MEXICO.- En el centenario de la revolución, no tenemos nada que celebrar.

Lic. Freddy Castillo Juárez.

Progreso, Yucatán, a 16 de noviembre de 2010.

En colaboración anterior habíamos citado que en este mes de la celebración del Centenario de la Revolución Mexicana nuestras opiniones se las dedicaríamos a los altos políticos que son no más que monigotes de barro y al espíritu de Porfirio Díaz que no deja en paz a los yucatecos y a los progreseños  en particular. Así que, con el permiso de ustedes, estimados lectores, me voy a permitir hacer algunas reflexiones breves sobre el devenir histórico de nuestro país y sobre la situación actual que es menester comentar:

Desde que tenemos noticia de la historia de nuestro país, la lucha no ha cesado un solo día. Desde que llegan los colonizadores españoles emprenden la guerra _ una guerra desigual, represiva y sangrienta contra los indios para someterlos y mantenerlos en la servidumbre.

El pueblo mexicano, ya cuajado como tal con la unión de los diferentes grupos étnicos, que luchan por su libertad al llamado del Cura de Dolores, Miguel Hidalgo; de Morelos, Guerrero, etc., se necesitó más de 300 años para alcanzar la Independencia del yugo español; posteriormente tuvimos que soportar la ignominiosa invasión de los ejércitos de Luis Napoleón, usurpador del trono de Francia y traidor de la Revolución Francesa mas no se esperaban la fuerza de la Unidad de un pueblo que ya había madurado políticamente y que este pueblo bajo el liderazgo del Patriota Presidente Benito Juárez, condujo al pueblo mexicano, nuestro pueblo, a la victoria derrotando al que en ese entonces se le consideraba el mejor ejército del mundo, el francés y a su representante imperial, Maximiliano de Austria.

En cada época la lucha ha sido más alta y más completa y no hablamos del alto costo del triunfo de la Revolución Social Mexicana que se inició en 1910 el 20 de noviembre. Ustedes saben, cuál es nuestra realidad, nuestro país, México, se encuentra inmerso después de casi diez años de gobierno panista, en la peor de las crisis de su historia, tanto política como económica; violencia, muertes por doquier, narcotráfico, burocracia onerosa, corrupción, pobreza extrema; y por las causas múltiples y diversas que a estas alturas muchos de nosotros no logramos entender con claridad pero que si sentimos sus consecuencias por la entrega del país por los malos “revolucionarios” a lo más rancio del conservadurismo maquinado por Salinas, Fox y Calderón; así como la impía “Profa.Gordillo”, las televisoras y el Clero político y en el aspecto económico;  desempleo, pobreza creciente por la disparidad entre los salarios y el alto costo de la vida.

Hagamos todo lo que esté de nuestra parte para impedir que los tecnócratas del prian, algunos del PRD  y la burguesía nacional se salgan con la suya, la estabilidad del país está en juego, denunciemos a los hipócritas que medran con el pueblo, luchemos contra la ignorancia, la hipocresía y la ambición. Pero no hay que olvidar que sólo es posible el uso de nuestra libertad mientras no afectemos los derechos de los demás. Lo contrario es inmoral, ilegal y va en contra de la razón.

Uno se pregunta la razón de la sorda y necia ignorancia del gobierno central y de los dueños del dinero en México, empecinados en su mundo de “no ver, ni oír” a un pueblo vivo y demandante de mejores servicios de su gobierno nacional.

Siguen apostándole a su aparato de distorsión televisiva y radial (programas mediocres y estúpidos) al cúmulo de intereses creados al amparo del poder, el tráfico de influencias y corrupción beneficiaria de los clanes empresariales, sin advertir que el hampa ya les está mordiendo la mano. En este escenario preocupante, donde la cacerola de presión social presenta ya una gravísima dilatación lineal, causada por factores como la pobreza, marginación, desempleo, inseguridad pública e ineficacia en los sistemas de seguridad social para decenas de millones de mexicanos, es necesaria una reflexión fría, objetiva, sin ánimo partidista y tal vez pesimista que de continuar con este estado de cosas podría generar una figura explosiva que nadie podría detener… ni siquiera los voceros oficiosos de las teleporquerías.

Qué el Gran Arquitecto del Universo nos libre de otro estallido social, que si así fuera, sería de incalculables consecuencias. No por favor, no lo queremos ni lo deseamos.

En este Centenario de la Revolución Mexicana no tenemos nada que celebrar, la sociedad está decepcionada por la falta de resultados de la actual administración federal. La gente está cansada del escándalo político, del desacuerdo, del pleito y del encono, la sociedad se manifiesta por la búsqueda de acuerdos para concluir la transición, dar lugar a la normalidad democrática y a la prosperidad de la Nación.

Por nuestra parte, vamos a seguir enalteciendo el valor de la política con una visión a favor de la democracia plena con sentido social y nuestro empeño de recuperar valores, superar errores y avanzar con las nuevas formas y fuerzas que actúan e inciden en la conducción social.

Progreso, Yucatán, a 16 de noviembre de 2010

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