NICARAGUA.- Descontento campesino por el Canal


Por Alessandro Escobar

Las constantes protestas y marchas que se han vivido alrededor del país, sobre todo en las zonas que se supone se verán afectadas por la ruta donde pasará el Canal Interoceánico, se han venido incrementando y tomando fuerza a medida que el gobierno manda a los trabajadores de las instituciones a realizar censos poblacionales y a sondear cómo está el ambiente de los pobladores en esos sectores del país.

Esta vez la marcha que se organizó fue nacional, invitando a todos a una marcha multitudinaria hasta la Asamblea Nacional, esto con el fin de solicitar la derogación de la Ley 840 “Ley del Gran Canal Interoceánico”.

“El próximo 27 de octubre se espera movilizar a unos cincuenta mil ciudadanos en la marcha nacional para exigir a la Asamblea Nacional la derogación de la Ley 840, Ley del gran Canal Interoceánico. Pariss Medina, coordinador del Consejo Departamental de Managua en Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía, se reunió ayer con los representantes departamentales de Managua del Partido Liberal Independiente (PLI) para coordinar la campaña de información sobre las consecuencias negativas que implica para el país el Canal Interoceánico. Marcia Sobalvarro, presidenta del PLI en Managua, dijo que además de participar en la marcha, buscarán apoyo económico en sus estructuras “para aportarles agua, comida para recibir a los miles de campesinos” que vendrán de diferentes departamentos.” (La Prensa; 30 de Septiembre del 2015).

El gobierno pretende evitar la marcha

Tras los preparativos para organizar la Gran Marcha Nacional, el gobierno de Daniel Ortega y el Frente Sandinista introdujeron a la Asamblea Nacional una iniciativa para derogar la Ley de Seguridad Ciudadana.

“Daniel Ortega, introdujo en la Asamblea Nacional para derogar la Ley de Seguridad Ciudadana, la están interpretando como una amenaza seria para la marcha que se realizará en Managua el 27 de octubre para exigir la derogación de la ley de Gran Canal. Según medina, con la propuesta de esta iniciativa se están manejando tres escenarios posibles para la marcha. El primero es que el Gobierno quiera apresar a los campesinos al participar de la protesta, el segundo que no los dejen ingresar a Managua y el tercero que no los dejen salir de sus comunidades. Medina dijo que sería un grave error si sucediera cualquiera de esos escenarios porque el Gobierno se estaría enfrentando a miles de campesinos que quieren marchar hasta que se derogue la ley.” (La Prensa; 15 de Octubre del 2015).

Tranques policiales y de brigadas de choques tratan de impedir la marcha

Los tranques para impedir la libre circulación de los ciudadanos que se dirigían a la capital a apoyar la marcha no se hicieron esperar. Desde horas muy tempranas la policía impedía la salida de las personas desde el interior del país, y a lo largo de toda la carretera panamericana norte habían tranques impidiendo el ingreso de éstas a la capital. De igual forma, en Managua se desplazaron las brigadas motorizadas y de la juventud sandinista (brigadas de choques) para confrontar a la población e impedir dicha marcha.

“Cientos de simpatizantes del Frente Sandinista, con buses, vehículos y motocicletas han bloqueado el tránsito en Carretera Norte, en Managua, desde el puente a desnivel hasta el sector del barrio Santa Clara, a la altura del kilómetro 5 (unos 300 metros). Jóvenes de la Juventud Sandinista están siendo movilizados hacia esta zona en vehículos del Estado. Mientras, en el kilómetro 4.5 de la misma vía, manifestantes están a la espera de los miles de campesinos de diversas partes de Nicaragua que se dirigen a la capital para la tercera marcha nacional que exige la derogación de la Ley 840. La presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, considera que el hecho que los marchistas hayan llegado hasta ciertos sitios de la Carretera Norte, la marcha ya es un éxito. Además, Núñez dijo que unos 400 antimotines en el sector de Teustepe, a la espera de los campesinos. A su criterio, Núñez considera el país fue militarizado con motivo de esta marcha. Además, hace un llamado a la Policía para que despierte y que no sigan siendo instrumentalizados. Según la presidenta del Cenidh, esta es la actitud desesperada del Gobierno ante la manifestación de las personas en esta marcha que representa no solo la posición contra el canal, sino contra las políticas gubernamentales.” (La Prensa; 27 de Octubre del 2015).

El gobierno monta contramarcha

El Frente Sandinista, al ver la convocatoria y el auge que estaba causando la marcha por la derogación de la Ley del Gran Canal Interoceánico, buscó un sinnúmero de medios para boicotearla, desde retenes y agresiones a los campesinos que lograron ingresar a la capital, hasta montar una contra marcha llamada “marcha por el amor, trabajo y paz”.

“La reacción gubernamental contra la marcha de los ciudadanos que se oponen al proyecto canalero, a lo cual tienen pleno derecho, es injustificada. Y sobre todo es provocadora la convocatoria a una contramarcha oficialista para este mismo día, pues a pesar de que está programada para horas de la tarde podría ser precedida por actos de provocación contra los marchistas opuestos al Canal. En realidad, la contramarcha gubernamental es parte de todo un plan del Gobierno para sabotear la manifestación contra el Canal. Con ese mismo objetivo se amenazó a dueños de medios de transporte para que no trasladen a los marchistas desde sus lugares de origen hasta Managua y se han realizado otras maniobras arbitrarias y represivas. El régimen orteguista no puede justificar una represión directa y sin causa contra la marcha pacífica contra los ciudadanos que no quieren el Canal. Pero eso no significa que no pueda infiltrar provocadores para que instiguen actos de violencia desde dentro de la marcha, a fin de culpar a los opositores e incluso justificar una eventual represión policial focalizada o generalizada. Eso es lo que han hecho y hacen siempre todos los regímenes de corte fascista.

Uno de los organizadores de la marcha contra el Canal, el señor Octavio Ortega, denunció por medio de LA PRENSA que en algunos lugares de donde vendrán los campesinos para participar en la marcha contra el Canal, organismos de base del partido gobernante distribuyeron machetes a sus simpatizantes “para infiltrarlos a la marcha y que armen alborotos para que nos repriman”. También se pudo conocer que en algunos barrios populares de Managua, activistas de organismos oficialistas reunieron a jóvenes desocupados para ofrecerles empleo y salarios temporales con motivo de las próximas fiestas de diciembre. Pero sospechosamente los citaron a reunirse hoy en lugares estratégicos de las entradas a Managua, temprano en la mañana, quizás para hostigar a los marchistas que entren a la ciudad procedentes del interior del país.” (La Prensa; 27 de Octubre del 2015).

Nuestra Política

Desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) nos solidarizamos con los campesinos y ciudadanos cuya tierra se verá afectada con la supuesta construcción de este canal interoceánico; no por la no construcción del canal, sino por el pago e indemnización justa por el valor de dichas tierras. No estamos en contra del progreso ni de la inversión, pero sí en contra del abuso y oportunismo con el cual se pretende despojar de sus tierras a los campesinos sin el pago justo de las mismas.

De igual forma exigimos que se permita la libre circulación y el derecho a marchar y protestar de forma pacífica, sin represiones ni acoso a través de la policía y el ejército, así como tampoco por parte de las brigadas de choque que el Frente Sandinista mantiene, en las cuales agrupa a pandilleros y les da armas para atacar a cualquier ciudadano que no piense igual que ellos.

No permitamos que la policía sea un órgano represivo, la función de ellos es velar por la seguridad y proteger a la población, no reprimir ni obedecer a determinado partido político. También exigimos que los partidos políticos que se oponen al gobierno no se aprovechen de nuestros campesinos y productores y que no les utilicen con fines políticos. Que la lucha sea justa para la población no un trampolín político para nadie.

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