ARGENTINA.- Avance, retroceso y desafíos del FIT en Argentina

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Por Orson Mojica

El Kirchnerismo ha sido la corriente peronista que ha mantenido el control del gobierno en los últimos quince años. La llamada era “K” comenzó en el año 2003 cuando Néstor Kirchner se convirtió en presidente (2003-2007) y posteriormente Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015).

El fin de la década de oro

El Kirchnersimo formó parte del auge de los gobiernos populistas de izquierda, que ascendieron al poder por la vía electoral y dominaron la escena política latinoamericana, especialmente en el Cono Sur.

En Centroamérica este ascenso de gobiernos populistas de izquierda se manifestó en el retorno de los sandinistas al poder en el año 207 y en el triunfo electoral del FMLN en El Salvador en el año 2009.

Algunos teóricos despistados llamaron a este fenómeno el ascenso de los gobierno anti neoliberales. Pero no hubo tal combate al neoliberalismo, sino una simple reorganización de las finanzas del Estado. En realidad, bajo este periodo fue cuando las económicas latinoamericanas experimentaron un boom de sus exportaciones de materias primas, debido principalmente a las crecientes necesidades de China, lo que se tradujo en un alto precio de las materias primas. El resultado final fue un superávit de estos gobiernos, que les permitió dirigir algunos recursos a los programas de asistencia social, que a su vez garantizaron una clientela electoral. En este periodo las economías de América Latina, a pesar de la crisis del año 2008, crecieron un promedio del 5% y se calcula que unos 50 millones de personas dejaron de ser pobres. Los gobiernos del ALBA y demás aliados reflejaban esta relativa bonanza de la economía capitalista.

El gobierno que mejor reflejó este fenómeno fue el chavismo en Venezuela. Ahora Venezuela vive una profunda crisis económica, producto del descenso de los precios internacionales del petróleo.

Esta crisis golpea de manera particular al Kirchnerismo, mostrando un agotamiento del modelo populista, polarizando profundamente a la sociedad argentina.

El surgimiento del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT)

En Argentina, desde la caída de la dictadura militar (1976-1982) se han producido varias experiencias de frentes electorales de izquierda. En 1987 se formó la alianza Izquierda Unida (IU) entre el Partido Comunista de Argentina (PCA) y el antiguo Movimiento al Socialismo (MAS), en ese momento el principal partido trotskista de América Latina. Esta alianza electoral obtuvo 400,000 votos en las elecciones de 1989 y logró meter a Luis Zamora como diputado en el Congreso Nacional, el primer diputado de la izquierda.

La crisis del MAS en 1990 contribuyó al dispersión del proyecto unitario de IU en 1991, volviendo a conformarse en el periodo 1997-2005 como una alianza electoral entre el Partido Comunista de Argentina (PCA) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), una de las corrientes que surgieron de la atomización y dispersión del antiguo MAS. IU desapreció cuando el PCA decidió formar una alianza muchos más amplia, con sectores empresariales, abandonando criterios de independencia de clase que mantuvo tímidamente durante la existencia de IU. La desaparición de IU fue un duro golpe para el conjunto de la izquierda en Argentina.

Por ello es que, la constitución del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) el 14 de abril del 2011, como una resurrección del proyecto electoral unitario de la izquierda, es considerado como una gran salto hacia adelante. El FIT fue conformado como una alianza electoral de partidos trotskistas, constituido por el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e Izquierda Socialista (IS), con el objetivo de presentar una alternativa electoral independiente de izquierda de cara a las elecciones presidenciales del 2011, que recientemente acaba de participar en las elecciones de Octubre del año 2015, quedando como cuarta fuerza política a nivel nacional.

Las elecciones internas de las PASO

Argentina es de los pocos países latinoamericanos (En Centroamérica solo Honduras tiene elecciones internas) que aplica un sistema de elecciones internas previas a las elecciones generales, copiando el modelo electoral de Estados Unidos. Las llamadas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) fueron instauradas a raíz de la publicación de la Ley Electoral del año 2009.

Lejos de instaurar un sistema electoral democrático, las PASO se convirtieron en la guillotina de cerca de 150 partidos minoritarios, golpeando de manera particular a muchos partidos de izquierda. Para poder presentarse a las elecciones generales, los partidos deben someterse a las PASO y sacar al menos el 1.5% de los votos del distrito donde van a presentar candidatos, para poder presentar cantidades presidenciales se requiere el 1,5% del último padrón electoral.

La primera prueba de fuego para el FIT fue superar el obstáculo de las PASO. En las elecciones primarias del año 2011 el FIT obtuvo 520.000 votos.

Resultados electorales del FIT

En las elecciones legislativas de octubre el FIT obtuvo 1.200.000 votos, que le permitieron obtener tres diputados nacionales, 8 legisladores provinciales (que se suman a los dos existentes en Neuquén y Córdoba). La votación en provincia fue significativa. En Salta obtuvo el 20% de los votos, en Mendoza el 14%, en Santa Cruz el 13%, en Jujuy el 11%, en Neuquen el 9,9% y en Córdoba el 7,5%.

Una cantidad significativa de votos pero que siguen siendo minoritarios en relación al conjunto de los votantes. El incremento de votos reflejo un fenómeno de reagrupamiento de la vanguardia sindical y de izquierda, que viene de resistir la feroz embestida neoliberal del Menemismo (1989-1999) y de rechazar los cantos de sirena del Kirchnersimo (2003-2015)

Giro a la derecha y descenso en la votación del FIT

En las elecciones internas de las PASO del mes de agosto del año dos mil quince, el conjunto unto de la izquierda obtuvo una cifra ligeramente superior al millón de votos. Pero en las votaciones de octubre del año dos mil quince, el FIT obtuvo 800.000 votos para Presidente, es decir, bajó 200.000 votos.

En las elecciones legislativas del 2013 el conjunto de la izquierda obtuvo 1.6 Millones de votos. De esa cantidad, 1.2 millones fueron del FIT, el resto lo obtuvieron otros partidos de izquierda.

En las pasadas elecciones generales de Octubre del 2015, Nicolás del Caño, candidato presidencial del FIT obtuvo apenas 812.530 votos que representan el 3.23% de los votos. Esta reducción de votos, es el reflejo de la profunda derechización del electorado en Argentina.

En la primera vuelta electoral, los partidos de derecha obtuvieron el 93% de los votos, divididos así: Daniel Scioli, el candidato oficialista del peronista “Frente para la Victoria”, obtuvo 9.338.449 que representan el 37% de los votos;  Mauricio Macri de la alianza derechista “Cambiemos” obtuvo 8.601.063 votos que representan el 34.15% de los votos; y Sergio Massa de la alianza “Unidos por una Nueva Alternativa” obtuvo 5.386.965 votos que representan el 21,39% de los votos.  

Es indudable que, a diferencia de los años anteriores, en esta ocasión hay un retroceso relativo del FIT ante la evidente derechización del electorado. La crisis del Kirchnersimo no se tradujo en un vuelco masivo del electorado hacia la izquierda, creando corrientes de masas a la izquierda, sino todo lo contrario. Aunque el FIT no redujo sustancialmente su votación, el fenómeno de la derechización se ha impuesto. Y ante los fenómenos objetivos de la lucha de clases no hay nada que hacer que no sea interpretar dichos fenómenos.

¿Tendencia en América Latina?

El próximo 22 de Noviembre se realizará la segunda vuelta electoral que decidirá el futuro de la presidencia en Argentina. La pelea será entre Daniel Scioli y Mauricio Macri, perfilándose este último como un posible ganador si tomamos en cuenta que los votos del centro de Sergio Massa probablemente migren hacia Macri. Aunque en política es difícil hacer pronósticos categóricos, existe una fuerte tendencia de reagrupamiento en torno al derechista Macri, debido al desgaste del modelo económico del Kirchnersimo. Lo determinante es que la clase media ha girado hacia la derecha. Obviamente, desde el PSOCA llamamos al voto nulo en la segunda vuelta electoral.

Lo que ocurra en Argentina tendrá hondas repercusiones en América Latina, porque así como se ha agotado la era dorada del boom de las exportaciones, que permitió el establecimiento de gobiernos populistas de izquierda, ahora tenemos el fenómeno contrario. Lo que ocurra en Argentina es la tendencia que probablemente ocurra en otros países, con las especificidades de cada caso.

La ofensiva de la derecha en Brasil, que ya viene de repetir varios intentos por destituir a la presidente Dilma Rousseff, es una parte del fenómeno que hemos descrito.

¿Cuál es el futuro el FIT?

Es difícil afirmar si estamos ante un retroceso electoral coyuntural o si entramos en un nuevo periodo de reacción democrática. Pero la responsabilidad de los dirigentes y las organizaciones que conforman el FIT es mayor que antes.

Los procesos electorales pueden ser tácticas útiles para difundir el programa revolucionario y agrupar a la vanguardia de los trabajadores, pero también los procesos electorales pueden influir en la degeneración política, y en apartarse del camino de la revolución proletaria.

Más que un frente electoral entre partidos que se reclaman del trotskismo, el FIT debe ser el embrión de un nuevo Partido de los Trabajadores en Argentina. Siempre hemos puesto de ejemplo al Partido Obrero Socialdemócrata Alemán, que fue la fusión entre los primeros grupos marxistas con la corriente reformista de Ferdinand Lasalle, en un periodo de auge capitalista. Este ejemplo nos muestra una referencia que puede ser rescatada. Todos los partidos del FIT se reclaman del trotskismo y solo ellos pueden y deben ponerse de acuerdo para sentar las bases de un Partido de los Trabajadores. Si el FIT no avanza hacia algo mucho más serio y orgánico terminara disolviéndose en la nada, como ocurrió con el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (FOCEP) de Perú en 1978-1979. La historia no perdona la repetición de errores.

ARGENTINA.- Victoria electoral y desafíos del FIT

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Por Melchor Benavente

Un hecho político de enorme importancia acaba de ocurrir en las recientes elecciones legislativas en Argentina. El peronismo, a pesar de ser una dirección burguesa, ha sido tradicionalmente el partido de los sectores obreros y populares. Esa enorme contradicción política y social explica la actual debacle de Argentina, que a comienzos del siglo XX era uno de los países más ricos del mundo, y ahora está sumido en una crisis crónica que arroja a los trabajadores al abismo de la barbarie y la marginalidad social.

La crisis del peronismo y Kirchnerismo

El peronismo ha sido tradicionalmente el partido hegemónico en Argentina. Sus diversas corrientes se han alternado en el gobierno, a veces luchando abiertamente entre sí.

Cristina Fernández de Kirchner es actualmente la máxima representante del Kirchnerismo, corriente política dentro del peronismo, que ha mantenido el control del gobierno en los últimos diez años. Néstor Kirchner primero y Cristina Fernández de Kirchner después, mantuvieron un discurso populista de izquierda que permitió reconfigurar al peronismo y acceder al poder. El Frente de la Victoria es el partido de esta corriente peronista.

Después del fallecimiento de Néstor Kirchner, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es visto en América Latina como un gobierno de izquierda, aliado de Venezuela, pero con cierta autonomía, a tal grado que no forma parte del proyecto del ALBA.

A pesar que Cristina Fernández de Kirchner ha mantenido roces con el imperialismo y con algunas trasnacionales, en realidad ha aplicado a lo interno de Argentina una cruda política neoliberal, mezclada con programas de asistencia social, que tiene sumido al país en una crisis pavorosa. El país se degrada constantemente provocando una enorme cantidad de luchas de resistencia por parte de los trabajadores.

La crisis económica provoca un desgaste político del peronismo y del Kirchnerismo como corriente dominante y en el gobierno.

La constitución del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT)

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) es una alianza electoral de partidos trotskistas, creada el 14 de abril de 2011, con el objetivo de presentar una alternativa electoral independiente de izquierda de cara a las elecciones presidenciales del 2011.

El FIT fue constituido por el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e Izquierda Socialista (IS). Este tipo de alianzas son cruciales para superar la tradicional dispersión de las fuerzas que se reclaman del trotskismo. La gravedad de la crisis económica hizo que se superaran tradiciones sectarias.

Ya ha habido otras experiencias unitarias en el plano electoral. En 1987, se formó la alianza Izquierda Unida (IU) entre el Partido Comunista de Argentina (PCA) y el antiguo Movimiento al Socialismo (MAS). Esta alianza electoral obtuvo 400,000 votos en las elecciones de 1989 y logró meter a Luis Zamora como diputado en el Congreso Nacional

La crisis del MAS en 1990 contribuyó al dispersión de IU en 1991, volviendo a conformarse en el periodo 1997-2005, como una alianza electoral entre el Partido Comunista de Argentina (PCA) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), una de las corrientes que surgieron de la atomización del antiguo MAS. IU desapreció cuando el PCA decidió formar una alianza muchos más amplia, con sectores empresariales, abandonando criterios de independencia de clase que mantuvo tímidamente durante la existencia de IU.

IS surgió como una repuesta a la degeneración oportunista del MST. Y después de un largo periodo de derrotas de los trabajadores y de dispersión de la izquierda, la constitución del FIT en el año 2011 representó una esperanza para la construcción de una alternativa independiente de los trabajadores y la izquierda.

Las elecciones internas

A dos años y medio de la constitución del FIT, el pasado 11 de agosto del 2013 se realizaron las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), conforme la legislación argentina, que obliga a escoger los candidatos por medio de elecciones primarias simultaneas.

En agosto del 2013 el FIT obtuvo 732.925 votos, el 3,22% de los votos totales. En las internas del año 2011 el FIT había obtenido 520.000 votos. El aumento de votos fue significativo. Un sector importante de la vanguardia obrera y juvenil se sintió motivada con la creación de esta nueva alternativa electoral, y los resultados fueron halagadores.

Otras organizaciones que se reclaman trotskistas, como el Nuevo MAS, principal partido de la corriente Socialismo o Barbarie (Sob), no forman parte del FIT pero obtuvieron de manera independientes unos 120.000 votos.

Lo anterior indica que la crisis del capitalismo en Argentina está creando condiciones para una corriente de masas, que se encuentra en proceso de ruptura con la conducción peronista, en sus diversas variantes.

El programa del FIT

El programa del FIT plantea una salida socialista a la actual crisis del capitalismo en Argentina: escala móvil de salarios, contra la burocracia sindical, por la nacionalización de los servicios públicos que fueron privatizados, cesar el pago de la deuda externa usuraria, en defensa de la educación y salud públicas, defensa de los derechos de la mujer, contra la entrega de los recursos naturales y la megaminería.

El FIT planteó la pelea por la defensa del salario y las jubilaciones iguales a la canasta familiar; la derogación del impuesto al salario, el fatídico 82% móvil. Planteó la necesidad de una YPF (petrolera) 100% estatal y la nacionalización del petróleo y el gas. La re estatización del ferrocarril y del metro (subte), poniéndolo a funcionar bajo control y gestión de trabajadores y usuarios.

El resultado de las elecciones del 27 de Octubre

Mientras el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se revolcaba en la crisis, y la propia Cristina estaba convaleciente en un hospital, se realizaron las pasadas elecciones legislativas del 27 de Octubre del 2013.

La votación del FIT en las elecciones de octubre fue de 1.200.000 votos. Nunca en la historia de Argentina, la izquierda había obtenido semejante triunfo electoral. El FIT obtuvo tres diputados nacionales, 7 legisladores provinciales (que se suman a los dos existentes en Neuquén y Córdoba) y todavía está peleando contra el fraude la diputación de Liliana Olivera en la provincia de Córdoba.

Hubo regiones en donde la votación del FIT fue muy alta, si se toma en consideración que es una alianza de reciente creación. La votación en provincia fue significativa. En Salta obtuvo el 20% de los votos, en Mendoza el 14%, en Santa Cruz el 13%, en Jujuy el 11%, en Neuquen el 9,9% y en Córdoba el 7,5%.

La ruptura con el peronismo.

Durante 60 años el peronismo ha sido el partido que cautiva a la clase trabajadora y las masas populares. Esta influencia política viene desde la época en que el general Juan Domingo Perón, en una época de bonanza capitalista, concedió muchas conquistas a clase trabajadora “descamisada”.

Pero esa época de bonanza terminó hace décadas y después de un largo periodo de desilusiones, comienza el proceso de ruptura política con el peronismo. Esto ha sido posible por una confluencia de factores: Enorme crisis del capitalismo en Argentina, unidad de los principales partidos trotskistas, experiencia que ha vivido la vanguardia obrera y juvenil bajo el Kirchnerismo, y la necesidad objetiva de buscar una alternativa independiente de la patronal y los partidos tradicionales.

Esta ruptura es apenas incipiente. En el proceso electoral salieron fortalecidas opciones derechistas. La crisis del peronismo produce sangría por ambos lados, derecha e izquierda.

La enorme responsabilidad del FIT

Desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) saludamos y felicitamos a la heroica militancia de los partidos hermanos que conforman el FIT, por el gran triunfo obtenido. Pero no es momento de cantar victoria o caer en la borrachera electoral. El desafío del FIT es enorme. La vanguardia obrera y juvenil ha puesto sus ilusiones en esta alianza electoral.

El FIT no debe ser solo una alianza electoral, debe avanzar mucho más: hacia la constitución de un Partido de los Trabajadores, con democracia interna, para atraer a más sectores a la construcción de un partido revolucionario con influencia de masas.

Las diferencias de método, que son las que dividen a los partidos trotskistas deben ser superadas con la experiencia unitaria. Se debe acabar con el método sectario de ver la realidad a través de los esquematismos ideológicos de cada corriente. De la misma manera que en diversos países reclamamos la constitución de un partido de los trabajadores, de esa misma manera los partidos trotskistas que hoy forman el FIT deben avanzar hacia la constitución de una organización unitaria, no por efectos de la votación, sino por medio de la lucha cotidiana de los trabajadores.

A veces se nos olvida que el Partido Social Demócrata de Alemania, a finales del siglo XIX, fue el producto de la fusión de los grupos marxistas con la corriente de Ferdinand Lasalle. Fusión que Marx criticó por su programa endeble, pero a veces un enorme paso en la práctica, que permita la organización de decenas de miles de trabajadores, es más importante que un buen programa o que una buena votación.

Es nuestro humilde consejo desde la distancia, confiados en que las condiciones objetivas son más fuertes que los esquemas sectarios.

ARGENTINA.- La situación actual en Argentina después del fallecimiento de Nestor Kirchner

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Por Daniel Polaco

La situación política cambió dramáticamente a partir del asesinato de Mariano Ferreyra, con la movilización de 30000 personas, el repudio generalizado y la bronca contra la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria culpable del crimen.

La lucha de los tercerizados por la cual Mariano dio su vida, obtuvo un gran triunfo con la reincorporación de los despedidos y el pase a planta permanente en ferroviarios, generalizando el reclamo a otras empresas privatizadas durante el menemismo (energía, teléfonos, etc.).

Esta lucha se une a la que están librando todos los trabajadores contra la inflación, que  será de un 27%, y que es el principal problema que Cristina Kirchner debe enfrentar.

La muerte de Néstor Kirchner: un salto más en la crisis política

La muerte de Kirchner se precipitó por la crisis desatada tras el asesinato de Ferreyra, ya que la bronca alcanzó al gobierno, identificado con la burocracia sindical, que es su principal base de sustentación, como se vio en el acto de River Plate del 17 de octubre.

Kirchner era el eje del gobierno y su desaparición dejó un vacío político, porque cumplía la función de disciplinar a los distintos sectores del gobierno, era el ministro de Economía y el dirigente del Partido Justicialista.

Ahora hay una puja por intentar llenar ese espacio vacío: por un lado la presidenta, que no se tomó ni un minuto de duelo, sino que lo utilizó para profundizar la misma línea política, y por otro la oposición, que no logra presentarse como una alternativa.

La primera decisión de Cristina

La primera decisión de Cristina en su viudez, fue pagar de contado la deuda de 7900 millones de dólares al Club de París sin ninguna renegociación, aunque la mayor parte de la deuda fue contraída bajo la dictadura, se ha acumulado una enorme suma de intereses, y no habrá ni la más mínima quita.

El segundo gesto de Cristina fue viajar a la reunión del G20 en Seúl, acompañada por los empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA), para cumplir su cita con Obama y los presidentes europeos, llevándoles un mensaje: Argentina seguirá pagando puntualmente a los acreedores externos.

Presupuesto: derrota convertida en triunfo

Cristina quiso obtener un triunfo en el terreno político intentando aprobar el Presupuesto 2011 en el Congreso, pero se empezaron a notar las grietas en su entorno: los conflictos entre ministros salieron a la luz, como los cruces entre el jefe de gabinete Aníbal Fernández y el ministro de Economía Amado Boudou, para quien la inflación solo afecta a los ricos, y la pelea dentro del peronismo por el control del partido.

La ausencia de Néstor el disciplinador, hizo que el oficialismo actuara de manera desordenada, intentando comprar los votos de algunos diputados, demostrando la podredumbre del sistema político argentino y la validez del grito de 2001: “que se vayan todos”.

La oposición garantiza la “gobernabilidad”

Aunque el presupuesto no se aprobó, Cristina se salió con la suya, porque podrá gobernar con el presupuesto de 2010, lo cual le dará amplias facultades para manejar a su antojo los enormes ingresos de las exportaciones de soja.

Esto fue posible por el papel de la oposición, que se desgajó frente a la presión oficial y que en los hechos le dejó a Cristina las manos libres para gobernar. El PRO, la UCR, y sectores del Peronismo Federal como Felipe Solá, el Partido Socialista, el GEN y Proyecto Sur, fueron funcionales a la estrategia del gobierno. Hasta Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, apareció presionando a los diputados a favor del gobierno.

Las denuncias de corrupción y de compra de votos terminaron ahogándose en la comisión constitucional, porque la mayoría de la oposición cajoneó las denuncias, lo cual llevó a un nuevo escándalo, con la cachetada de Graciela Camaño, presidenta de la comisión, al diputado K, Carlos Kunkel.

En el radicalismo, hay una puja abierta entre alfonsinistas y cobistas, los primeros a favor de colaborar con Cristina. En el PRO un sector está a favor de dejarle las manos libres al gobierno, y el Peronismo Federal está desapareciendo tras la renuncia del senador de Santa Fe Carlos Reutemann.

Este lamentable papel de la oposición obedece a que no tiene alternativa. Todos están de acuerdo en pagar la deuda y contener la “puja salarial”, y por eso aceptan discutir el presupuesto del gobierno, haciéndole uno que otro cambio. Tienen diferencias tácticas, pero de últimas permiten que el gobierno realice el ajuste por la vía más dolorosa.

La inflación: el verdadero ajuste

Con una inflación del 27%, el gobierno “nacional y popular” está haciendo un brutal ajuste sobre los ingresos de los trabajadores. Así lo reconoció Cristiano Ratazzi, el empresario presidente de la FIAT: “La inflación es una manera desordenada de ajustar la economía”.

Cristina cuenta con el viento a favor de las exportaciones de soja, y utiliza la inflación para cobrar cada vez más impuestos a los propios trabajadores. Hoy, un asalariado debe trabajar hasta el 17 de junio para cumplir con sus obligaciones tributarias.

El modelo de dólar barato, enormes ingresos por las exportaciones de materias primas, e inflación, está provocando la crisis en sectores industriales. Estamos volviendo a los años noventa: exportamos bienes primarios e importamos bienes de consumo. Hasta el mismo Paolo Rocca, presidente de Techint, dijo que el país se está “primarizando”. Este año, las importaciones ya son 46% más que en 2009.

Mientras tanto, la pobreza se mantiene en el 30%, niñas desnutridas mueren en Misiones, hospitales y escuelas se destruyen, y el trabajo en negro llega a casi la mitad de los asalariados.

El pacto social con los empresarios y la burocracia sindical

Cristina participó de la conferencia de la UIA para proponer un “pacto tripartito” gobierno-empresarios-CGT con el fin de frenar la “puja salarial”. “Hay que darle racionalidad, institucionalidad y legalidad a la puja distributiva y encauzarla en el marco de las leyes y la Constitución”, dijo. Antes, Paolo Rocca había dicho: “llegamos al límite con los salarios”.

Los empresarios salieron muy contentos con el discurso de la presidenta.  “Estamos muy sorprendidos. Por primera vez la escuchamos hablar de la conflictividad laboral como un problema”, dijo Héctor Méndez, titular de la UIA. En otras palabras: hay que frenar los reclamos salariales. La primera prueba de esta política fue el acuerdo entre los sindicatos petroleros, los gobernadores patagónicos y los dueños de las principales empresas petroleras como Eskenazi (YPF) y Bulgheroni para hacer un pacto social, fijando un aumento salarial del 20% y la paz social.

El desprestigio de la burocracia sindical

Hugo Moyano participó de la conferencia de la UIA, mostrándose muy moderado. Cristina sabe que el secretario de la CGT tiene la soga cada vez más ajustada al cuello, por las denuncias sobre los medicamentos truchos en la obra social de camioneros, y lo utiliza para exigirle que modere los aumentos salariales.

El verdadero temor de los empresarios y del gobierno, es el enorme desprestigio de la burocracia sindical. Los trabajadores odian a esa burocracia que se saca fotos haciendo compras en París (Moyano), o haciéndose masajes en alguna isla del Caribe (Fernández de la UTA), a los que lucran con los medicamentos oncológicos y asesinan a jóvenes militantes.

El conflicto de los tercerizados fue leído por los dirigentes de la UIA como la expresión de la falta de control de la CGT sobre camadas enteras de nuevos trabajadores y activistas, que salen a luchar sin ningún control por parte de la burocracia sindical.

El año pasado, la burocracia recibió un golpe con el surgimiento de una nueva conducción en el gremio de la alimentación. Este año, en Volkswagen de Córdoba los trabajadores del SMATA derrotaron en la elección del cuerpo de delegados a la burocracia sindical.

Un año electoral marcado por grandes luchas

En este marco, se lanza la pelea electoral. Mientras que Cristina continúa arriba en todas las encuestas, en diciembre se anuncia el lanzamiento de Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín y Pino Solanas.

Pero lo fundamental es apoyar y unir las luchas salariales que se vienen. Ya los docentes hicieron fuertes paros, los aceiteros amenazaron con pedir un 60% de aumento salarial, y los bancarios arrancaron un plus por única vez de $7000 para fin de año. Este es el único camino.

ARGENTINA.- Las limitaciones de la expropiación de YPF en Argentina.

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Por Maximiliano Cavalera.

Al terminar la cumbre de las Américas, la presidenta Cristina Fernández anunció que expropiaría a la transnacional española Repsol la compañía que en algún momento fuera argentina, la YPF. A 30 años de la derrota argentina en la guerra de las Malvinas no había mejor momento para anunciar la medida, tan aplaudida por la mayoría de la población argentina, que hasta Carlos Menen, ahora diputado, votó a favor de la “expropiación” de la empresa que el mismo privatizó.

Historia de la YPF

La YPF ha sido una empresa simbólica en la Argentina, algunos recuerdan que el nombre de esta empresa era sinónimo de progreso, en las ciudades donde hacia incursión se contraían escuelas, carreteras y se creaban empleos. La YPF ha existido por más de 80 años y fue la primera empresa estatal petrolera del mundo. Fue privatizada en el gobierno de Carlos Menen y en 1998 la compró Repsol, una compañía Española con capital no solo español sino trasnacional.

En el año 2008, el entonces presidente de Argentina Néstor Kirchner presionó a Repsol para que vendiera el 25% de las acciones al grupo Petersen, propiedad de la familia Eskenazi, muy cercanos de la pareja presidencial Kirchner. En ese marco no se concebía “expropiar” a la trasnacional, solo era necesario darle participación a un grupo económico ligado al gobierno.

Importación de hidrocarburos

Muchas cosas han cambiado desde el 2008, sobre todo porque en todo el mundo los altos costos de la energía han sacudido las economías en medio de la peor crisis económica mundial desde los años 30s. Argentina no es la excepción: “El año pasado Argentina tuvo que importar hidrocarburos por valor de 10.000 millones de dólares (7.500 millones de euros), y para este año se prevé que sean por lo menos 9.000 millones.” (El País 17/04/12) Es obvio que los altos costos en la energía están comiéndose el crecimiento económico.

Repsol YPF representa un tercio de la producción de hidrocarburos y según el gobierno de la presidenta Cristina Fernández, Repsol venía decreciendo la inversión que tenía en el país sin explorar nuevas reservas. Repsol YPF no presentó perdidas aun cuando bajó su producción, esto se explica por las constantes alzas en los precios internacionales de los hidrocarburos. Ese fue el argumento en que ha cimentado su decisión la presidenta Argentina, aunque es obvio que el gobierno necesita desesperadamente como dejar de depender de la costosísima importación de hidrocarburos, que es natural al ser dueño de los recursos y no poder disponer de ellos porque están en manos privadas. El problema es tan grande que: “Este invierno no había dinero suficiente para importar todo el petróleo y el gas que necesita el país.” (El País 17/04/12)

La Expropiación y Cristina.

El Estado argentino terminará pagando el 51% de las acciones que expropió, y contrario a lo que se maneja internacionalmente, siempre habrá inversión privada dentro de la compañía. El esquema no es la estatización completa de la industria, la misma presidenta argentina fue muy clara: “El modelo no es de estatización, que quede claro, sino de recuperación de la soberanía y control de un instrumento fundamental” (El País 17/04/12) El modelo a seguir es el de los aliados suramericanos del gobierno argentino como Brasil con un sistema de inversión mixto, con inversión Estatal y privado, aliándose con alguna empresa trasnacional probablemente proveniente de las economías emergentes como China o Brasil con mayoría accionaria del Estado. Hasta el momento solo se trata de YPF, el resto de la industria no será tocada, aunque no se puede descartar que este sea el modelo a seguir si el gobierno se ve apuntalado por las masas sofocadas por el costo de la vida.

Expropiación de los recursos energéticos, sin indemnización

Las nacionalizaciones sin el control obrero es el preludio de futuras privatizaciones. Esta no es la excepción, recursos vitales para el desarrollo de los países no pueden quedar en manos de empresas privadas. Por eso es necesaria la confiscación total y sin pago alguno de las empresas que están en manos privadas dueñas de los recursos energéticos. Pero no basta con eso, no deben ser los burócratas estatales que dirijan esas empresas, debe existir control de todos los y las trabajadoras.

ARGENTINA.- Asesinan a Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero (PO)

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En el mediodía de este miércoles 20 de Octubre del año en curso, la emboscada criminal de una patota sindical terminó con la vida de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero (PO) de Argentina.

Otra compañera del PO, Elsa Rodríguez, y varios trabajadores ferroviarios siguen internados en grave estado.

Las balas asesinas defendían el negociado infame de la tercerización, que une a los empresarios K, al gobierno y a la burocracia sindical ferroviaria.

Con la plata de los subsidios, los concesionarios del tren pagan contratos millonarios a "empresas" que les pertenecen a ellos mismos.

La burocracia de Pedraza es comisionista de este negocio. "Habrá que encontrar a los responsables", dijo la Presidenta Cristina Kirchner, luego de dedicar el acto en Parque Norte a la falta de sabor de las frutillas grandes -siete horas después de los asesinatos. Pero los testimonios y videos acusan a la patota ferroviaria sin sombra de dudas. Esos mismos videos testimonian que la policía liberó la zona donde la patota ejecutó su emboscada.

"Habrá que investigar", dijo el gobierno que reivindica a la Juventud Sindical Peronista, el brazo armado de la burocracia sindical en los años ‘70.

El gobierno reiteró que "no reprime", pero ¿no estamos acaso ante la tercerización de la represión por medio de patotas, como ya ocurrió en el Hospital Francés, o como pasa en el Subte por parte de la burocracia de la UTA?

Mariano militaba desde los catorce años; quería su puesto en la clase obrera con su oficio de tornero, pero, sobre todo, desarrollando las organizaciones de la juventud; se puso a luchar codo a codo por la organización obrera sobre bases clasistas, nada menos que en Avellaneda.

Mariano es el mejor ejemplar humano de la juventud que se pone de pie en el mundo entero.

Nos duele decirle, tan temprano, "hasta la victoria, siempre".