VENEZUELA.- Después de las elecciones de mayo del 2018: ¿evoluciona el gobierno de Maduro hacia la dictadura?

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Por Orson Mojica

La crisis venezolana tiene larga data, y por ello mucha gente se ha acostumbrado a esa realidad que no parece cambiar, perdiendo el interés por lo que ocurre en Venezuela y el famoso experimento del “socialismo del siglo XXI”, basado en los petrodólares del capitalismo.

Crisis económica y sanciones internacionales

Desde agosto del 2017, la administración Trump ordenó sanciones que impiden a Venezuela refinanciar su abultada deuda externa. Posteriormente, Canadá y la Unión Europea, aumentaron la asfixia financiera sobre Caracas, agravando la crisis económica y financiera. Incluso, hubo de parte de los imperialismos, sanciones especificas contra Nicolás Maduro y algunos de sus ministros, como la congelación de activos personales.

Este bloqueo financiero no pretende derrocar al gobierno chavista sino presionar al Ejercito para que de un golpe de Estado o encuentre una salida negociada con la oposición, que cree las condiciones para el establecimiento de un gobierno de transición.

Alejandro Werner, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el Hemisferio Occidental, analizando la crisis en Venezuela, expresó que "Se trata de una de las principales crisis que hemos visto en la historia de la economía moderna. Si uno ve los colapsos económicos que han ocurrido en los últimos 50 años, el colapso actual de Venezuela se encuentra entre los primeros 15 (…) en cinco años, la economía venezolana se contrajo alrededor de 45% (…) el gran problema para la economía venezolana es la caída en la producción de crudo que hemos visto en los últimos 18 meses, que ha sido espectacular. Ha caído en 50% en un período muy corto". (AFP, 24/05/2018)

La hiperinflación acumulada de Venezuela es del 13.000%. Esto ha aumento los niveles de pobreza. Según las principales universidades venezolanas, la pobreza alcanzó 30,2% y la pobreza extrema 51,5% en 2016, pero el gobierno las ubica en 18,3% y 4,4% respectivamente.

A la caída de los precios internacionales del petróleo (en el último periodo de produjo un aumento relativo de los precios internacionales del petróleo), ahora habría que agregar este nuevo elemento: la drástica caída de la producción del principal producto de exportación.

Una oleada de protestas populares

El deterioro de la situación económica, producto del descenso prolongado de los precios del petróleo, provocó una oleada de violentas protestas populares en 2014, 2016 y 2017, que el gobierno de Nicolás Maduro llamó despectivamente “guarimbas”.

Los partidos derechistas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han intentado aparecer como la conducción de estas protestas populares, cuando en realidad las protestas han estallado espontáneamente y en muchos casos los activistas de derecha llegan solo a la hora de la fotografía. Es un craso error considerar que se trata de masas derechistas. Las masas populares, incluidos sectores de clase media tradicionalmente antichavistas, salen a pelear a las calles contra la crisis económica que les reduce los salarios y los niveles de vida, contra un gobierno que aplica medidas capitalistas en nombre del “socialismo”.  

Al gobierno de Maduro le interesa esta confusión ideológica, creando la falsa visión de un enfrentamiento entre derecha e izquierda, cuando en realidad se trata de protestas contra las políticas económicas del gobierno, que utiliza las escasas divisas, no para alimentar a la población más pobres, sino para mantener funcionando las empresas de la nueva “boliburguesía”.

Las protestas de 2017 dejaron un saldo de más de 120 muertos, centenares de heridos y más de cinco mil opositores detenidos.

Una vez más fracasan el diálogo y las negociaciones

En febrero del 2018 se suspendieron las negociaciones iniciadas en República Dominicana, las que habían creado la expectativa de una solución negociada que permitiría la participación de la oposición burguesa en las elecciones presidenciales del 2018.

Mientras el gobierno de Nicolás Maduro maniobraba, haciendo creer que era posible encontrar la famosa salida negociada, dio una puñalada certera al adelantar las elecciones presidenciales para el mes de mayo del 2018, aprovechando la crisis y la división entre los partidos de la MUD. La prolongada lucha de la oposición burguesa contra el chavismo ha provocado a la larga el surgimiento de divisiones, sobre todo después del golpe recibido con las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, que implicó la disolución en los hechos de la Asamblea Nacional, donde estaban atrincherados los partidos de derecha.

Pero la principal debilidad de los partidos de la MUD residía en el hecho que desde su control absoluto sobre la Asamblea Nacional no lograron solucionar los problemas económicos que afligen a la población. En realidad, estos problemas no tienen solución porque Venezuela depende absolutamente de los precios del petróleo, y el modelo chavista lo que hizo fue aprovecharse de los altos precios del petróleo en el periodo anterior, para repartir una parte de la renta petrolera entre la población más pobre, dejando intacta esa economía altamente dependiente de las fluctuaciones del precio del petróleo a nivel internacional.

Las maniobras del chavismo

En la defensa del poder, el chavismo ha realizado maniobras de todo tipo. La primera, la más importante, es que las elecciones han dejado de reflejar la voluntad popular. Ya no estamos ante las elecciones transparentes realizadas cuando Hugo Chávez vivía, durante el boom de los precios del petróleo, lo que le permitía tener los recursos necesarios para ganar limpiamente las elecciones, obteniendo una sólida mayoría.

En el contexto de la crisis económica, las elecciones han perdido su transparencia. Diferentes partidos denuncian maniobras, atemorizamientos, cambios abruptos en el padrón electoral, etc. En periodo de crisis, los mecanismos de la democracia burguesa ya no son suficientes para convencer a la mayoría y sostenerse en el poder.  Antes de impulsar profundos cambios económicos que permitieran la participación activa de los trabajadores y conquistar la mayoría de las masas populares, el chavismo optó por manipular los procesos electorales y con ellos influir en los resultados finales.

Para muestra un botón. Para enero de 2016, estaban registrado ante el Consejo Nacional de Elecciones (CNE) alrededor de 59 partidos políticos nacionales, para las elecciones del 2018 solo quedaban 17, de los cuales 12 son considerados satélites del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV). La reducción de la cantidad de partidos es un reflejo directo de la crisis económica y de las maniobras gubernamentales por disolver el pluralismo de la época de Hugo Chávez.

Por si existen dudas, otro botón. A finales de enero del 2018, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), absolutamente controlado por el chavismo, utilizando el pretexto de la doble militancia, prohibió que la MUD se inscribiera como una alianza multipartidaria en las próximas elecciones. Evidentemente, el objetivo central era evitar la unidad de la oposición burguesa. Esta unidad fue lo que les permitió en 2015 ganar la mayoría absoluta de diputados de la Asamblea Nacional.

Al prohibir la inscripción de la MUD, el chavismo estaba forzando a los partidos de derecha a tomar el camino de la separación, o de abstenerse. Los dos caminos eran mortales, porque pese a la grave crisis económica el chavismo sigue teniendo un importante caudal electoral, si analizamos a cada partido por separado. Al final, la MUD, contra su voluntad, solo le quedo el camino de la abstención, como ocurrió en las elecciones parlamentarias del año 2005. Pero ahora la situación era sumamente grave porque se trataba del intento de relección de Maduro, quien quedaba con la vía libre, sin una oposición capaz de disputarle el poder.

Reelección anunciada, opacada por la altísima abstención

Bajo esas condiciones, la reelección de Nicolás Maduro estaba garantizada. Un mes antes de las elecciones, la encuestadora Meganálisis había pronosticado que la no inscripción de la MUD provocaría que el 67.5% del electorado no participara en las elecciones del 20 de mayo del 2018. Una alta abstención parecida a las elecciones municipales realizada en diciembre del año 2017 (de 19.504, 106 votantes inscritos, solo participaron 9.139,564 votantes, es decir, se abstuvieron 10 millones de votantes). Esta abstención no es otra cosa que un masivo rechazo pasivo al gobierno de Maduro.

Para el año 2018, el padrón electoral de Venezuela contaba con 20.526,978 votantes inscritos, pero según las cifras oficiales solamente votaron 9.383,329 personas, con una tasa de abstención del 54%, la más alta en la historia contemporánea de Venezuela (la participación fue penas del 46%).

Nicolás Maduro fue reelecto con 6.245,862 votos, que representan el 67.84 % de los votos válidos, pero que en relación al padrón electoral se reduce al 30,4%. En relación al conjunto de la sociedad venezolana, de aquellos que tienen capacidad de decidir, Nicolás Maduro obtuvo apenas el 30,4%. Y eso si aceptamos como reales y fidedignos los resultados, en unas elecciones donde no hubo fiscales de los principales partidos opositores.

Los resultados oficiales del CNE reflejan un fenómeno que ya se apreciaba: el chavismo dejo de ser mayoría en Venezuela, agrupa apenas el 30,04% de los venezolanos, es decir, de cada tres venezolanos uno se reivindica chavista, los otros dos no lo son.

¿Del bonapartismo a la dictadura?

Bajos los gobiernos de Hugo Chávez (1999-2013), el régimen político en Venezuela era un bonapartismo sui generis, el gobierno se apoyaba en el movimiento de masas para renegociar las cuotas de ganancia de la renta petrolera. Este era el origen material del enfrentamiento entre Chávez y el imperialismo.

La muerte de Chávez coincidió con el descenso de los precios del petróleo y el inicio de la crisis económica, lo que provocó una transformación del régimen, que pasó a convertirse, bajo el primer gobierno de Nicolás Maduro (2013-2018), en un bonapartismo que pierde apoyo de masas y, por lo tanto, adquiere una naturaleza reaccionaria.

Bajo este segundo gobierno de Nicolás Maduro (2018), están sentadas las bases para un régimen dictatorial, cuya principal base de apoyo es el Ejercito (cada vez más fracturado), y por el hecho evidente que el pueblo venezolano ha perdido la capacidad de decidir libremente la formación de su gobierno, actualmente solamente un tercio de la población le apoya y por el hecho en que todo el periodo anterior se caracterizó por un recorte constante de las libertades democráticas.

Bajo semejante crisis económica, asediado por el imperialismo a nivel internacional, por un lado, con un creciente descontento social a nivel interno, por el otro, sin recursos económicos para consolidar la base social tradicional del chavismo, el segundo gobierno de Maduro solo puede sostenerse en el poder mediante un régimen dictatorial, colgándose de un clavo incandescente.

VENEZUELA.- Después del 15 de octubre: ¿se recompone el Chavismo?

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Por Nassar Echeverria

El pasado 15 de octubre se realizaron las esperadas elecciones regionales para elegir gobernadores de los diferentes Estados en Venezuela, una república federal. Los resultados no fueron, como auguraban las encuestas, un triunfo para la oposición burguesa agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), como ocurrió en diciembre del 2015 cuando lograron mayoría absoluta dentro de la Asamblea Nacional. Al contrario, parece más bien una derrota de la oposición burguesa y un triunfo para el chavismo, que venía maltrecho desde la derrota electoral del 2015.

Datos oficiales del CNE

Según los datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ganó 18 de las 23 gobernaciones, mientras la MUD se impuso en 5, con una participación del 61,14% del padrón electoral. Los datos oficiales indican que el chavismo ganó con el 54% de los votos, mientras la MUD ganó con el 45%

Apenas se conocieron los primeros resultados, el chavismo, tocó las campanas al vuelo. El presidente Nicolás Maduro gritó emocionado: “Es una victoria tajante. El chavismo arrasó en las elecciones".

Comparación de las elecciones del 2012 y 2017

Pero, en realidad, si comparamos los resultados de las elecciones regionales del año 2017, con las realizadas en el año 2012, cuando todavía vivía Hugo Chávez, debemos tomar con pinzas los actuales resultados electorales.

En el año 2012 el padrón electoral estaba en 17,421.946 electores, de los cuales votaron únicamente 9,233,631 personas. Ese año el nivel de participación se calculó en 53.94%. Es decir, del total de ciudadanos inscritos solamente votó el 54 %, obteniendo el chavismo 20 de las 23 gobernaciones de Estado, mayoría parlamentaria en 22 de 23 consejos legislativos estadales.  La oposición burguesa 3 gobernaciones.

En el año 2017, avanzó un poco pasando de 3 a 4 gobernaciones (Zulia, Mérida, Tachira y Anzoátegui), mientras que el chavismo retrocedió de 20 a 18 gobernaciones, es decir, en términos numéricos perdió dos gobernaciones. El padrón electoral estaba conformado por 18.082,006 (Un millón más que el 2012), de los cuales votaron 11.035,898 (casi dos millones más de personas que en 2012).

¿Quién salió derrotado?

Entonces, la comparación nos obliga a relativizar los resultados para uno u otro bando. Si bien es cierto que el chavismo logró evitar una derrota electoral, como la sufrida en el año 2015, lo anterior no significa necesariamente que se está produciendo una recomposición del chavismo, es decir, no significa que el chavismo está recuperando el auge de masas de sus mejores tiempos.

Al contrario, la comparación muestra un leve avance de la derecha al controlar dos gubernaturas más, aunque perdió el estratégico Estado de Miranda (un gran centro urbano metropolitano) que demuestran que el auge de la derecha parece estarse deteniendo.

Orígenes de la crisis de la derecha

El chavismo, a pesar de su crisis, ha mostrado una férrea voluntad de mantenerse en el poder, a cualquier costo. En toda confrontación política o militar, la voluntad de los contendientes es determinante para derrotar al otro. El factor de la voluntad puede terminar cambiando cualquier realidad adversa, todo depende de las circunstancias.

En el caso de Venezuela, el primer golpe que asestó el chavismo fue la imposición de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que obviamente reafirmó a Nicolás Maduro en la presidencia, quitó poderes legislativos a la Asamblea Nacional, y aprovechando la división de la MUD en torno a si debía participar en las elecciones regionales, adelantó la fecha de las elecciones del 10 diciembre para el 15 de octubre.

El golpe de la imposición de la ANC causó división en la MUD. Se formaron dos grandes corrientes. Una corriente ultra derechista con una posición dura, encabezada por María Corina Machado, que estaba a favor de no participar en las elecciones regionales, para no legitimar a la dictadura chavista. La otra corriente, representada por Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática (AD), rompió el frente antichavista anunciando que su partido se inscribiría para las elecciones regionales. La unidad férrea que permitió el triunfo del 2015, se rompió y así la MUD decidió participar en las elecciones creyendo que podrían devolver el golpe asestado con la imposición de la ANC.

¿Cambios en el sistema electoral?

La MUD denuncio la realización de un fraude electoral en las elecciones regionales, algo realmente novedoso, porque en las peores derrotas que Chávez asestó a la derecha, nunca se habían realizado denuncias de ese tipo.

Freddy Guevara, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, afirmó que el CNE había hecho trampa en las elecciones regionales. “La trampa no está en las actas (Las tenemos). La trampa ocurre antes, y es un proceso más sofisticado que requiere auditoría internacional".

Esta denuncia coincide con una declaración oficial de la MUD, que denunció “Los cambios bruscos de centros de votación es una técnica conocida como ratón loco utilizada por el gobierno de Nicaragua para desconcertar a los votantes opositores”.

La MUD también confirmó que “al menos a 1.000.080 electores se les impidió u obstaculizó votar en centros históricamente favorables a la oposición, por máquinas dañadas, mesas que no abrieron o que tuvieron retrasos injustificados hasta altas horas de la noche. Mas de 700 mil venezolanos que fueron migrados de sus centros 48 horas antes de la elección e inclusive el mismo día de la elección”.

No obstante, los 4 gobernadores de la MUD, pertenecientes a AD, han aceptado juramentarse ante le ANC, y con ello han acelerado la fractura de la oposición burguesa

Una interpretación diferente

Es muy probable que el chavismo haya realizado maniobras en el sistema electoral, para desorganizar el voto opositor, pero el problema central es que no presentan pruebas contundentes.

Ante la falta de pruebas, debemos analizar políticamente lo que realmente pasó. En primer lugar, lo que no debemos olvidar, es que la crisis económica continua, y se manifiesta cotidianamente en una alta inflación que devora los salarios, una escasez de productos básicos y medicinas, escasez de divisas, en fin, la economía venezolana, altamente dependiente de los precios del petróleo, sigue siendo el origen del enorme descontento popular. Las encuestas sitúan que 3 de cada 4 venezolanos consideran al gobierno de Maduro como un verdadero desastre. Este sentimiento se mantiene. Es falso que el chavismo se recompone, a pesar de su relativa victoria electoral del 15 de octubre.

En segundo lugar, a pesar que haber subido un poco la participación electoral, casi la mitad de los electores se negó a votar, probablemente por dos razones: la primera es que las elecciones regionales, como su nombre lo indica, no cambian al gobierno nacional, es decir, no deciden si Maduro continua en el poder o no, y la segunda es que la crisis política comienza a pasarle la factura a la oposición burguesa que, al final de cuentas, no presenta una salida viable y realista para superar la crisis económica.

El efecto Trump

No podemos descartar que las recientes medidas de bloqueo financiero al gobierno de Nicolás Maduro hayan inflamado el espíritu antiimperialista de las masas chavistas, y hayan visto la necesidad de cerrar filas con su gobierno, ante la agresividad de la administración Trump. Pero admitiendo esta posibilidad, este reagrupamiento es mínimo, y no se convierte en una recomposición de la mayoría del movimiento de masas a favor del chavismo.

Shannon: presionamos para un acuerdo

Thomas Shannon se ha transformado en el nuevo gurú de la política exterior del imperialismo norteamericano hacia América Latina. Es el nuevo Kissinger. En una reciente entrevista volvió a dejar muy claro cuál es la estrategia de la Administración Trump en relación a Venezuela.

“Habrá que esperar a ver qué pasa con las elecciones regionales. Nuestra política y nuestras sanciones tratan de forzar un acuerdo. Dicho metafóricamente: cuando uno está fundiendo acero, necesita mucho calor en el crisol. Pero al final del día son los venezolanos quienes tienen que encontrar una solución (…) El presidente Trump mantuvo una serie de reuniones y llamadas telefónicas con todos los líderes del hemisferio y estos le comunicaron la importancia de la no intervención. Pero lo que el presidente está expresando es que la paciencia de la región tiene un límite. No se trata de una amenaza, sino de decir que Venezuela es un país demasiado importante para dejarlo a la deriva por años. (…) el pueblo venezolano ha mostrado una resiliencia y una fuerza para superar la adversidad, impresionantes, y eso ha permitido al país atravesar momentos de escasez que hubieran causado explosiones en otros lugares. Pero sería un error pensar que la paciencia y capacidad del pueblo venezolano representan la apatía. No es así. Es un país que requiere de una solución a su crisis política". (El país, 17/10/2017)

Crisis a fuego lento

Los datos de la economía son escalofriantes. Según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB de Venezuela cerrará este año con una caída del 12% en relación al año anterior, y en 2018 caerá otro 6%, acumulando una cifra escandalosa de derrumbe del 46,6% en cuatro años. A pesar de la fuerte contracción, la inflación sigue imparable y se espera que llegue a 652% para fines de 2017. Solamente un alza en los precios internacionales del petróleo puede contener esta caída en cuesta abajo.

A nivel financiero, Venezuela debe reunir urgentemente 2.275 millones de dólares de distintos bonos de PDVSA que vencen entre el 27 de octubre y el 2 de noviembre

También debe abonar en 2018 unos 22.500 millones de dólares por servicios de la deuda. Los pagos de los intereses de la deuda disminuyen los escasos dólares tan necesario para las importaciones de bienes de consumo masivo. Maduro no debería de alegrarse, la situación es crítica y compleja

Ya hemos visto que la estrategia principal del imperialismo norteamericano no es invadir Venezuela, sino ejercer la suficiente presión para obligar al chavismo a una negociación del régimen político, que termine con la hegemonía de este. Después de la victoria pírrica de las elecciones regionales del 15 de octubre, los problemas económicos y la polarización política continuaran agudizándose.

Todo indica que la única oportunidad de obtener esa negociación es de cara a las elecciones presidenciales del 2018. Maduró terminará su periodo, pero el desgaste es inmenso, y sin una perspectiva clara de que la economía vuelva a la normalidad.

VENEZUELA.- crisis al rojo vivo: repudiemos cualquier intervención del imperialismo

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Por Orson Mojica

La crisis en Venezuela está llegando a limites inesperados con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump que amenaza con una posible invasión militar. Sean bravuconadas o no, que solo buscan la negociación, los socialistas centroamericanos llamamos a la izquierda centroamericana a estar alerta de lo que ocurre en Venezuela y estar atentos para repeler cualquier injerencia militar de Estados Unidos

El futuro de Cuba ligado a la crisis en Venezuela

No solo está en juego el poder, y con ello las inmensas reservas petrolíferas de Venezuela. Pero, además, está en juego el futuro de Cuba y del proyecto nacionalista de un sector de la burguesía Latinoamérica, alrededor de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), mejor conocida como ALBA.

El chavismo es la expresión política del nacionalismo burgués de un sector importante de las fuerzas armadas de Venezuela, que después del Caracazo de 1989, confluyeron con el movimiento de masas, y decidieron tomar el control directo de la riqueza petrolera de Venezuela.

El chavismo articuló el proyecto económico del ALBA y con ello logró darle un respiro a la asediada economía de Cuba. Desde 2003, Venezuela ha proporcionado créditos a Cuba por el valor de 100, 000 barriles diarios de petróleo. A partir del 2013, por la crisis de los precios, esta cuota descendió a la mitad. Incluso, Cuba obtuvo altos réditos al revender el petróleo que sus refinerías procesaban. No obstante, el año pasado, por la escasez de petróleo, Cuba debió por primera vez comprar petróleo el mercado abierto.

Otros países miembros del ALBA, como Nicaragua, han tenido que comprar petróleo a Estados Unidos. El futuro del proyecto del ALBA está ligado a la solución de la crisis en Venezuela.

Los límites de la resistencia del chavismo

No hay duda, que el chavismo se aferra firmemente al poder, pero ya no se apoya en la mayoría de las masas, sino en un sector de estas. Ya no recurre a la movilización de masas, ni a las nacionalizaciones, sino que intenta mantener un frágil equilibrio, resistiendo, por un lado, a la ofensiva derechista en su contra, apoyándose en las fuerzas armadas, y por el otro, intenta recomponer la economía con medidas netamente capitalistas que perjudican a las masas hambrientas. Agua y fuego al mismo tiempo.

Pero en la medida en que el contexto internacional es desfavorable, la situación del gobierno de Maduro es cada vez más crítica. No basta querer resistir, es necesario saber resistir. No es una resistencia para triunfar y cambiar radicalmente a Venezuela. El problema es que el chavismo resiste para poder negociar en una mejor relación de fuerzas. La única manera de resistir y triunfar sería que el chavismo pueda recomponer su relación con la mayoría de las masas, algo que no se ve por el momento, o que surja una nueva conducción del movimiento de masas que enderece el rumbo.

La ANC: crucifijo protector.

Las elecciones para Asamblea Nacional Constituyente (ANC) se realizaron el 30 de julio del año en curso, a como estabas programadas. Las presiones de Estados Unidos y del conjunto de la burguesía latinoamericana, no hicieron retroceder al gobierno de Nicolás Maduro.

A pesar que hubo rumores que la ANC no sería instalada inmediatamente, para dar espacio a le negociación con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el chavismo estaba necesitado de instalar la ANC, debido a que el segundo párrafo del artículo 150 de la Constitución de 1999 estableció que: (…) Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente.(…)”

Al no participar la oposición derechista en las elecciones para ANC, el triunfo del chavismo fue absoluto. De esta manera, la instalación de la ANC, electa con base a las necesidades del gobierno de Maduro, se paralizaron las instituciones que se oponían al gobierno, como la Fiscalía y la propia Asamblea Nacional. De un solo golpe, el gobierno de Maduro anuló los resultados de las elecciones del año 2015 que le dieron la mayoría absoluta a los partidos derechistas de la MUD. Conforme la Constitución de 1999, vigente, la ANC está por encima de la Asamblea Nacional, y de cualquier otro poder.

La diferencia entre ambas elecciones, independientemente del resultado de las mismas, es que en diciembre del 2015 los partidos derechistas de la MUD obtuvieron la mayoría absoluta con base al voto universal (una persona un voto), reflejando una decisión mayoritaria, pero la elección de la ANC no fue con base al voto universal sino al voto ponderado, porque se votó dos veces: una por sector social, y otra supuestamente de manera universal.

Con este golpe de timón, el gobierno de Maduro pretende disolver la dualidad de poderes, reflejada en dos instituciones legislativas del Estado burgués, que están en pugna. La Asamblea Nacional en manos de la MUD ya no puede votar nada en contra del gobierno, porque todo puede ser anulado por la ANC. Se destituyó a la fiscal Luisa Ortega Diaz, en pugna con Maduro, y fue sustituida por Tarek William Saab. De igual manera, la ANC resolvió que sesionará por un espacio de dos años, es decir, hizo coincidir la existencia de la ANC hasta la finalización del gobierno de Maduro, y un año más allá, hasta el 2019.

La ANC se convirtió en el crucifijo que protegerá al gobierno de Maduro hasta finalizar su mandato, echando por la borda de una vez por todas, los intentos de aplicar el referendo revocatorio o de derrocar por la vía institucional a Nicolás Maduro, ya que la ANC le confirmó en el cargo.

Mas presiones: la Declaración de Lima

La crisis e impotencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha resultado incapaz de tomar decisiones sobre la crisis en Venezuela, creando insatisfacción entre los gobiernos más derechistas, quedó reflejada en La Declaración de Lima, del 8 de agosto del 2017, donde 12 países de América Latina, por fuera de la OEA, como son Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, suscribieron una declaración de condena al gobierno de Maduro, quedando únicamente por fuera El Salvador, Nicaragua, Ecuador, Uruguay y Cuba. Esta Declaración muestra la crisis de la OEA, así como de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), ya que esta ultimo tampoco logró una declaración de apoyo a Maduro.

La Declaración de Lima, manifiesta su “condena a la ruptura del orden democrático en Venezuela. Su decisión de no reconocer a la Asamblea Nacional Constituyente, ni los actos que emanen de ella, por su carácter ilegítimo. El pleno respaldo y solidaridad con la Asamblea Nacional, democráticamente electa”.

Pero hace una salvedad, de reconocer “Los actos jurídicos que conforme a la Constitución requieran autorización de la Asamblea Nacional, cuando dicha Asamblea los haya aprobado”.

Reafirma “su decisión de continuar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana a Venezuela, apoya la decisión del MERCOSUR de suspender a Venezuela en aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático”.

Pero lo más importante fue la “disposición a apoyar de manera urgente y en el marco del respeto a la soberanía venezolana, todo esfuerzo de negociación creíble y de buena fe, que tenga el consenso de las partes y que esté orientado a alcanzar pacíficamente el restablecimiento de la democracia en el país”.

Las presiones diplomáticas se han intensificado con el objetivo de quebrar la resistencia del gobierno de Maduro, y obligarlo a abrir, de una vez por todas, la ansiada mesa de negociaciones.

El adelanto de las elecciones regionales para octubre

Las presiones diplomáticas obligan, una vez más, al gobierno de Maduro a responder. En esta ocasión, la ANC aprobó un decreto para adelantar las elecciones regionales pospuestas, del mes de diciembre al mes de octubre, es decir, a realizarse en dos meses.

La erosión del chavismo tiene su origen principal en la caída de los precios del petróleo, y en la disminución de los beneficios sociales de la renta petrolera. Y como los precios del petróleo no tienden a subir en el futuro inmediato, la crisis económica continuará. Por ello, con la protección de la ANC, el chavismo necesita atrincherarse en los gobiernos de los Estados, sobre todo por la cercanía de elecciones generales en el año 2018.

Pero este adelanto de las elecciones viene acompañado de una nueva maniobra: El Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE) anunció recientemente que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no podrá presentar candidatos en 7 de los 23 Estados: “En el caso de la organización con fines políticos MUD, ésta deberá abstenerse de inscribir candidaturas en Zulia, Apure, Monagas, Bolívar, Trujillo, Aragua y Carabobo, en cumplimiento de decisiones acordadas por juzgados de esos estados, relacionadas con juicios que se vienen adelantando desde el año pasado”(El Nacional 07/08/2017)

El adelanto de las elecciones ha provocado una fisura dentro de la MUD, ya que hay sectores que muestran proclives a no dejarle el campo libre al chavismo, mientras otros sostienen una línea más dura, de boicot total a las elecciones.

Revuelta militar de la baja oficialidad

Paralelo a la polarización política y la lucha en las calles, ya se produjo una primera intentona de rebelión militar, que refleja el descontento de la baja oficialidad. Un grupo de 20 soldados de la 41 Brigada Blindada en Valencia, encabezados por el capitán, Juan Caguaripano, se declaró en rebeldía con el objetivo de “restablecer el orden constitucional”.

Esta rebelión minoritaria fue sofocada rápidamente, pero es un indicador de como la crisis política está penetrando dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Es el segundo incidente militar que ocurre después del espectacular ataque desde un helicóptero artillado contra el Ministerio Publico

La amenaza de invasión militar de Trump

En una inesperada rueda de prensa, el presidente Donald Trump declaró, en relación a la crisis en Venezuela, “Tenemos muchas opciones para Venezuela. Y, por cierto, no voy a descartar una opción militar (…) Tenemos tropas en todo el mundo en lugares muy lejanos, Venezuela no está muy lejos y la gente está sufriendo y se está muriendo (…) Venezuela es un desastre, es un desastre muy peligroso y una situación muy triste (…)” (Clarín 11/08/2017) Es la primera vez que Trump se manifiesta por una posible salida militar que implicaría una invasión, y convertir América Latina en un campo de batalla.

Esta agresiva declaración se produce como antesala a la gira del expresidente Mike Pence por América Latina, donde, evidentemente, tratará con los gobiernos de la región, la posible solución a la crisis de Venezuela.

Estas explosivas declaraciones obligaron a la MUD a pronunciarse, rechazando una salida militar a la crisis: "La Mesa de la Unidad Democrática rechaza el uso de la fuerza, o la amenaza de aplicar la misma, por parte de cualquier país en Venezuela, de conformidad con lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas". Asimismo, repudia la intervención cubana y “la amenaza militar de cualquier potencia extranjera y responsabiliza a la dictadura de Maduro por convertir al país en una amenaza regional”. Y termina suplicando: “El único camino a la paz es la restitución de la democracia. Los venezolanos exigimos la realización de elecciones libres en todos los niveles para que podamos volver el orden constitucional” (El Nacional, 13/08/2017)

Los expresidentes que han servido de mediadores, Leonel Fernández, José Luis Rodríguez Zapatero y Martín Torrijos, también se pronunciaron en contra de una invasión militar extranjera

Una luz al final del túnel

En medio de la polarización existente en Venezuela, entre chavismo y la derecha del MUD, comienza a perfilarse una nueva alternativa de dirección revolucionaria. Recientemente, el Equipo Operativo Nacional de Marea Socialista (MS), rompe con el gobernante Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), en su "Carta Abierta a la izquierda chavista y la izquierda autónoma", llama a romper la polarización política a y construir una opción revolucionaria.

Este llamamiento se une a la dura lucha librada por los compañeros del Partido Socialismo y Libertad (PSL), que tiene años de lucha por la construcción de una alternativa revolucionaria que supere al chavismo.

No todo está perdido en Venezuela, la realidad está produciendo reagrupamientos de revolucionarios que, de constituirse, pueden resultar en una alternativa seria ante la demagogia derechista de la MUD y ante el falso discurso socialista del gobierno de Maduro, que traiciona las enormes tradiciones democráticas del chavismo en su primero periodo.

VENEZUELA.- El gran negocio de la deuda y venta de bonos, alimentados por la crisis

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Por Orson Mojica

Hay un aspecto de la crisis venezolana que no es percibido por el lector común. El enfrentamiento por el poder tiene como trasfondo el destino de las enormes riquezas petrolera de Venezuela. Hay muchos intereses económicos en juego, por ello la solución de la crisis política no es tan sencilla.

El fin de la bonanza petrolera

Cuando Hugo Chávez fue electo presidente de Venezuela en 1998 el precio del barril de petróleo estaba en 11q dólares. En 1999 pasó a 16 dólares y en 2004 estaba en 32 dólares, en 2008 subieron a 88 dólares, en 2009 descendieron un poco por la crisis financiera internacional, pero en 2011 pasaron a 103 dólares. Entre 1999 y 2014, Venezuela recibió US$960.589 millones. Un promedio de US$56.500 millones anuales durante 17 años (BBC 25/02/2016)

Este fue el periodo de esplendor del chavismo, un gobierno nacionalista que repartió algunos de los beneficios de la renta petrolera ante la inmensa mayoría de la población, algo que los gobiernos anteriores no habían hecho. En casi dos décadas de bonanza, el chavismo utilizó la renta petrolera para consolidar su base social de apoyo. Cada vez que había campaña electoral, el chavismo aceleraba los gastos y con ello el endeudamiento.

Creciente endeudamiento y emisión de bonos

Pero a la par de la bonanza petrolera, el chavismo también inició un periodo de mayor endeudamiento del Estado, abriendo un fabuloso mercado de bonos. El endeudamiento fue justificado en el hecho que el Estado podía pagar cualquier crédito. Entre 1999 y 2011, PDVSA emitió bonos por un valor de  US$54.327 millones de dólares. Pero la emisión de bonos es un negocio fabuloso para los banqueros y organismos financieros, ya que por cada bono que compran deben pagarles determinados intereses.

En la medida en que la estatal PDVSA obtiene menos dólares por la caída de los precios del petróleo, esta se ve obligada a obtener dinero líquido a través de la venta de bonos. Esto no es más que un mecanismo de especulación financiera que tiene, eso si, una base material: las reservas de petróleo y los activos de la propia empresa PDVSA.

En momentos de dificultades financieras, el gobierno de Maduro ha tenido que suscribir créditos ante Rusia y China, pero también ante banqueros de Wall Strett. Venezuela enfrenta compromisos de hasta 2027 por US$92.750 millones para pago de intereses y capital.

En pocas palabras, ante la caída de los precios del petróleo, el gobierno de Maduro ha logrado sostenerse en el poder obteniendo los recursos mínimos a través el endeudamiento y la emisión de bonos. Esto lo permite superar la crisis, la falta de alimentos y medicinas de la mayoría de la población, ni permite superar la alta inflación, pero le da el respiro mínimo para evitar su caída.

La compra de bonos por Goldman Sachs

Mientras la lucha política sigue su curso en las calles de las ciudades de Venezuela, con enfrentamientos contra la Policía, encarcelados, muertos, heridos y presos, las negociaciones de alto nivel con los banqueros y las empresas petroleras transnacionales también sigue su curso.

El gobierno de Maduro, acorralado por una creciente oposición de masas, no tiene otra salida que recurrir a más endeudamiento, y con ello pone en peligro la soberanía nacional de Venezuela que tanto jura defender.  A finales de Mayo se dio a conocer la noticia que el Grupo Goldman Sachs Inc, uno de los más fuertes del mundo, selló una compra de bonos de PDVSA por la cantidad de 2.800 millones de dólares de valor facial. En realidad, Goldman Sachs aportó $ 856 millones en efectivo, pero recibirá $ 3.747 millones en efectivo en 2022. Una ganancia fabulosa de 333% en menos de cinco años.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, criticó la venta de bonos y la calificó de ilegal, ya que conforme la Constitución de 1999, este tipo de transacciones necesita la aprobación del órgano legislativo, y envió cartas a los grupos financieros alertándolos de que: "Tengo la intención de recomendar a cualquier futuro Gobierno democrático en Venezuela a no reconocer ni pagar estos bonos” (Telesur, 30/05/2017)

Quizá ahora se comprenda mejor porque una de las primeras decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), convocada por Nicolás Maduro, haya sido despojar a la Asamblea Nacional, de sus facultades legislativas, por el control que tiene de ella la oposición derechista.  

Miguel Jaimes, experto en geopolítica petrolera y simpatizante del gobierno de Maduro, justifica el endeudamiento y la venta de bonos con el hecho que “Venezuela ni está quebrada, ni está empeñada, ni está en default. Venezuela paga todas sus deudas y todos los compromisos adquiridos. Ni siquiera el Estado ha apelado a su derecho de refinaciamiento, sino que más bien ha otorgado todos sus pagos de los intereses que ha suscrito en los diversos convenios (…) Tenemos las reservas de petróleo más grandes del mundo, representamos la cuarta reserva mundial de gas y una de las primeras reservas mundiales de oro y diamantes, este es el pasaporte que Venezuela presenta al mundo”. (Telesur, 30/05/2017)

Jaimes no está mintiendo sobre las enormes riquezas naturales de Venezuela, ni sobre el hecho que la venta de bonos es un gran negocio para quienes los comprar, donde miente es en el hecho de justificar el endeudamiento en aras de sostener al moribundo gobierno de Maduro.

La oposición de la administración Trump

Desde mayo, voceros del departamento de Estado de los Estados Unidos expresaron sus inquietudes en relación a la compra de los bonos de PDVSA, por parte de empresas norteamericanas.

El 25 de agosto, la administración de Donald Trump dio un paso más hacia adelante, apretando la tuerca contra el gobierno de Maduro, al firmar una orden ejecutiva que prohíbe a las empresas norteamericanas realizar transacciones financieras con el gobierno de Maduro.

Trump justificó su decisión de esta manera: “La decisión del régimen (de Maduro) de crear una Asamblea Constitucional ilegitima y de contar con una entidad que usurpa los poderes de la Asamblea Nacional democráticamente electa; representa un rompimiento del legítimo orden constitucional de Venezuela (…) Las medidas están cuidadosamente calibradas para negarle a la dictadura de Maduro recursos críticos que financien y mantengan su mandato ilegítimo, para proteger al sistema financiero de Estados Unidos de cualquier complicidad con la corrupción en Venezuela, el empobrecimiento del pueblo venezolano y que permita la asistencia humanitaria”. Y concluye que “Estados Unidos reitera su llamado a que en Venezuela se restaure la democracia, se lleven a cabo elecciones libres y justas, se libere inmediatamente de manera incondicional a todos los prisioneros políticos y se ponga fin a la represión del pueblo venezolano” (Proceso 25/08/2017)

El gobierno de Trump tiene fuertes nexos con las transnacionales petroleras de Estados Unidos, pero en este caso se aprecia una contradicción con el negocio realizado por Goldman Schas. No cabe la menor duda que las transnacionales petroleras no quieren que otros sectores financieros se queden con las ganancias. Con esta jugada, Trump busca dos objetivos. En primer lugar, prepara las condiciones para una mayor injerencia de las empresas petroleras norteamericanas, especialmente de la Esso Estándar Oil. En segundo lugar, busca arreciar las presiones sobre el gobierno de Maduro, para obligarle a realizar una transición democrática, con la participación de aliados o agentes que garanticen los intereses de las empresas norteamericanas.

Con las sanciones financieras, Trump está prohibiendo la reestructuración o emisión de nueva deuda por parte de PDVSA, aunque esta empresa había llegado ya a sus límites de máximo endeudamiento. Mientras tanto, Estados Unidos continúa comprando el petróleo venezolano, pagando en efectivo, y este dinero va obviamente a las arcas del gobierno de Maduro.

La tenaza del imperialismo norteamericano

El imperialismo norteamericano está actuando con una enorme tenaza, que tiene dos lados. Por un lado, está el sector duro, representado por Trump, que ataca verbalmente y en los hechos al gobierno de Maduro. Pero esta también el otro lado, más moderado, representado por el vicepresidente Mike Pence. No son dos sectores antagónicos, sino la división del trabajo contra el gobierno de Maduro. El ala dura de Trump crea condiciones para una negociación que teje el ala moderada de Pence, quien, en su última gira por países de América Latina, buscó como construir un consenso regional contra el gobierno de Maduro.

Trump amenazó con una salida militar en Venezuela, pero fue antes del viaje de Pence. Por si caben dudas sobre cuál es la política real del imperialismo, el almirante Kurt Tidd, Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, declaró recientemente que "la mejor solución para los problemas en Venezuela es lo que todos los países han reconocido, que es la opción diplomática, una solución regional para un problema regional". (El universal, 25/08/2017)

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, aclaró que las sanciones financieras “no pretende cambiar el liderazgo de Venezuela "per se", sino que intenta "restaurar el proceso democrático y el Estado de Derecho".(El universal, 25/08/2017)

La repuesta del gobierno de Maduro

Ante las sanciones financieras de Trump, el gobierno de Maduro llamó a una reunión urgente a los tenedores de bonos de PDVSA. Según las estadísticas oficiales, el 62% de los tenedores de bonos son estadounidenses, y el 12 % británicos.

En un discurso, Maduro dijo que “la revolución tiene capacidad económica, tiene capacidad financiera y Venezuela tiene capacidad económica y poder financiero, no serán cuatro imperialistas los que puedan con nosotros ni hoy ni nunca" (EFE, 25/08/2017)

A pesar de las bravuconadas de Maduro, hay un hecho real: la crisis venezolana ha permitido un fabuloso negocio de emisión de bonos, que implicó el pago de 65,000 millones de dólares en los últimos 24 meses, según declaraciones del propio Maduro.

Los trabajadores al frente

La situación se complica cada día que pasa. El bloqueo a ciertas transacciones financieras se hará sentir en los próximos meses. Los sindicatos y los trabajadores venezolanos deben ponerse al frente de la lucha, rechazando los chantajes del imperialismo, y destinando los escasos recursos para satisfacer las necesidades vitales de la población, especialmente de los más pobres.

VENEZUELA.- Las votaciones del 30 de julio: la “hora cero”.

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Por Orson Mojica

La crisis política en Venezuela sigue al rojo vivo. Tal como había sido anunciado, el pasado 16 de julio la oposición venezolana, agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), desde su control sobre la Asamblea Nacional, convoca a una consulta popular, no vinculante, que contenía tres preguntas.

Las preguntas de la consulta

La primera era si desconocían la convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente, realizada por el gobierno de Nicolás Maduro. La segunda pregunta era si demandaban a la Fuerza Armada Nacional (FAN) a defender la Constitución de 1999 y las decisiones de la Asamblea Nacional. La tercera pregunta era si estaban de acuerdo con la renovación de los poderes públicos a través de elecciones libres y trasparentes para constituir un gobierno de Unidad Nacional.

Estas tres preguntas sintetizan el programa político inmediato de la oposición burguesa en Venezuela: respeto a la Constitución de 1999, restauración de la institucionalidad, respeto a la FAN y creación de un gobierno de Unidad Nacional que sustituya al gobierno de Maduro.

Los resultados

La consulta fue realizada de manera informa, debido a que el Consejo Nacional de Elecciones (CNE), controlado por el gobierno de Maduro, no autorizó la consulta, y más bien intentó boicotearla organizando un simulacro de votación para la Constituyente ese mismo día.

Los rectores de cinco universidades venezolanas actuaron como una junta del organismo ad hoc encargado de organizar la consulta popular. Los datos arrojan que participación unos 7.186.170 venezolanos, quienes en una mayoría del 98% de los votos, respondieron si a las tres preguntas. Es difícil confirmar si estos datos proporcionados por la MUD, son fidedignos. Pero, aun así, no hay duda que la derecha venezolana mantiene cohesionada a su base social.

El padrón electoral para el año 2015 era de 19.260.775 electores, lo que indica que solamente participó el 37% del total del padrón electoral. Entonces, a pesar de las exclamaciones de éxito y de auto complacencia de la MUD, este 37% refleja el voto duro de siempre de la derecha venezolana.

Lo anterior no significa que el restante 63% apoye al gobierno de Maduro. Para nada. Ese 63% está conformado por los independientes, atraídos por el chavismo crítico, y por el voto duro del chavismo.

El paro cívico nacional: la hora cero

Animada por los resultados relativos de la consulta popular, y con necesidad de tensionar las fuerzas ante la dureza del gobierno de Maduro, la oposición burguesa convocó a un paro cívico nacional de 24 horas. No es la primera que la derecha venezolana intenta paralizar el país, los últimos paros los convocaron en vida de Hugo Chávez, y no lograron sus objetivos.

Esta vez la meta fue más moderada: para nacional de 24 horas para presionar al gobierno de Maduro a abandonar la Constituyente. La convocatoria fue apoyada por las cámaras empresariales, cámaras de comercio y algunos sindicatos, pero no se logró paralizar el país, como se pretendía. Fue un paro parcial en algunos sectores y en algunas áreas de la economía, como el sector servicios. Los sindicatos industriales, controlados por el chavismo, no participaron. Entonces, fue mezcla de lock out empresarial con apoyo de algunos sectores laborales y populares.

Un factor que influyó en la poca presencia de trabajadores en el paro nacional es el desempleo. Según FEDECAMARAS el 70% de la industria venezolana ha cerrado operaciones en la última década, y el 30% restante funciona en condiciones muy críticas.

Reacciones a las declaraciones de Mogherini y Trump

La oposición burguesa venezolana tensiona sus fuerzas, para atraer el apoyo de Estados Unidos, la Unión Europea y los gobiernos latinoamericanos. SE han pronunciado contra la convocatoria a la Constituyente, los gobiernos de Estados Unidos, México, Colombia, Puerto Rico, Brasil, Argentina, México, Panamá, Alemania y España.

Federica Mogherini, alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, llamo al gobierno de Maduro a “suspender” la convocatoria a la Asamblea Constituyente, argumentando que “gran parte de la población claramente no parece apoyar la Asamblea Constituyente. Convocar esa Asamblea corre el riesgo de polarizar más el país y de incrementar la confrontación (…) aún hay espacio para retomar negociaciones serias (…) La región es lo suficientemente diversa para ofrecer muchos participantes diferentes a ese grupo y estaríamos más que felices en apoyar tal proceso regional por todos los medios (…) Espero que el tiempo de ahora al 31 de julio pueda utilizarse sabiamente para buscar la unidad del país y evitar cualquier otra escalada” (diversas agencias)

Trump rompió el silencio y declaró que “Estados Unidos no permanecerá de brazos cruzados mientras Venezuela se derrumba. Si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y rápidas acciones económicas (…) Ayer, el pueblo venezolano volvió a dejar claro que defienden la democracia, la libertad y el Estado de Derecho. Sin embargo, sus fuertes y valientes acciones siguen siendo ignoradas por un mal líder que sueña con convertirse en un dictador. Estados Unidos nuevamente pide elecciones libres y justas y se une al pueblo de Venezuela en su búsqueda de restaurar en su país una democracia plena y próspera” (CNN, 17707/2017)

Con estas declaraciones, Trump insinuó que Estados Unidos, principal comprador del petróleo venezolano, dejaría de hacerlo, lo que causaría el colapso de la maltrecha economía venezolana, altamente dependiente de los ingresos petroleros. ¿Cumplirá Trump con sus amenazas? Hasta el momento ha demostrado estar dispuesto a todo, sobre todo porque la crisis en Venezuela tiene un efecto de carambola sobre Cuba, y la política de Trump hacia la isla ha sido de endurecimiento.

Las declaraciones de Mogherini y Trump crisparon al gobierno de Venezuela. El Samuel Moncada respondió que “Por instrucción del presidente Maduro, nosotros haremos una revisión profunda de las relaciones con el gobierno de Estados Unidos, porque no aceptamos las amenazas de nadie (…) La (ANC) será electa por el voto directo universal y secreto de todas las venezolanas y venezolanos bajo la autoridad del Consejo Nacional Electoral. Es un acto de la soberanía de la República, nada ni nadie podrá detenerla” (El Nacional, 18/07/2017)

Para contrarrestar el creciente aislamiento diplomático, Maduro anunció que "ya sale una alta comisión encabezada por nuestro canciller y nuestra presidenta del Poder Electoral para desenmascarar estas amenazas insólitas que indignan al pueblo venezolano" (Telesur 18/07/2017)

La reacción más fuerte provino del general Vladimir Padrino López, Jefe de la FAN y ministro de defensa, quien leyó un comunicado de esta institución, que en sus partes medulares declaraba que la FAN "repudia con la mayor firmeza posible las nefastas declaraciones del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump. En un acto de afrenta a la independencia nacional, ha osado amenazar de modo vil y desmesurado al pueblo venezolano con imponer 'rápidas y fuertes acciones económicas si el Gobierno de Venezuela procede con la Asamblea Nacional Constituyente el próximo 30 de julio”.

Criticó las declaraciones de Federica Mogherini, a quien acusó de asumir "una actitud sumisa a los intereses financieros y comerciales de una elite extremista que hoy gobierna los Estados Unidos", para concluir que “La institución castrense ratifica su carácter antiimperialista y llama a sus hombres y mujeres a cerrar filas y permanecer firmes en nuestras convicciones patrióticas. Tenemos la certeza de que el país entero evaluará y analizará adecuadamente las intenciones oscuras de estas viles declaraciones".

La elección de nuevos magistrados

Continuando con sus planes, la oposición burguesa desde el control de la Asamblea Nacional pasó a elegir 33 nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), elevando el nivel de confrontación con el gobierno de Maduro, quien en el último periodo se ha apoyado en sentencias que le son favorables, pronunciadas por magistrados chavistas.

Desde el punto de vista de los establecido en la Constitución de 1999, corresponde a la Asamblea Nacional la elección de los magistrados. Pero ya comenzó el forcejeo legal. Manuel Galindo, contralor general de la República, denunció que la Asamblea Nacional no podía designar magistrados para el TSJ porque el período de los actuales magistrados no se ha vencido.

El Consejo Moral Republicano (CMR), órgano rector del Poder Ciudadano de Venezuela, rechazó el nombramiento de los nuevos magistrados. Y así surge un nuevo laberinto legal, en la que uno y otro bando se acusan mutuamente de violentar la Constitución de 1999. Lo que si queda claro es que las instituciones estatales en Venezuela están paralizadas y en conflicto constante entre si.

Atrincherándose para negociar

La crisis política sigue aumentando a niveles nunca visto, pero tendremos un primer desenlace el 30 de julio, el día de las votaciones para la Asamblea Nacional Constituyente. A pesar de las presiones internacionales, el gobierno de Maduro no echara marcha atrás, porque dependiendo de sus resultados, tiene en sus manos una magnifica herramienta de negociación.

Uno de los principales problemas que enfrenta el chavismo es que no desea, en ninguna circunstancia, que las instituciones del régimen bonapartista sean usadas por un posible gobierno de la oposición, para desmantelar el aparato que el chavismo ha construido en las últimas dos décadas. La MUD ha plantado como parte de su programa inmediato, la conformación de un gobierno de unidad nacional, es decir, compartir el poder con sectores del chavismo. Pero la verdad es que una vez que se inicie un cambio de gobierno, nada ni nadie garantiza que la dinámica política no destroce lo que se haya acordado en la mesa de negociaciones. Por eso Maduro, insiste en una Constituyente que le permite hacer los cambios que el chavismo necesita.

La hora cero se acerca. Después del 30 de julio, vendrán más presiones del imperialismo norteamericano y europeo contra Venezuela, es deber de los socialistas centroamericanos estar atentos en la lucha contra el enemigo común.