ECUADOR.- movilizaciones y declive del gobierno de Correa

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Por Leonardo Ixim

El levantamiento indígena, campesino, obrero y popular que se viene registrando en Ecuador desde hace más de una semana, protagonizado por la poderosísima Confederación Nacional Indígena Ecuatoriana y el Frente Unitario de Trabajadores, que aglutina a diversas centrales sindicales, ha generado expectación y asombro a nivel de la izquierda política y de los movimientos sociales del continente.

Por un lado, el discurso de Correa, reproducido por la cadena Telesur y otros medios cercanos al denominado “socialismo del siglo xxi”, que son los Estados gobernados por fuerzas políticas nacionalistas burguesas con Venezuela a la cabeza, califican estas movilizaciones como una acción más de la estratagema del imperialismo para lograr mantener a nuestras naciones dentro de la órbita de intereses de Estados Unidos ante la competencia de los imperialismos emergentes como China y Rusia. Por supuesto que las maniobras imperialistas tratan de mover estas movilizaciones para sus intereses, teniendo a cadenas como CNN resaltando el apoyo que les dan partidos de derecha; pero quedarse con eso es reproducir la misma visión aristocrática neo colonial de que los pobres son manipulados, más allá de los intereses, claro está, de las burocracias de las organizaciones de masas.

La característica de estos gobiernos y de las fuerzas políticas pequeño burguesas que hegemonizaron las rebeliones anti neoliberales, fue aplicar una serie de políticas redistributivas, promoviendo el cumplimiento de derechos humanos sobre todo por medio de políticas asistenciales y de universalización de los servicios públicos, nacionalizando muchas empresas estratégicas en lo que respecta a los recursos naturales y de servicios, pero afectando poco las lógicas de ganancias de los grandes monopolios nacionales y transnacionales vía políticas impositivas progresivas, aunque sí promoviendo relativa mejora de los derechos sindicales. Estas lógicas redistributivas se realizaron en un marco internacional de mejoras en los precios de los commodities, pues las políticas redistributivas de estos gobiernos tuvieron como base los altos precios debido a la amplia demanda de materias primas por parte de China e India.

Con esto pudieron copar mucha de la organización popular histórica -como sindicatos y ligas campesinas- y la construida en las luchas antineoliberales, estableciendo ciertas relaciones clientelistas y fortaleciendo tendencias bonapartistas de parte de los gobiernos y por ende los Estados. La situación se caracterizó por escenarios de auge de organizaciones populares en marcos de democracia representativa y liberal, combinado con formas democráticas participativas, pero muchas veces bajo la venia de los partidos y fuerzas gobernantes.

Sin embargo, este crecimiento de los precios de las materias primas, que permitió a estos gobiernos estabilización política y económica y a la vez la recomposición del mismo Estado capitalista sin golpear el modelo dependiente, pero con una política más soberana, entra en crisis en la actualidad, cuando el crecimiento de China ha bajado y por ende la demanda de productos primarios -aunque el de India se mantiene-. El giro de la dirección del capitalista Partido Comunista Chino es reorientar la economía hacia el mercado interno, donde se necesita importar materias primas pero en menor medida. El resultado ha sido la baja en el precio de los commodities.

El contexto ecuatoriano

Rafael Correa gobierna desde 2006 en el marco de la revolución ciudadana, por medio del partido País, que se puso a la cabeza de las demandas de esta rebelión popular contra el gobierno de Lucio Gutiérrez. Éste, por su parte, se presentó como portavoz de otra movilización denominada revolución de los forajidos, que derrocó en 2005 su antecesor; pero Gutiérrez abiertamente abrazó un programa neoliberal y fue derrocado- Correa fue ministro de economía del gobierno de Gutiérrez, cargo al que renunció.

Correa por su parte consiguió una mayoría que impulsó la creación de un nuevo paraguas constitucional -la Constitución de Montecristi-, con el apoyo de todas las expresiones de izquierda reformista, tales como el post estalinista Partido Comunista, Pachacuti ligado a Conai, el Partido Socialista Ecuatoriano, el Partido Roldista y el Movimiento Popular Democrático (MPD) ligado al maoísta Partido Comunista Marxista Leninista. En la línea de retomar un programa democrático popular avalado por las fuerzas sociales de la clase proletaria ecuatoriana.

En 2009 se reelige nuevamente con una amplia mayoría, pero ahora solo con el apoyo del Partido Comunista y del Partido Socialista. En 2010 afronta una rebelión policial que evoluciona a una intentona golpista de derecha. Se reelige por segunda vez en 2013, mostrando una tendencia de disminución en el respaldo a su partido, que se denomina continuador de la revolución ciudadana; en estas elecciones Pachacuti y el MPD forman una alianza política, logrando unos magros resultados.

En noviembre de 2014 se dan las primeras grandes movilizaciones contra las políticas extractivistas del gobierno de Correa, debido a que pese a cancelar contratos con empresas petroleras gringas, ha mantenido contratos y nuevos proyectos con empresas de origen europeo, chino y de otras naciones asiáticas, en territorios que son fuente de diversidad natural y habitados por pueblos indígenas, sobre todo en la Amazonia ecuatoriana.

En febrero de este año Correa retiró un proyecto de ley presentado al parlamento, que pretendía gravar las herencias, lo cual generó descontento en la población, sobre todo por los pequeños productores y comerciantes -que como en toda Latinoamérica son una mayoría-. Esta situación fue utilizada por la derecha y los alcaldes de Quito y Guayaquil para pedir la renuncia de Correa. Así también retiró otro proyecto de gravar las ganancias empresariales que iba junto al paquete sobre las herencias, lo cual era a todas luces progresivo.

Las actuales movilizaciones

La Conai, después de retirarle el apoyo a Correa, en muchos casos ha coqueteado con los partidos de derecha. Así, en las movilizaciones de febrero quiso sumarse, pero las federaciones locales y las comunidades cuestionaron eso. Como toda burocracia, ésta responde muchas veces a sus propios intereses, pero es susceptible a la presión de las bases. De igual forma, el FUT, que tiene mucha cercanía con el PCMLE, también tiende a la burocratización. Éstas además influyen en la Federación de Estudiantes Universitarios de Ecuador, que es abierta opositora a las políticas excluyentes en la universidad que el gobierno avala.

Al continuar las políticas extractivistas Correa maneja un discurso antiimperialista por un lado, pero por el otro le abre puertas a empresas de otras latitudes: por supuesto que no somos ingenuos y sabemos que se necesita cierto tipo de inversión, por ejemplo, que transfiera tecnología administrando la explotación de recursos naturales, afectando en lo menos posible la diversidad ambiental y cultural, promoviendo la industrialización de los bienes primarios bajo esta lógica sustentable pero con el concurso de las comunidades y los trabajadores que generan tal riqueza, no dejando que las empresas extranjeras, sean de donde sean, se lleven la mayor tajada.

Otra política neoliberal que se ha continuado es en lo que respecta al acceso a la educación pública a partir de cupos para el ingreso, o en lo que se refiere a impulsar políticas laborales de flexibilización en la administración pública y ser tolerante con la violación de derechos sindicales tanto en el Estado como en la empresa privada, además de continuar lógicas privatizadoras en las pensiones.

Algunos analistas califican al gobierno de Correa como una especie de tecnopopulismo, que a diferencia del chavismo, muchas no apela a un discurso y a una fibra emocional para con el líder, sino a la eficacia de la gestión pública, aduciendo a la lentitud de los procesos burocráticos entre otras cosas, sobre lo que a resultados respecta. Tal situación, que es un mal que aqueja la atención al usuario de los servicios estatales, ha sido usada para afectar los derechos laborales de los empleados públicos.

Muchas de las reivindicaciones retoman el enojo producido por estas políticas, tales como la ley de agua, que busca menor control comunitario para favorecer los grandes monocultivos, en contra de la eliminación de la educación bilingüe intercultural, restitución de recursos financieros en un fondo de jubilación del magisterio, rechazo al endeudamiento externo debido a las tibias políticas fiscales, reforma agraria integral ante la concentración de la tierra, restitución de puestos de trabajo, no a la eliminación del subsidio de gas y no al aumento de las tarifas eléctricas, no a una serie de políticas y decretos que promueven la flexibilización laboral y libre acceso a la educación superior.

La movilización que lleva una semana ocupando la plaza central de Quito fue masivamente apoyada por importantes sectores del interior de ese país, al sumarse comunidades y naciones indígenas y empleados públicos y en menor medida otros sectores sindicalizados. El gobierno contestó con la represión en muchas zonas del país y el arresto de líderes y participantes en las acciones. Correa trató de movilizar a sus partidarios, pero realmente su llamado tuvo poco eco. Mientras, los partidos de derecha, que lograron movilizarse a inicios del año, trataron de sumarse, pero fueron rechazados en su conjunto, aunque a lo individual algunos políticos lo hicieron. Por otra parte muchos partidarios de Correa y de la derecha en las redes sociales se dedicaron a vilipendiar las movilizaciones con apelativos racistas tales como “estos indios haraganes”.

El resultado de las elecciones locales de 2014, las movilizaciones populares de los últimos meses y la actual, debe ser una llamado de alerta para las distintas organizaciones de izquierda fuera del correísmo para lograr construir con el consentimiento de las bases de las organizaciones de masas una alternativa al gobierno pos neoliberal de Correa y evitar que la derecha logre nuevamente el poder del gobierno.

ECUADOR.- El gran negocio de la República Popular China con el petróleo ecuatoriano

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Por Tribunal Dignidad, Soberanía, Paz contra la guerra-Comité Independencia y Soberanía para América Latina (CISPAL)

El Presidente del Ecuador, Rafael Correa Delgado, indiscutido líder de la revolución ciudadana, mantiene un encendido discurso antiimperialista y nacionalista con el que defiende la soberanía nacional tanto en el manejo de los recursos naturales como en la definición y práctica de las políticas económicas, pero en la realidad este país de la mitad del mundo, lo que ha hecho es cambiar de amo: salir del dictado imperial yanqui y de la subordinación al Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, para pasar a la dependencia de la República Popular China que concede créditos caros en miles de millones de dólares, que los cobra llevándose el petróleo, para venderlo a otros países a mayor precio del facturado por el Ecuador.

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ECUADOR.- Posición de CONAIE ante la situación política

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Un proceso de cambio, por más débil que sea, corre el  riesgo de ser derrotado o juntarse a la derecha, nueva o vieja, sino establece  alianzas con los sectores sociales populares organizados y se profundiza progresivamente.

La insubordinación de la Policía, más allá de sus demandas inmediatas, desnuda por lo menos cuatro cosas sustanciales:

1.    Mientras el gobierno se ha  dedicado exclusivamente a atacar y  deslegitimar a los sectores organizados como el movimiento indígena, los sindicatos de trabajadores, etc., no ha debilitado en lo más mínimo las estructuras de poder de la derecha, ni siquiera dentro de los aparatos del Estado, lo que se ha hecho evidente por la rapidez  con que reaccionó la fuerza pública.

2.    La crisis social desatada hoy día también es provocada por el carácter autoritario y la no apertura al dialogo  en la elaboración de las leyes. Hemos visto como las leyes consensuadas fueron  vetadas por el Presidente de la República, cerrando cualquier posibilidad de  acuerdos.

3.    Frente a la crítica y movilización de las  comunidades en contra de las transnacionales mineras, petroleras y  agro-comerciales, el gobierno, en lugar de propiciar el dialogo responde con  violenta represión, como lo ocurrido en Zamora Chinchipe.

4.    Este escenario alimenta a los sectores conservadores. Ya varios sectores y  personajes de la vieja derecha pedirán el derrocamiento del gobierno y la instauración de una dictadura civil o militar; pero la nueva derecha, dentro y  fuera del gobierno, utilizará esta coyuntura para justificar su total alianza  con los sectores más reaccionarios y a los empresariales  emergentes.

El movimiento indígena ecuatoriano, la CONAIE, con  sus Confederaciones regionales y sus organizaciones de base manifiesta ante la  sociedad ecuatoriana y la comunidad internacional su rechazo a la política económica y social del gobierno, y con la misma energía rechazamos también las  acciones de la derecha que encubierta forma parte de un intento de golpe de  estado, y por el contrario seguiremos luchando por la construcción del Estado  Plurinacional con una verdadera democracia.

Consecuentes con el Mandato de las comunas, pueblos y  nacionalidades y fiel a nuestra historia de lucha y resistencia contra el colonialismo, la discriminación y la explotación de los de abajo, de los empobrecidos, defenderemos la democracia y los derechos de los pueblos: ninguna  concesión a la derecha.

En estos momentos críticos nuestra posición  es:

1.    Convocamos a nuestras bases a mantenerse en alerta de movilización en defensa de la verdadera democracia Plurinacional frente a las acciones de la derecha.

2.    Profundizamos nuestra movilización contra el modelo extractivista y la  implantación de la minería a gran escala; la privatización y concentración del  agua, la expiación de la frontera petrolera.

3.    Convocamos  y nos sumamos a los diversos sectores organizados a defender de los derechos de los trabajadores, afectados por la arbitrariedad con que se ha conducido el

proceso legislativo, conociendo que son reclamos legítimos.

4.    Demandamos del gobierno nacional a deponer toda actitud de concesiones a la derecha. Exigimos que abandone su actitud autoritaria contra los sectores  populares, a no criminalizar la protesta social y la persecución a los  dirigentes; ese tipo de políticas lo único que provoca es abrir espacios a la  Derecha y crea escenarios de desestabilización.

La mejor forma de defender la democracia es impulsar  una verdadera revolución que resuelva las cuestiones más urgentes y  estructurales en beneficio de las mayorías. En este camino la construcción efectiva de la Plurinacionalidad y el inmediato inicio de un proceso de  revolución agraria y desprivatización del agua.

Esta es nuestra posición en esta coyuntura y en este  periodo histórico.

Marlon Santi

PRESIDENTE CONAIE

Delfín Tenesaca

PRESIDENTE ECUARUNAIR

Tito Puanchir

PRESIDENTE CONFENIAE

Olindo Nastacuaz

PRESIDENTE CONAICE

ECUADOR.- Posición del PC-ML sobre los acontecimientos del 30 de septiembre

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El Ecuador viene siendo el escenario desde hace algunos meses, de la intensificación y ampliación de las luchas sociales, que diversos sectores del pueblo trabajador, los sindicalistas, indígenas, campesinos, maestros, la juventud estudiantil, servidores públicos, pequeños comerciantes, jubilados, vienen desarrollando, para oponerse a las políticas del gobierno de Rafael Correa que lesionan en los hechos los intereses del país, de los pueblos y de sus organizaciones, refuerzan o consagran las políticas neoliberales, privatizadoras y entreguistas.

Los trabajadores han levantado sus acciones en defensa de los derechos sindicales que han querido ser anulados por parte del gobierno; los pueblos indígenas combatieron en todo el país en defensa del agua como un recurso humano vital; las comunidades campesinas e indígenas oponiéndose a la naturaleza entreguista y depredadora de la Ley de Minería; los maestros exigiendo mejores garantías para la educación nacional, opuestos a unas evaluaciones retaliatorias y excluyentes; los estudiantes y todas las universidades del país, contra una Ley de Educación Superior que elimina la autonomía universitaria, el cogobierno estudiantil, el libre ingreso, otras conquistas y derechos; los servidores públicos se han movilizado defendiendo su estabilidad, sus conquistas alcanzadas tras largas luchas; los jubilados para mejorar sus pensiones y su atención por parte del Seguro Social; los pequeños comerciantes han estado en las calles por una Ley que garantice su derecho al trabajo, la seguridad social y otras conquistas.

Estas movilizaciones y protestas también han denunciado la posición del régimen para favorecer a los monopolios imperialistas petroleros, mineros, de telecomunicaciones; de favorecer el endeudamiento externo, en condiciones desventajosas; de involucrar al país en el Plan Colombia y de impulsar una política lesiva a la soberanía nacional en la suscripción de la Convención de los Derechos del Mar (CONVEMAR).

El Presidente Correa ha respondido a estas acciones de lucha y las denuncias de las organizaciones sociales, con una política represiva que va dejando víctimas fatales, heridos y grandes daños materiales como en los casos del ataque a la población de Dayuma, a los mineros del Azuay, el asesinato del profesor shuar Bosco Wisuma, el desalojo violento a los mineros de Zamora y otros hechos. Dirigentes de organizaciones obreras, indígenas, campesinas, estudiantiles, de maestros, han sido detenidos, enjuiciados y perseguidos; son objeto de abominables ataques y calumnias a través de una sonora y atiborrante campaña de los grandes medios que el gobierno controla, acusándolos de “mediocres”, “terroristas”, “corruptos”, etc.

En el marco de esta situación, el día 30 de septiembre se produce en distintos lugares del país, la rebelión de las tropas policiales, la toma de los cuarteles, su salida a las calles, en respuesta a la aprobación que se diera en la Asamblea Legislativa a la Ley de Servicio Público y al veto presidencial, que significa arrebatarle a este sector una serie de beneficios, conquistas, subsidios, que los habían logrado en el transcurso de varios años.

Las tropas amotinadas denuncian estos hechos, exigen incluso el cambio de la cúpula de la institución, pero en ningún momento se pronuncian por un cambio de gobierno, por su derrocamiento y más bien solicitan el diálogo, el cese de las actitudes autoritarias y que se atienda su situación. En estas condiciones, esa lucha de las tropas policiales, se añade a la de otros sectores populares en defensa de sus aspiraciones, de sus derechos y conquistas.

Los revolucionarios, la izquierda, los comunistas, asumimos como un deber el apoyo a esta y todas las luchas que defiendan los intereses populares y del país. Consideramos que es una falacia acusar de que estas acciones formen parte de una “conspiración” en contra de la democracia, del gobierno constituido y que sea parte de un intento de “golpe de Estado” de los “fascistas”, de la “derecha”, con la “participación de la izquierda”, sin que se demuestre para nada estas implicaciones.

La insistente denuncia del régimen sobre el supuesto “golpe de Estado contra la democracia ecuatoriana” trajo inmediatamente los respaldos del gobierno norteamericano y de la ONU; pero a la vez generó también, los pronunciamientos de la UNASUR, de los gobiernos de la región como Venezuela, Bolivia, Argentina, Paraguay, y también de Colombia, Chile y Perú.

Corresponde señalar que la mayoría de organizaciones sociales que han reivindicado sus aspiraciones, han deslindado campos y denunciado las reales o supuestas acciones de conspiración de la derecha, de la partidocracia, de las oligarquías y el imperialismo. De esta manera se pronunciaron CONAIE, ECUARRUNARI, las Centrales Sindicales, el Frente Popular y todas sus organizaciones, de modo que las acusaciones de conspiración caen por su propio peso.

El mismo Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, General Ernesto González, respaldó el orden constitucional, insistió en el pedido para la revisión o anulación de la Ley de Servicio Público, causante de los conflictos, al comparecer en la cadena indefinida y obligatoria, ordenada por el gobierno a todos los medios de comunicación del país; igual fue la petición de todos los voceros de los policías insubordinados, mientras los canales y medios pudieron recoger esos pronunciamientos para que se atiendan sus necesidades. La famosa “conspiración contra la democracia” que el gobierno y sus servidores denuncian, no aparece por ninguna parte……

Los acontecimientos eran graves y generalizados, pero se desbordaron, cuando haciendo gala de prepotencia, en abierta actitud imprudente, Correa fue a enfrentarse con los rebeldes y recibió el rechazo, incluso los irascibles excesos, de quienes se hallaban en el Regimiento Quito; quedó asilado en el Hospital de la Policía desde donde en horas de la noche fue sacado en medio de un sorprendente y desproporcionado operativo militar que fuera difundido por radio y TV a todo el país, poniendo en grave riesgo la vida del propio mandatario, provocando varias víctimas fatales de dicha acción, decenas de heridos, graves daños a las instalaciones de esa casa de salud.

Luego de su espectacular salida, Correa llega en medio de aplausos y vítores de sus partidarios a la Plaza Grande, para repetir las poses autoritarias, prepotentes y conminatorias; acusar sin pruebas, deformar la verdad y llamaa la “vindicta pública”, que “no habrá perdón ni olvido” frente a los conspiradores, etc.

Los revolucionarios, los comunistas, los trabajadores y los pueblos, tenemos claro que la democracia es una conquista de las masas a lo largo de centenas de años y por eso la defendemos a pesar de sus limitaciones y exclusiones. La democracia representativa es una expresión del poder de las clases dominantes, resguarda sus intereses; para la gran mayoría, para las clases trabajadoras, sigue siendo una retórica en cuyo nombre se los excluye y atropella. Teniendo claro estos conceptos, la lucha social, las acciones de los trabajadores y los pueblos, la propia rebelión de la tropa de la policía, no se propuso ni plantea quebrar la vida institucional del país y menos es resultado de los afanes conspirativos y golpistas de la derecha, la partidocracia y el imperialismo. El camino de los trabajadores y los pueblos, de la izquierda revolucionaria está claramente definido, es la marcha independiente en busca de su liberación definitiva y cotidianamente en la lucha por sus derechos, aspiraciones, conquistas sociales y democráticas.

Es necesario afirmar, sin embargo, que la prédica gubernamental de que se producía un “golpe de Estado”, tuvo éxito y confundió a un sector de la opinión pública del país y del exterior. En el ámbito popular las cosas están claras. Los acontecimientos de ayer son un nuevo episodio de la lucha social.

Más allá de las actitudes vengativas, retaliatorias y de las sanciones que aplique el régimen, ello deja profundas heridas en las tropas policiales y en varios sectores sociales; el gobierno de la “revolución ciudadana” que ahora canta victoria, debe saber que la lucha de los trabajadores, la juventud y los pueblos continúa; porque seguimos en crisis, sigue la injusticia, las desigualdades sociales aumentan, se desborda y no se sancionan los actos de corrupción. La efervescencia, la lucha social y la aspiración del verdadero cambio se va constituyendo en una bandera de cada vez mayores y más grandes sectores de nuestros pueblos. Crece la conciencia popular!

Exijamos la anulación de los vetos presidenciales y de los elementos antipopulares y antinacionales que contienen las leyes conexas como las reformas a la Ley de Hidrocarburos, la Ley de Ordenamiento Territorial, de Servicio Público, Educación Superior, el Código de las Finanzas Públicas y otras que perjudican a los trabajadores, la juventud y los pueblos. Del mismo modo, por la derogatoria inmediata del “estado de excepción”, pues desde el gobierno se señala que no hay ninguna conmoción interna.

Hoy es la hora de trabajar más insistentemente por la unidad de todos los sectores que defendemos nuestras justas aspiraciones, conquistas sociales y derechos; por quienes luchamos un futuro mejor. En esto reside, sin duda, la fortaleza de los pueblos, en ello está la garantía de la victoria!!

PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA DEL ECUADOR

Comité Central

1º. de Octubre de 2010

ECUADOR.- ¿Hubo intento de Golpe de Estado en el Ecuador?

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ecuador-crisis

Por Maximiliano Fuentes

Los últimos días sacudieron el panorama internacional,  la mayoría de cadenas de noticias anunciaban un intento de golpe de Estado en la República sudamericana del Ecuador. De hecho, los principales medios cubrieron en su totalidad la noticia, desde el momento que es secuestrado el Presidente Correa  por un sector de la policía hasta que es liberado por las Fuerzas Armadas del país.

Las causas del suceso

El día jueves, desde tempranas horas, un sector de la policía del Ecuador se insubordino tomándose uno de los cuarteles en la ciudad capital. Todo indica que la decisión del Congreso de recortar algunos beneficios laborales a la Policía, fue el origen del inusual levantamiento policial. Es contradictorio que sean los propios policías quienes se rebelen contra el ajuste capitalista, pero esa es la realidad. Que de este levantamiento policial surja un golpe de Estado, es una variante poco probable por el momento.

Ante el inusual levantamiento, como una medida populista el Presidente Correa se trasladó al cuartel general para establecer las negociaciones con la policía, sin embargo, en ese espacio es lanzada una bomba lacrimógena que daño la figura del Presidente. Hecho que condiciono el traslado de Correa al hospital de la policía. Es durante ese espacio, que a través de un secuestro forzoso la policía pretende hacer retroceder las decisiones del ejecutivo e imponer sus propias posturas ante medidas coercitivas. Frente estas acciones, el ejército emprendió un operativo que tuvo como saldo algunas personas fallecidas y otras heridas, pero finalmente lograron rescatar a Correa y ponerlo al frente del poder ejecutivo.

También hemos leído todas las declaraciones de los gobiernos latinoamericanos, de la OEA y hasta de los Estados Unidos condenando el levantamiento policial. Frente a los hechos suscitados, todo indica que no hay tal golpe de Estado y que más bien la situación ha sido aprovechada políticamente por Correa.

La situación política abierta tras el secuestro de Rafael Correa nos conduce a una discusión política importante, dado que algunas organizaciones de izquierda salieron al frente sosteniendo que lo ocurrido en el Ecuador se debía a un intención de la derecha de realizar un golpe de Estado y quebrantar el orden democrático. Lo primero que debemos aclarar, es que  no hubo golpe de estado. Esto por varias razones: la primera, por que se mantuvo el orden democrático, las instituciones represoras, entre las que se destaca el ejército y algunos elementos de la policía resguardaron el gobierno y mantuvieron el orden establecido. Es más, pusieron al frente del mismo a Rafael Correa, por lo que el régimen democrático se mantiene. Aunque Lucio Gutiérrez dio declaraciones a los distintos medios de comunicación y prácticamente llamaba al quebrantamiento constitucional, el resto de instituciones, fracciones, tendencias dieron su total apoyo al ejecutivo, por lo que categóricamente podemos señalar que no hubo golpe de Estado, aunque un sector de la derecha ecuatoriana quería destabilizar el gobierno en medio del caos ocasionado tras el secuestro.

Una política independiente y revolucionaria

De haberse concretizado el golpe de Estado, la política tendría que girar en torno a la unidad para salvaguardar las libertades democráticas y los derechos fundamentales en medio de la dictadura, algo muy parecido con lo que planteamos durante las distintas jornadas de resistencia contra el gobierno ilegitimo de Roberto Michelleti.

Cualquier régimen democrático burgués es superior a un régimen dictatorial que necesariamente utilizará medidas contrarrevolucionarias para aplastar al movimiento obrero y popular. Cuando ocurre una intentona de golpe de Estado, nuestra política debe ser la defensa de la democracia burguesa, llamar a la movilización para defender las libertades democráticas amenazadas por un golpe de Estado.

Aunque no haya quebrantamiento del orden democrático debemos llamar a la movilización internacional contra cualquier intentona de golpe de Estado en Ecuador, pero no apoyamos al gobierno de Correa como ha hecho toda la izquierda continental. No podemos apoyar políticamente a un gobierno burgués, simplemente llamamos a la movilización contra la intentona de golpe, aunque creemos que el levantamiento policial refleja más la crisis del capitalismo que una decisión consciente de derrocar al gobierno de Correa. El gobierno de Correa, aunque se postula como un gobierno de “izquierda” e iniciador de  la famosa revolución ciudadana en los hechos ha dado golpes importantes al movimiento indígena y popular de la hermana república del Ecuador. “Mientras el gobierno se ha dedicado exclusivamente a atacar y  deslegitimar a los sectores organizados como el movimiento indígena, los sindicatos de trabajadores, etc., no ha debilitado en lo más mínimo las estructuras de poder de la derecha, ni siquiera dentro de los aparatos del Estado, lo que se ha hecho evidente por la rapidez con que reaccionó la fuerza pública.

La crisis social desatada hoy día también es provocada por el carácter autoritario y la no apertura al dialogo en la elaboración de las leyes. Hemos visto como las leyes consensuadas fueron vetadas por el Presidente de la República, cerrando cualquier posibilidad de acuerdos. Frente a la crítica y movilización de las comunidades en contra de las transnacionales mineras, petroleras y agro-comerciales, el gobierno, en lugar de propiciar el dialogo responde con violenta represión, como lo ocurrido en Zamora Chinchipe.”[1]

Tan solo el gobierno de los trabajadores podrá organizar el estado en beneficio de las grandes mayorías, es por ello que proponemos a las organizaciones obreras, indígenas, gremiales, estudiantiles y sindicales a movilizarse a cualquier intento de sepultar el régimen democrático. Pero al haber un vacío de poder, llamamos a constituir un gobierno de luchadores donde se integren el Movimiento Indígena ecuatoriano (CONAIE) como las demás organizaciones obreras y campesinas.



[1] Posición del Movimiento Indígena del Ecuador sobre la situación Política del País