lugansk y Donesk en el Este ucraniano.

Desde las alturas, la élite oligarca que rodea a Putin levanta la bandera del panrusismo con claves conservadoras morales basadas en la fe ortodoxa oriental. Abajo, dentro de las masas proletarias de origen o identificadas con Rusia, hay un sentir de que es allí donde pueden tener una vida plena, aunque esto sea en parte un espejismo y en parte una reacción contra el avance del nacionalismo fascista apoyado por Washington.

En el plano de la geopolítica

Tanto EU como la UE y Alemania, actuaron al unísono en lo que se refiere a sanciones a personas naturales, funcionarios rusos, crimeos y rusos-ucranianos, así como sanciones a empresas, provocando una leve fuga de capitales en empresas rusas que invierten tanto en Europa, como el temor de empresas europeas en Rusia. Ante eso muchas empresas alemanas como Siemens que tienen inversiones conjuntas con empresas rusas, siguen manteniendo vínculos y el mismo gobierno alemán ha evitado aplicar mayores sanciones.

En el orden geopolítico el bloque imperialista superior está alineado tras la oligarquía trasatlántica, con ella la burguesía alemana y tras de ella la francesa. Por otro lado el campo emergente, Rusia, China y otras, tienen mayor autonomía políticamente, realizando acuerdos de defensa mutua y sustituyendo el dólar como moneda de cambio internacional, incorporando al rublo ruso, el yuan chino y posiblemente el euro alemán.

En ese sentido los alineamientos actuales irán cambiando. La hegemonía financiera y económica de Alemania en Europa es clara, las empresas industriales de ese país han logrado tener a Europa como su mercado, pero la oferta de acuerdos de libre comercio con EU y tras él el Reino Unido, no les convence totalmente, Alemania ve amenazada la consolidación de su mercado. En ese sentido un acuerdo de comercio muto con Rusia y China usando las monedas de estos y el euro puede ser una posibilidad para la burguesía germana.

Recientemente China anunció la construcción de un mega ferrocarril bautizado como “la nueva ruta de la seda”, que unirá el puerto de Duisburgo en las márgenes occidentales del Rhin con la ciudad china de Chongqing en la provincia de Xingian, que pasara por Kasajistan, Rusia, Bielorrusia y Polonia. Además Rusia espera generar una zona económica especial desde Abjasia hasta Crimea, buscando que inversionistas chinos se asienten y con ello la salida de productos chinos por el Mar Negro.

De esa forma los intereses estadounidenses juegan contra los intereses europeos sobre todo alemanes, interviniendo en apoyo a la “Junta de Kiev”. Los intereses alemanes son debilitados, pues le convendría más una Ucrania unida que pueda servir como puente con Rusia, tal como la malograda conexión gasífera procedente de Rusia actual, del cual los alemanes y otras naciones europeas son dependientes.

De igual forma, a Rusia le conviene más un estado tapón suficientemente grande, que dos pequeñas repúblicas que a la larga tienen la posibilidad de anexionarse a Rusia, con ella toda la región sur de ese país y la región moldava del Trans-Dniester, teniendo una peligrosa frontera con la OTAN.

En ese sentido Putin pidió a los independentistas que aplazaran los referéndum soberanistas, esperando para las elecciones del 19 de mayo -donde ha sido prohibida la participación de partidos pro rusos, comunistas y de izquierda, por tanto sin legitimidad-. Los independentistas, mostrando su verdadera naturaleza autónoma se negaron, a excepción de la provincia de Jarkov, más cercana geográficamente a Kiev y con cierta cantidad de población netamente ucraniana.

Rusia por su parte ha anunciado la disminución de tropas en la frontera ucraniana, algo que es calificado de falso por los altos jerarcas de la OTAN; como sea, las tropas rusas no preparan por ahora una invasión, aunque tal situación está latente. Por otro lado, la OTAN tiene asesores militares en Ucrania y un inusual movimiento terrestre y aéreo en Polonia y en menor medida en los países Bálticos

En el terreno concreto

 

Occidente y el gobierno interino del presidente Olalexander Turchinov cercano a la ex primera ministra Yulia Timochenko y a los intereses estadounidenses, desconocen, calificándolos de ilegales, los referéndum en el Este; previo a eso mandaron tropas militares del descompuesto ejercito ucraniano y la cuasi fascista Guardia Nacional, dándose varios enfrentamientos desde finales de abril.

Occidente, ahora con la venia de Moscú, busca normalizar la situación con las elecciones del 19 de mayo y el Acuerdo de Ginebra que contó con la presencia de EU, UE, Ucrania y Rusia, pero no de las fuerzas independentistas; pero eso está lejos de lograrse, pues además de no darle oportunidad a todas las fuerzas políticas, careciendo de legitimidad, se da en medio de un ambiente de guerra civil y el desconocimiento de las nuevas repúblicas por parte de Kiev.

En el ínterin de la decisión guerrerista de Kiev y los referéndum, se dieron los incidentes de Odessa, importante metrópoli al sur de Ucrania, donde tras una serie de manifestaciones pro rusas, grupos fascistas del autodenominado Sector de Derechas, cercano al gobierno interino quemaron la sede de los sindicatos, asesinando a una cantidad grande de sindicalistas, quienes apoyaban las reivindicaciones pro rusas. Esta situación aumentó más el repudio de los sectores independentistas.

En este marco, el ejercito ucraniano se ha negado a reprimir a los independentistas en el Este, situación similar a la que se dio cuando Yanukóvich mando a reprimir las movilizaciones de Maidan y el ejército se negó. Ante eso la “Junta de Kiev” destituyó a altos y medios oficiales y formó una Guardia Nacional conformada por elementos fascistas de partidos nacionalistas y del Sector de Derechas, que como recordamos, coparon el movimiento de Maidan volviéndolo un engendro pro occidental, contando para eso con el apoyo de elementos de los servicios de inteligencia occidental e israelí

Los resultados de los referéndums en ambas provincias fueron claros. En Donestk con una participación del 74.87 %, el 89.07 % voto por la separación (El Pais, 12 de mayo). En Lugansk por su parte, la participación fue del 81 %, con un 90 % de votantes por la independencia (Novosti 12 de mayo). Es decir, en ambas provincias el apoyo fue masivo y los deseos de la población fueron claros. Por su parte, Moscú ha sido cauteloso, en la medida que ha dicho no buscar anexionarse tales ex provincias ucranianas; por su parte, a pesar de haber un sentimiento alto en este sentido, los gobiernos provisionales han dicho que la anexión es prematura, primero tienen que hacerle frente a la embestida de Kiev y en todo caso convertirse ambas en una nueva república (Novosti 13 de mayo).

La demanda por la autonomía e independencia de los pueblos ruso ucranianos tuvo como respuesta la agresión militarista de la “Junta de Kiev”. Días previos a los referéndum se lanzó la ofensiva contra las principales ciudades de Donestk y Lugansk, dejando a su paso un reguero de víctimas de ambos bandos. Las tropas fascistas atacaron la sureña ciudad de Mariupól y la población, con gran cantidad de bajas, obligó a los tanques de Kiev a huir.

Luego de los referéndums se registraron otros enfrentamientos como en la ciudad de Kramostosk, donde las tropas rebeldes asestaron importantes golpes a las fuerzas de ocupación ucranianas. Las ahora repúblicas populares de Donestk y Lugansk, iniciaron pláticas para su integración (El Pais 13 de mayo). Recordemos que en ambas repúblicas se establecieron asambleas populares representativas de las poblaciones y anunciaron que en sus territorios no se realizarán las elecciones del 19 de mayo. Mientras eso pasa en el oriente, en el occidente el gobierno fascista llama a la Rada (parlamento) ocupada por políticos de derecha, a proscribir el Partido Comunista Ucraniano acusándolo de separatismo (Novosti 13 de mayo).

En ese escenario, la prensa occidental acusa a las fuerzas independentistas de ser controlados por oligarcas pro rusos, algo que si bien es real, es aún más evidente en la Ucrania de Kiev y ante eso se callan, buscando desprestigiar la auténtica rebelión del Este. Recordemos que esta región situada en la cuenca del río Don, es la más industrial y rica, donde los obreros, como resultado de sus luchas, gozan de buenos salarios con respecto a la media ucraniana y que pese a tener direcciones pro burguesas encarnadas en los partidos Comunista y el de las Regiones, en este caso pro Moscú y sus oligarcas afines, tiene una tradición de lucha importante.

 

Al cierre de esta edición, la Asamblea de la República Popular de Donesk ha dado un ultimátum para que se retiren las fuerzas invasoras de su territorio, imponiendo ley marcial en todo su territorio. Además se registran en muchas regiones controladas por Kiev deserciones de soldados (RT 15 de mayo) y en ese contexto las fuerzas independentistas se preparan para la “guerra de guerrillas” en palabras del comandante de una milicia popular de la ciudad de Donbass (Novosti 15 de mayo).

Desde el PSOCA consideramos que para hacerle frente a la embestida criminal de Kiev, con la amenaza de atacar las principales ciudades como Slaviansk capital de Lugansk, que presume será un baño de sangre, es urgente la conformación de comités populares o soviets tanto en fabricas como pueblos y barrios, que controlen desde abajo tanto las asambleas como las milicias populares; mas cuando se dan excesos xenófobos contra ciudadanos pro ucranianos o síntomas de conservadurismo religioso, algo que la prensa occidental señala, pero hipócritamente evita comentar sobre sucesos similares en las regiones pro Kiev.

¿Qué pasara después? los pronósticos son reservados. Puede haber rebeliones en el occidente contra la “Junta de Kiev”, conformación de una república independiente en las ex provincias del Este y el Sur de Ucrania o su integración a Rusia, algo que puede implicar un peligro debido al autoritarismo del Kremlin, etc. Es importante la independencia del proletariado ante las direcciones proburguesas, los oligarcas de Kiev pro EU o el gobierno de Putin.

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