COLOMBIA.- Las causas de la derrota militar de las FARC y el actual proceso de negociación

 

Por Orson Mojica

Después de 50 años de heroica lucha, la guerrilla de las FARC, la más antigua y poderosa de América Latina, está a punto de entregar las armas después de sufrir una contundente derrota en el plano militar. ¿Cómo ocurrió esto?

1.- Orígenes de las FARC

La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es la mas antigua de América Latina, de hecho la única sobreviviente, hasta el momento. Las FARC tienen su origen en el Bogotazo, una espontánea insurrección popular que sacudió a Colombia, como protestas ante el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, carismático líder del liberalismo, el 9 de abril de 1948, el mismo día que se reunían en el capital de Colombia los cancilleres latinoamericanos para darle forma al proyecto de la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

La espontánea insurrección popular fue aplastada a sangre y fuego por la oligarquía colombiana, generando un periodo de inestabilidad conocido como “La Violencia”. En las zonas campesinas de arraigo liberal, se organizaron milicias de autodefensa contra los ataques del partido Conservador. En el periodo de la guerra fría, el Partido Comunista de Colombia (pro soviético) fue ilegalizado en Colombia y la represión en su contra generó una alianza de autodefensa en las zonas campesinas donde funcionaba espontáneamente la guerrilla alentada inicialmente – después abandonaron la lucha armada--por sectores radicalizados del Partido Liberal de Colombia.

En 1958, preocupados por la situación de violencia, los Partidos Liberal y Conservador firmaron un pacto político, de alternancia en el gobierno, llamado Frente Nacional, que duró hasta 1974. Los diferentes gobiernos del Frente Nacional tuvieron como principal meta acabar con las “repúblicas independientes”, refiriéndose a amplias zonas campesinas liberadas y bajo control de esta guerrilla. El ejército de Colombia fracasó en destruir la llamada “República de Marquetalia”, pequeño territorio del departamento de Tolima. De esta resistencia victoriosa, dirigida por el legendario Pedro Antonio Marín alias “Manuel Marulanda” (Tirofijo) surgieron las FARC en 1964.

Pero las FARC no fueron la clásica guerrilla “foquista”, es decir, de un grupo estudiantil que iba a pelear militarmente a las montañas, intentando reproducir el esquema teórico que se creó después del triunfo de la revolución cubana. A diferencia de otras guerrillas en América Latina, desde sus inicios, las FARC reflejaron la lucha armada de un sector de masas del campesinado de Colombia. Esta fue su característica esencial.

El triunfo de la revolución cubana en 1959, creó condiciones favorables para la creación de las FARC en 1964. En ese mismo periodo surgieron otros movimientos guerrilleros. El Ejército de Liberación Nacional (ELN), el 7 de enero de 1965  y el Ejército Popular de Liberación (EPL), de orientación maoísta, en julio de 1967, Movimiento indigenista Quintín Lame (MAQL) en 1984 y el M-19 en abril de 1970. Pero ninguna de estas guerrillas logró tener la fuerza militar de las FARC. Todas las guerrillas de Colombia, en diferentes procesos de negociación, entregaron sus armas, menos las FARC.

2.- Largo proceso de fortalecimiento en el campo

La sobrevivencia de la “República de Marquetalia” fue un polo de atracción para las masas campesinas que sufrían la represión estatal. Durante mucho tiempo el desarrollo de las FARC fue esencialmente en el campo, quedando desligadas de poderosos procesos de organización y movilizaciones de masas que se produjeron en los centros urbanos, como fueron los Paros Cívicos Nacionales.

Entre 1957 y 1981 se registran en Colombia un total de 154 Paros Cívicos Nacionales, de los cuales 16 fueron en el periodo 1957-1970 y 138 en el periodo 1971-1981. Inicialmente estos eran movimientos barriales o comunales hasta que llegaron a tener un alcance nacional con la dirección e influencia de las principales centrales obreras, siendo el mas importante el Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977, una verdadera huelga general de 24 horas que paralizó Colombia.

En los años 60 y 70 del siglo pasado, el crecimiento de las FARC fue evolutivo, sin saltos espectaculares, pero su radio de acción fue aumentando, lo mismo su capacidad militar, en las alejadas zonas campesinas.

3.- La Coordinadora Guerrillera “Simón Bolívar”

En los años 80, cuando Centroamérica era uno de los puntos álgidos de la lucha contra el imperialismo, el crecimiento de las guerrillas colombianas fue vertiginoso, al grado que en septiembre de 1987, se constituyó la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB) cuya formación auguraba la posibilidad real de que tomasen el poder. No obstante, esta alianza no fue necesariamente para coordinar acciones militares sino para establecer estrategias comunes en las negociaciones con el debilitado gobierno del presidente Virgilio Barco.

Pero el M-19 inicio una negociación por separado, firmando la paz y entregando las armas el 8 de Marzo de 1990. En realidad, la CGSB tuvo una vida efímera.

4.- La relación con el Partido Comunista

La relación del Partido Comunista de Colombia con las FARC estuvo plagada de contradicciones, porque si bien es cierto incidió en la fundación de las FARC nunca fue el Comité Central del Partido Comunista de Colombia la dirección política y militar de la guerrilla de las FARC, sino que esta tenía autonomía y su propia dirección, conformada con muchos cuadros que, bajo el influjo de la revolución cubana, provenían del Partido Comunista.

Pero esta relación lejos de fortalecerse se fue debilitando en el tiempo, producto de la brutal represión y del hecho que los métodos de lucha del Partido Comunista eran mas electorales y dentro del sistema político creado por la oligarquía colombiana.

5.- El fenómeno del paramilitarismo

Para combatir el crecimiento de las guerrillas en Colombia, los grupos de extrema derecha, aliados de los terratenientes, apoyados directamente por el ejército y la policía, promovieron una milicia contrarrevolucionaria, dirigida por los militares, llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Era la utilización de métodos de lucha irregular pero contra las guerrillas, con la ventaja de actuar desde las sombras sin respetar las libertades democráticas ni ningún otro tipo de garantía legal.

Estos grupos sembraron el terror contrarrevolucionario, secuestrando, matando, desapareciendo a decenas de miles de personas simpatizantes de las guerrillas. Los paramilitares incluso fueron utilizados para destruir a las organizaciones sindicales en el campo y aniquilar a una vanguardia obrera y popular de izquierda, que no necesariamente estaba ligada a las guerrillas.

6.- Guerrilla y narcotráfico

Paralelo al fenómeno de crecimiento de las guerrillas en Colombia, y al notorio debilitamiento del Estado, también se desarrolló el fenómeno del narcotráfico: la producción de cocaína como derivado de la nativa hoja de coca que se producía en zonas dominadas por la guerrilla.

Inicialmente, todas las guerrillas combatieron a los grupos armados de narcotraficantes, que les disputaban los territorios en las zonas de influencia. El enfrentamiento fue violento, pero posteriormente establecieron un statu quo, muy inestable y lleno de contradicciones. Al final las guerrillas se limitaron a cobrar impuestos de guerra en las zonas bajo su control, el llamado “gramaje” como una forma de obtener financiamiento para comprar armas.

Pero, por la naturaleza misma del narcotráfico, de una emergente burguesía mafiosa que tenia sus ejércitos particulares, vinculada a las estructuras de poder, la tendencia natural a realizar una alianza entre éstos y las AUC se convirtió en un flagelo en los campos de Colombia.

Un reciente informe de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía de Colombia, confirma que las AUC perpetraron 30 mil 470 asesinatos en 20 años, entre mediados de los 80 y su desmovilización a partir de 2003. Esto coloca a las AUC al mismo nivel que las dictaduras argentina y chilena (La Jornada 17/02/2010)

7.- Diferentes procesos de negociación

Si algo caracterizaba la situación de Colombia en los últimos 50 años, era el inicio de procesos de negociación que terminaban en masacres. El 28 de Marzo de 1984 se firmaron los primeros grandes acuerdos entre el gobierno de Belisario Betancourt y las FARC, que crearon enormes expectativas sobre la posibilidad de terminar el conflicto armado. Bajo las órdenes de su Secretariado, los 27 frentes guerrilleros de las FARC decretaron un alto al fuego, pero los primeros acuerdos terminaron fracasando.

En el ínterin, mientras el proceso de negociación con las FARC sufría altibajos, alentaron la creación de un partido político legal, en colaboración con el Partido Comunista, llamado Unión Patriótica (UP)

Aunque la UP pudo legalizarse y participar en las elecciones de 1986, las fuerzas paramilitares masacraron a sus militantes: dos candidatos presidenciales, Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, fueron asesinados, al igual que 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales y 11 alcaldes. En 1986, la UP obtuvo el 4,6% de la votación nacional.

El segundo proceso de negociación se produjo con el debilitado gobierno de Andrés Pastrana, entre 1998 y 2002. Nunca antes las FARC habían mostrado semejante poderío militar. Las FARC habían pasado desde hacía tiempo de la guerra de movimientos a la guerra de posiciones, que implicaba formaciones militares semi regulares.

Al grado tal que el gobierno aceptó una zona desmilitarizada de 40,000 kms cuadrados en el Caguán,  que era un minúsculo Estado en manos de las FARC. Indudablemente, por la experiencia vivida, las FARC no se desarmaron y continuaron fortaleciéndose militarmente

8.- El gobierno de Uribe y la aplicación de El Plan Colombia

El gobierno de Álvaro Uribe representó el ascenso de un grupo de poder que quería una salida militar, no negociada, del prolongado conflicto armado en Colombia.

Pero el Plan Colombia, en realidad, fue concebido bajo la administración de Andrés Pastrana y consistía en apoyo económico y militar para debilitar el narcotráfico, y con ello golpear las fuentes de abastecimiento de la guerrilla

Entre los años 2000 y 2005, el Plan Colombia recibió US$ 8,000 millones de dólares. Más de 500 oficiales de Estados Unidos se asentaron en pequeñas bases militares para dirigir los operativos contra las FARC, se utilizaron las más refinadas técnicas de rastreo electrónico, espionaje satelital, etc. Se priorizaron los bombardeos sobre el combate terrestre, al final las tropas intervenían solo en operaciones de aniquilamiento

Se aplicaron las técnicas israelitas de contra insurgencia basadas en el aniquilamiento físico de la alta dirigencia. En cualquier guerra, el aniquilamiento de los altos jefes refleja un grave problema para cualquier ejército. De un secretariado histórico de 7 miembros, fue ejecutado en 2007 Gustavo Rueda Díaz conocido como “Martín Caballero”; en el año 2008 murieron el máximo dirigente Pedro Antonio Marín, conocido como “Manuel Marulanda”,  Raúl Reyes en un campamento en la frontera con Ecuador, y Manuel Jesús Muñoz conocido como “Iván Ríos”. En 2010 fue liquidado en un bombardeo Jorge Briceño, conocido como el “Mono Jojoy”, el máximo jefe militar de las FARC. Y en 2011 fue liquidado en otro bombardeo Guillermo León Sáenz conocido como “Alfonso Cano”.

El aniquilamiento de la conducción histórica fue un golpe mortal contra las FARC, reflejaba los efectos del Plan Colombia sobre la vieja guerrilla.

9.- Los secuestros y el método terrorista

Bajo la ejecución del Plan Colombia las FARC comenzaron a priorizar el método de secuestrar a los grandes personajes de la burguesía, para cambiar estos rehenes por la enorme cantidad de guerrilleros y colaboradores presos.

Este fue un error estratégico de las FARC, porque el secuestro de personalidades, siendo el más emblemático el caso de Ingrid Bentanocurt, no produjo los resultados esperados, sino todo lo contrario. Bajo el gobierno de Uribe, se produjeron sendas movilizaciones reaccionarias, alentadas por la derecha, en contra de las FARC, a nivel de Colombia y en todo el mundo. Fue una batalla política por ganarse a la clase media y sectores populares a la lucha contra la guerrilla. Debido a que las FARC siempre pelearon en el campo, sus dirigentes fueron insensibles al sentimiento popular en los centros urbanos.

El método de crear terror se revirtió en contra de las FARC, quienes nunca tuvieron una política de desarrollar las luchas y las movilizaciones en los centros urbanos. Este error estratégico de las FARC fue la principal causa de su derrota militar. La lucha militar es una prolongación de la lucha política, y las guerras se ganan no solo con fusiles sino con políticas que cautiven a las masas. Las FARC siempre carecieron de políticas que desarrollaran las luchas obreras y populares en los centros urbanos, siempre concibieron las ciudades como retaguardia militar de la guerrilla y no como los centros decisivos de la lucha política y militar, contrariando las experiencias de la revolución cubana de 1959 y la nicaragüense de 1979

Cuando Álvaro Uribe llegó al poder en 2002, las FARC controlaban una buena parte del territorio colombiano, especialmente la zona del Caguán, más de 300 alcaldías estaban cerradas, se combatía hasta en los barrios de Bogotá. Las FARC contaban con 19.000 guerrilleros repartidos en 70 frentes. Durante largos años, los paramilitares libraron una guerra sucia en las zonas rurales, exterminado a dirigentes sindicales, asesinando a miles de simpatizantes de las FARC. Esta fue la repuesta del ejército colombiano al auge de la guerrilla.

Pero los efectos del Plan Colombia dieron resultados macabros. Colombia posee ahora un ejército de 260,000 soldados, el más numeroso de Sudamérica.  Desde 2002 a la fecha, los atentados de la guerrilla se redujeron 1.645 a 328. El número de combatientes de las FARC se ha reducido a la mitad. Las FARC han tenido que replegarse a la selva, donde la población es escasa y la sobrevivencia es muy dura. En pocas palabras, las FARC sufren un proceso de cerco y aniquilamiento.

Pero el Plan Colombia no solo era militar, sino también  económico. El imperialismo norteamericano logró la reactivación de la economía colombiana, largamente postrada, creando una sensación de bienestar y seguridad, factores determinantes para aislar a las FARC y reducir su base social en el campo.

10.- El actual proceso de negociación

A diferencia de los procesos de negociaciones anteriores, donde las FARC eran un poderoso ejército paralelo, en esta ocasión existe una derrota militar que es muy difícil revertir con los actuales métodos de la guerrilla campesina. Además, existen factores internacionales en su contra, como es la conjunción de todos los gobiernos a favor de la rendición política de las FARC

En septiembre de 2011, después del asesinato de Alfonso Cano, el presidente Juan Manuel Santos declaró triunfante: “Es la hora de desmovilizarse”.

Ante la caída en combate de su máximo dirigente, las FARC nombraron a Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko o Timoleón Jiménez, como su nuevo jefe militar. Pero éste lo primero que hizo fue enviar una carta al presidente Santos proponiéndole "retomar la agenda que quedó pendiendo en El Caguán". En su carta Timochenko se refirió a una “una hipotética mesa de conversaciones” en la que se abordarían diversos temas: “privatizaciones, la desregulación, la libertad absoluta de comercio e inversión, la depredación ambiental, la democracia de mercado y la doctrina militar” (Efe, 09/01/2012).

A diferencia de su predecesor Uribe, el presidente Santos tiene una política mucho más inteligente y es lograr la rendición de las FARC en la mesa de negociaciones. Las condiciones están dadas por el debilitamiento militar de las FARC y por el cambio de dirección en la que Timochenko está dispuesto a negociar.

Estos acercamientos semi secretos dieron lugar a la articulación de una política preparatoria de las negociaciones. El Congreso de Colombia aprobó en junio de este año una ley de “Marco Jurídico para la Paz”, que es una ley de amnistía para los delitos políticos y comunes conexos, salvo los “crímenes de lesa humanidad y genocidios cometidos de manera sistemática”.

Las declaraciones de Timochenko han sido muy conciliadoras: “Nosotros (las FARC) creemos que vale la pena intentar romper ese círculo maldito y apostarles más bien a la reconciliación y a la paz”. (El País, 28/08/2012).

La Marcha Patriótica, una coalición recientemente conformada de organismos sindicales y campesinos, es denunciada por la derecha colombiana como el nuevo brazo político de las FARC, aunque sus dirigentes niegan tal vínculo pero exigen ser incluidos en las negociaciones.

Pero estas negociaciones son diferentes a las anteriores. El presidente Santos, rodeado de sus generales, de manera categórica dijo “No va a haber ningún tipo de cese al fuego. Aquí no vamos a tener nada hasta que lleguemos al acuerdo final. No va a haber nada de eso (…) Les he pedido [a los militares] que intensifiquen su acción. No vamos a ceder nada hasta cuando lleguemos al acuerdo final (…) Si oímos propuestas que no sean realistas, el proceso no será eficaz” (El País, 07/09/2012).

11.- El Acuerdo Marco con las FARC: inicio de la rendición política

De manera simultánea, el presidente Santos y las FARC, a través de un video desde Cuba, dieron a conocer el Acuerdo Marco de las negociaciones, que contiene cinco puntos: “1) el desarrollo rural con equidad; 2) las garantías para el ejercicio de la oposición política sin temor a la violencia; 3) el abandono de las armas y la integración de las FARC a la vida civil; 4) el cese del narcotráfico como actividad principal de financiación y 5) la reparación de las víctimas y el reintegro de las tierras a los campesinos”.

Esta agenda contiene más exigencias a las FARC que garantías políticas para sus miembros. Esto es el resultado de la derrota militar.

12.- El imperialismo, el castrismo y el chavismo apoyan las negociaciones

Como era de esperarse, el imperialismo esta recogiendo los frutos del Plan Colombia. Las negociaciones se iniciaron en Cuba y terminaran en Oslo, Noruega.

A pesar que Estados Unidos considera a las FARC como una organización terrorista, en una nota de prensa, la administración Obama declaró que “Ahora que la Administración Santos trabaja hacia una resolución del conflicto, EE UU reafirma la que desde hace mucho tiempo es una alianza en materia de defensa y seguridad” (El País, 05/09/2012).

El gobierno de Cuba, anfitrión de las negociaciones, ha dado su total apoyo, sin alertar del peligro que se cierne sobre la guerrilla de las FARC. Jorge Iván Mora, embajador de Cuba en Colombia, confirmó que su gobierno apoya las negociaciones: "Hemos respondido a las solicitudes de ambas partes, que buscan poner fin al conflicto, sin influir en sus posiciones. El proceso ya lleva más de un año y Cuba ha estado respetando el compromiso de confidencialidad (...) Desde el 23 de febrero, se iniciaron estas conversaciones para la resolución del conflicto, lo cual Cuba respalda porque es, no solo de importancia para Colombia, sino de trascendencia para América Latina y El Caribe, y seguirá apoyando en la medida que el Gobierno de Colombia y las Farc lo soliciten" (El País-Colombia, 04/09/2012).

El Presidente Hugo Chávez también apoya el proceso de rendición política de las FARC: “Ahora entramos en una segunda etapa. Haremos lo que nos pida el gobierno y en lo que nosotros creamos poder ser útiles para que ojalá, como dijo (Juan Manuel) Santos, no sea un proceso de tiempo ilimitado, que sea un proceso corto"(BBC, 23/09/2012).

13.- ¿Qué pasará?

Todos estos apoyos y reconocimientos al proceso de negociación reflejan de manera dramática el aislamiento de las FARC de la lucha armada y su gradual acercamiento a la institucionalidad de la oligarquía colombiana. 50 años después del Bogotazo, la oligarquía está a punto de ganar la guerra. Todo indica que las FARC estarían en peores condiciones que la guerrilla del FMLN cuando tuvo que desarmarse en 1992.

La oligarquía colombiana ha sido particularmente cruel y sanguinaria contra la izquierda rebelde, decenas de miles de muertos lo confirman. Aprendamos las lecciones correspondientes.

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