Europa

Manifestacion_indignados

Por Nicolas le Brun

En el mar mediterráneo, la insurrección tunecina fue poco a poco traspasando las fronteras nacionales, extendiéndose al este y oeste provocando una situación revolucionaria en varios de estos países. El caso más álgido es el de Libia, al cual nos hemos referido en artículos anteriores, donde la guerra civil insurreccional busca derrocar al gobierno de Gadaffi.

La premura de los gobiernos de la Unión Europea y de los Estados Unidos por detener el flujo revolucionario ha sido por varias razones, en primer lugar las económicas, por la importancia estratégica de la zona por donde se produce y circula el flujo de petróleo que alimenta las economías de estos países.

Pero también son las razones políticas y sociales. Dentro de ellas, la migración de las masas empobrecidas al seno de los países de la UE crea para los grandes industriales y los explotadores una oportunidad de bajar los costos de producción al contar con enormes contingentes de obreros en busca del “sueño europeo”. Pero esto también ocasionó que con la crisis, muchos de estos inmigrantes pasaran a ser parte del enorme grupo de desempleados que aumentan en la mayoría de los países europeos y con el caso más dramático, el de España.

Pero además, estas revoluciones democráticas en los países árabes son un “mal ejemplo” para las masas de los países de la UE, que luchan contra la creciente precariedad en el empleo y los servicios producto de los planes de ajuste diseñados por el FMI. Ver que las masas producto de las movilizaciones consecuentes pueden derribar gobiernos y regímenes. La inestabilidad que puede causar en la zona es preocupante, también porque las movilizaciones efectuadas el año anterior en países como Francia, España, Portugal, Grecia fueron fuertes al abarcar al conjunto de la clase en jornadas de huelgas generales. En otros lados se desataron conflictos de menor escala pero de alta intensidad como huelgas “salvajes” por reivindicaciones particulares.

Sin embargo, todas estas movilizaciones han tenido el freno de las burocracias sindicales que le han hecho el juego a los distintos gobiernos y se han negado a unificar los conflictos en jornadas europeas en contra de los planes de ajuste, el desempleo, el recorte presupuestario en los servicios públicos, las reformas a los regímenes de pensiones, entre otros.

En todos estos procesos de lucha en el mundo árabe, las masas, sobre todo los jóvenes sin perspectivas de trabajo o de estudio, son los que han tomado la bandera de las luchas y se han puesto al frente de las mismas. Posteriormente, estas luchas han tratado de ser canalizadas dentro de los marcos mismos del sistema, para evitar que éstas alcancen a derribar el sistema económico que produce todas estas penalidades e injusticias: el capitalismo.

Crisis económica y planes de ajuste

Antes del 2008, España era uno de los modelos económicos de la UE al alcanzar importantes reducciones en el paro y por la enorme reactivación de la economía.

Sin embargo, el modelo español, alabado por varios exégetas del neoliberalismo en su momento, hizo aguas cuando la burbuja inmobiliaria estalló. De un pronto a otro, el ritmo de la construcción se estancó, las familias se encontraron sin dinero para hacer frente a los pagos de las hipotecas y el desempleo se disparó.

Los indicadores en el caso de España son alarmantes y sobrepasan los promedios del resto de la eurozona.

La tasa de paro masculina se situó en julio del año 2010 en el 19,8%, duplicando la media de la zona euro. El paro femenino registra los peores datos de la UE al llegar al 21%. El desempleo entre los jóvenes españoles se situó 41,5%, frente al 41,2%, más del doble que la media de la eurozona y la UE. Estos datos demuestran la gravedad de la crisis en España, donde toda una generación se encuentra al borde del abismo.

El gobierno “socialista” de Zapatero aplica a fondo la austeridad del FMI y Bruselas

Sin embargo para el gobierno del PSOE, los mandatos de la banca imperialista no admiten discusión alguna y anunció recientemente la implementación de un plan que reduce las conquistas de la clase obrera y de la población española.

Bajo la consigna de reducir el déficit en el gasto, el gobierno reducirá este año gastos por valor de unos 5.000 millones de euros.

Esto implica las siguientes medidas: una reducción de los salarios del personal del sector público en un 5% en promedio en el 2010, la eliminación de la prestación por nacimiento de 2.500 euros a partir de 2011 y la rebaja de los salarios de los miembros del Gobierno en un 15%. También se suspenderá para 2011 la revalorización de las pensiones, excluyendo las no contributivas y las pensiones mínimas y la eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial.

Esto ha provocado diferentes reacciones en todos los campos. En las recientes elecciones municipales y autonómicas, el PSOE ha sido castigado perdiendo el control de la mayor parte del país, inclusive en bastiones tradicionales. Este voto castigo también impulsó a la “derecha” que comparte los paquetazos económicos que hacen que la crisis la paguen los trabajadores y no los empresarios.

Las centrales sindicales han anunciado una convocatoria a huelga general para este 2 de junio, pero se han quedado rezagados con respecto a la movilización espontánea de los jóvenes, agrupados en el movimiento “Democracia real ya”.

Esto porque el movimiento reclama no sólo la defensa de los derechos de los jóvenes, sino como bien apuntan, van contra el sistema político que como en la mayoría de las democracias burguesas, favorece al bipartidismo para asegurarse que nada cambie para que todo siga igual.

Los “indignados” no alimentan la esperanza en el modelo bipartidista

El movimiento de protesta toma el nombre de “Los indignados” debido al libro “Indignaos” que escribe Stéphane Hessel, un personaje burgués que ha tenido posturas democráticas en ciertos conflictos y que ha sido un éxito de ventas. Este libro llama a resistir las medidas neoliberales aplicadas por los gobiernos europeos.

En ese sentido, el grupo de los indignados levanta reivindicaciones democráticas. El manifiesto de los grupos “Democracia Ya” proclama

“La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.”

El sistema español, después de la dictadura de Franco, apuntó a la creación de este sistema democrático burgués, donde los socialistas, comunistas y la derecha aceptaron la “transición democrática” con la monarquía de por medio.

Los dirigentes de las grandes centrales sindicales lideradas por el PSOE y el Partido Comunista Español formaron parte del acuerdo y en la actualidad contienen las luchas de los trabajadores para evitar que se cuestione el modelo político social.

Así el movimiento de los “indignados” españoles que comenzó en la Puerta del Sol, se ha extendido a las grandes ciudades de otras Autonomías.

Pero el efecto no se detiene en las fronteras nacionales, así como las medidas de austeridad son uniformes para los diferentes países. En Francia, Bélgica y otros países, el apoyo a los españoles se expande.

Por la unificación de las luchas contra los planes de austeridad

Los trabajadores griegos vienen de protagonizar de nuevo una huelga general contra los planes del FMI.

Como mencionamos anteriormente, de concretarse, los trabajadores españoles irían a huelga general a principios de junio. Pero así como los de arriba se han agrupado en diferentes organizaciones para gobernar y para llevar a cabo las impopulares medidas, los de abajo, trabajadores, campesinos, desempleados, permanecen aislados dentro de las fronteras nacionales.

Es importante que esta dinámica se revierta y la lucha de las masas europeas no sea diezmada dentro de las fronteras nacionales.

Otra enseñanza es la que dan las masas árabes que por medio de poderosas y consecuentes movilizaciones, huelgas generales han logrado derrotar o hacen tambalear a los gobiernos dictatoriales del área.

Los trabajadores europeos tienen la posibilidad de derrotar el plan de austeridad si logran movilizarse masivamente y en forma unificada.

El PSOCA apoya las luchas de los trabajadores y propone una discusión democrática entre los luchadores para fortalecer las luchas.

 

 

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