VENEZUELA.- La agonía de Chávez y el incierto futuro del Chavismo


Por Orson Mojica

La enfermedad del presidente Hugo Chávez ha provocado reacciones contradictorias entre sus enemigos y simpatizantes. Vemos a miles rezando públicamente por su salud, mientras otros rezan en silencio pidiendo su muerte. Y es que la persona de Hugo Chávez se ha convertido en una categoría determinante en el proceso político no solo en Venezuela sino en el conjunto de América Latina.

Hugo Chávez representa un fenómeno político y social en Venezuela, es la expresión del nacionalismo burgués de un sector de las fuerzas armadas venezolana que logro empalmar con el descontento de las masas empobrecidas, creando el movimiento social que hoy conocemos como chavismo.

El Caracazo y los orígenes del Chavismo

En 1982 el entonces desconocido capitán Hugo Rafael Chávez Frías fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), en alusión a los doscientos años del natalicio de Simón Bolívar, como un movimiento nacionalista burgués que reflejaba las aspiraciones políticas la joven oficialidad de origen plebeyo. Esta oficialidad fue impactada por el estallido social conocido como El Caracazo.

En definitiva, no se puede explicar el vertiginoso ascenso del coronel Hugo Chávez el poder, sin el caos social posterior provocado por la semi insurrección popular que fue reprimida a sangre y fuego por el ejército de Venezuela, en el que las masas populares, cansadas de los engaños de los partidos tradicionales, buscaron desesperadamente una dirección que les permitiera recuperar el esplendor de los años anteriores.

Bajo el primer gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) la industria petrolera fue nacionalizada en el año 1976. Pero fue bajo el gobierno social cristiano de Luis Herrera Campis (1979-1984) que se produjo una brutal caída de los precios internacionales del petróleo que, en menos de dos años, redujo la renta petrolera en un 30% (19.3 millardos de dólares en 1981 a casi 13.5 millardos en 1983). Las consecuencias se hicieron sentir en una economía altamente dependiente de los ingresos petroleros. Las exportaciones petroleras cayeron de 19,3 mil millones de dólares en 1981 a 13,5 miles de millones en 1983.

Esta crisis tuvo su manifestación particular en Venezuela. Con ello se terminó la época de bonanza petrolera que había generado una poderosa clase media y la estabilidad política de las instituciones creadas por el pacto del Punto Fijo. Se acabaron más de 25 años de relativa estabilidad del sistema capitalista semicolonial venezolano, y del excluyente sistema bipartidista en el que Acción Democrática (AD) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) se alternaban el poder pacíficamente.

El 26 de febrero de 1989 el ministerio de Energía y Minas anunció un alza del 30% de los precios de la gasolina y en las tarifas del transporte público urbano e interurbano. Este paquetazo económico provocó una insurrección espontánea conocida como El Caracazo, la cual fue violentamente reprimida por el Ejército, provocando más de 5,000 muertos.

Dos rebeliones militares en 1992

El coronel Hugo Chávez Frías y la oficialidad del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) fueron profundamente impactados por la crisis económica y social, y en respuesta organizaron un golpe de estado contra el impopular gobierno de Carlos Andrés Pérez, el 4 de Febrero de 1992. La sublevación abarcó los estados de Maracay, Valencia, Maracaibo y la propia Caracas, pero no logró triunfar.

Chávez fue forzado a rendirse y al momento de ser capturado pronuncio un breve pero premonitorio discurso, transmitido en vivo por una cadena nacional de radio y televisión: “(…) Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor. (…) depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos”.

Bajo el contexto de profunda crisis de los partidos tradicionales, Chávez organizó el Movimiento Quinta República (MVR), logrando atraerse al conjunto de los partidos de izquierda para constituir el “Polo Patriótico”, conformado por el MVR, el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Partido Patria Para Todos (PPT), Movimiento al Socialismo (MAS) y otras agrupaciones minoritarias. El Polo Patriótico se convirtió en una real alternativa de poder y de cambio, pero sin romper los marcos de la democracia burguesa. La crisis económica y social elevaba a Chávez hacia la cúspide del poder, pero, contradictoriamente, la presencia de Chávez evitaba nuevos estallidos sociales como El Caracazo, y alimentaba las ilusiones democráticas de las masas populares.

La revolución electoral del Chavismo

Chávez asumió por primera vez la presidencia de Venezuela el 2 de febrero de 1999, para el periodo 1999-2001. Con las simpatías populares a su favor, el 25 de abril convocó inmediatamente a un referéndum sobre la necesidad de modificar la Constitución de 1961, logrando que el 92% de los votantes apoyara su moción de convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución. En las elecciones para Constituyente realizadas el 25 de julio de 1999, el Polo Patriótico obtuvo 121 escaños y la derecha apenas 7. El panorama era muy claro: las masas venezolanas querían un cambio y Chávez personificaba esos sentimientos y aspiraciones democráticas.

La Constitución de 1999 fijó el periodo presidencial en seis años. En el año 1999 se realizaron cuatro elecciones en la que el chavismo salió como el indiscutible ganador. Esa tendencia se mantuvo al año siguiente, cuando el 30 de julio de 2000, Chávez fue ratificado en la Presidencia con casi 60% de los votos escrutados (3.757.773), para su segundo mandato presidencial para el periodo 2001-2007. En las elecciones legislativas el Polo Patriótico ganó la mayoría absoluta con 99 de 165 escaños

La segunda presidencia de Chávez coincidió con el ascenso de George W. Bush a la presidencia de los Estados Unidos, lo que desató un exacerbado enfrentamiento político y verbal con el imperialismo norteamericano sobre todo a raíz del frustrado golpe de estado en abril del 2002.

En las elecciones del 3 de diciembre de 2006 Chávez fue reelegido como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela obteniendo 7.161.637 votos (62,89%) mientras Manuel Rosales obtenía 4.196.329 (36,85%) de los votos escrutados. Esta fue la tercera presidencia de Chávez, en la que obtuvo con la más alta de votación, conquistando el tercer mandato presidencial para el periodo 2007-2003. Fue una verdadera guerra electoral que tensionó al máximo las fuerzas del gobierno y de la oposición.

En 2012, en medio de una polarización política y social, Hugo Chávez logró su cuarto periodo presidencial, derrotando a la oposición burguesa que presentó la candidatura unificada de Henrique Capriles. Según datos del Consejo Nacional Electoral (CNE) Hugo Chávez obtuvo 7.444,062 votos (54,42%) y el candidato Henrique Capriles Radonski, 6.151,544 (44,97 %) de los votos escrutados. “Con 80,94% de participación,  13 millones 677 mil 934 venezolanos y venezolanas se expresaron a través del voto, reportando un índice de participación histórica. Chávez, eufórico pero enfermo, llamo a esta la “victoria perfecta”

La Crisis del Bonapartismo sui generis

La base material de la conciencia nacionalista y antiimperialista en la sociedad venezolana, y en un sector de las propias fuerzas armadas, de donde salió el coronel Hugo Chávez, es la inmensa riqueza petrolera. Después del viernes negro de 1983, la oligarquía lejos de defender esta riqueza para beneficio de la nación más bien la entregó a las transnacionales, privatizando la industria petrolera, endeudando al país y dejando al Estado en una precaria situación financiera. En los años 80 la crisis económica provocó un renacimiento del nacionalismo. La dura crisis económica de esa década tuvo un efecto disgregador en la clase obrera: desempleo, cierre de empresas, baja sindicalización, etc. La clase obrera no pudo colocarse como líder de la nación. La explosión de la ira popular durante El Caracazo demostró que Venezuela había llegado al límite de su propia existencia, y que la sociedad empobrecida rechazaba a los partidos políticos tradicionales. El chavismo surgió entonces como un fenómeno de masas por el rescate de las riquezas nacionales.

La crisis de las estructuras de poder del Pacto del Punto Fijo fue consecuencia directa de la rebelión de las masas, Chávez lo que hizo fue colocarse al frente de los procesos objetivos que se producían. No fue Chávez quien desencadenó la ira de las masas, fueron estas quienes colocaron a Chávez a la cabeza del movimiento nacionalista. Evidentemente, los individuos juegan un rol decisivo en determinado momentos, pero tienen que estar a tono con la situación objetiva. Chávez no promovió la insurrección popular, sino que canalizó todo el descontento por la vía electoral.

En este proceso político denominado “revolución bolivariana”, el Estado burgués no ha sido destruido, sino que ha sido remodelado y fortalecido a la imagen y semejanza del coronel Hugo Chávez, quien se ha enfrentado a la oligarquía venezolana y ha tenido roces con el imperialismo norteamericano. Para resistir las presiones de sus enemigos, en determinados momentos, Chávez se ha apoyado en el movimiento de masas, pero esta no ha sido la constante, sino la excepcionalidad. La constante ha sido que Chávez ha logrado desmantelar las viejas estructuras de poder, y construir otras nuevas, a base de golpe de urnas.

A finales de los años 30 del siglo pasado, León Trotsky analizó el gobierno mexicano encabezado del general Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970) que, siendo un gobierno capitalista, había decretado la nacionalización del petróleo, expropiando a las compañías inglesas y norteamericanas. A este tipo de gobierno les denominó “bonapartismo sui generis”.

Trotsky explicaba que "En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno oscila entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista sui generis, de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o bien maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros". 

Si Chávez muere en los próximos meses, como desean sus enemigos, desaparecerá el Bonaparte que ha unificado a las masas en torno a su persona. Chávez es mortal, como todos nosotros, pero el chavismo como fenómeno político y social se encuentra en una encrucijada: ¿avanzar o retroceder? Todo dependerá de la lucha de clases.

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