ECONOMIA: Los números de la administración de Barack Obama

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Los números de la administración de Barack Obama

Un presupuesto de los EE.UU. en el que es posible creer

Por Paul Krugman- The New York Times

El nuevo presupuesto del presidente Obama representa una gran ruptura, no sólo con las políticas de los últimos 8 años, sino con las tendencias de las políticas en los últimos 30 años. Si consigue algo parecido al plan que anunció el jueves, dará a EE.UU. un rumbo nuevo.

Los temores de que Obama sacrificara las prioridades progresistas en sus planes presupuestarios, y se contentara con tocar superficialmente el sistema tributario, se disiparon. Este presupuesto asigna US$ 634 mil millones durante la próxima década a la reforma del sistema de salud. No basta para pagar la cobertura universal, pero es un comienzo notable. Y Obama tiene pensado pagar la reforma del sistema de salud no sólo con impuestos más altos a los ricos, sino poniendo un freno a la privatización rampante de Medicare, eliminando los pagos excesivos a las compañías de seguros.

También resulta alentador ver que el presupuesto proyecta ingresos por US$ 645 mil millones por la venta de las cuotas de emisión climática. Después de años de negación y postergación de su predecesor, la administración Obama pone de manifiesto que está dispuesta a abordar el cambio climático.

Y estas nuevas prioridades aparecen en un documento cuya claridad y plausibilidad resultan casi increíbles para quienes nos acostumbramos a leer los presupuestos de la era Bush, que insultaban nuestra inteligencia a cada página. Este es un presupuesto creíble.

Muchos se preguntarán si Obama puede conseguir reducir el déficit como promete. ¿Puede realmente reducir el rojo de US$ 1,75 billón este año a menos de un tercio para 2013? Sí, puede.

En este momento el déficit es enorme debido a factores temporarios: una severa caída económica está deprimiendo los ingresos y es necesario destinar grandes sumas al estímulo fiscal y a los rescates financieros.

Cuando la crisis pase, el panorama debería mejorar. No olvidemos que de 2005 a 2007 el déficit promedió US$ 243 mil millones anuales. Durante esos años, los ingresos se vieron inflados, hasta cierto punto, por la burbuja inmobiliaria. Pero también es cierto que gastábamos más de US$ 100 mil millones al año en Irak. De modo que si Obama nos saca de Irak (sin hundirnos en una ciénaga afgana igualmente costosa) y consigue diseñar una recuperación sólida bajar el déficit a US$ 500 mil millones para 2013 no debería ser difícil.

Pero, ¿el déficit no será tragado por los intereses sobre el incremento de la deuda? No tanto. Las tasas de interés sobre deuda pública a largo plazo son inferiores al 4%, o sea que hasta un billón de dólares más de deuda agrega menos de US$ 40 mil millones anuales a déficits futuros. Y esos costos de intereses se reflejan plenamente en los documentos del presupuesto.

¿Qué molesta de este presupuesto? Que la perspectiva a largo plazo sigue siendo preocupante. La relación deuda pública/PBI, una medida utilizada para establecer la posición financiera del Estado, aumentará en los próximos años, y luego se estabilizará. Pero ello se alcanzará a una relación deuda/PBI de un 60%. Sería el mayor endeudamiento para EE.UU. desde los años posteriores a la Segunda Guerra. Y nos dejaría con un margen de maniobra reducido si se produce otra crisis.

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