NICARAGUA.- La sombra del alza en los precios en la energía.


Por Aquiles Izaguirre.

A finales del año pasado e inicios del 2011, el gobierno anunció un incremento del 9% de incremento en la tarifa energética para el 2012. Hace tres meses, los expertos en la materia suponían que el alza sería menor al 9% proyectado para inicios del año, como producto de los avances en la sustitución de la matriz energética, que ahora es del 60% producido por derivados del petróleo. Por esto el gobierno ha avanzado en aprobar una reforma a la draconiana ley de antifraude energético que persigue recuperar más Capital para Gas Natural. Pero esto no queda ahí, las alzas en los precios internacionales presionan los precios internos de la energía, por lo que comienzan a sonar voces que advierten un nuevo incremento en los precios de la energía.

Nunca digas nunca

El mes de enero fue recibido por los titulares del gobierno con gran entusiasmo. A grandes voces el presidente del Consejo Directivo del INE, David Castillo pronosticaba: “Tenemos expectativas positivas con la entrada de proyectos renovables. Ya San Jacinto-Tizate está produciendo 36 megavatios y representará un ahorro US$420 millones en la factura petrolera. Hay 80 megavatios de producción eólica próximos a entrar que dejarán ahorros superiores a los US$40 millones” (El Nuevo Diario 06/01/2012)

Pero a la fecha las proyecciones han cambiado considerablemente por los constantes incrementos en los precios de los combustibles; el mismo David Castillo indica que: “La tarifa energética nacional está calculada con un barril de búnker en US$100, y si esta tendencia alcista se mantiene, obligatoriamente hay que hacer recálculos que podrían implicar incrementos. De ahí que se hace necesario buscar fuentes alternas de financiamiento para subsidiarla, que podrían ser las mismas que en otro momento han apoyado” (Ídem). Como vemos, lo más probable es que nuevamente este año los trabajadores paguemos un incremento en los precios de la energía.

Alza en los precios de la Canasta Básica

Pero el problema no queda en los incrementos en la energía. Estas alzas en los combustibles también afectan los precios de la canasta básica que afectan directamente a la población pobre del país. Marvin Pomares, dirigente del Instituto Nacional de Defensa de los Consumidores, declaraba que en un monitoreo del comportamiento de la canasta básica: “La situación está saliéndose de control, y si el Gobierno o el Ministerio de Fomento Industria y Comercio, Mific, no ponen un alto a esta oleada de alzas, la economía de los hogares se deteriorará de forma significativa la otra semana” (El Nuevo Diario, 24/02/2012)

Un futuro poco prometedor

Pero lo peor es que, a pesar de que el gobierno ha avanzado en el cambio de matriz energética para no depender tanto de los precios del petróleo, la verdad es sombría para todos los que consumimos energía. La energía más barata, es decir la renovable, será la que pagará a largo plazo los incrementos en la energía que tenemos en este momento, lo que a largo plazo hará que la energía  nunca sea más barata, sino que mantenga los elevados precios que vivimos en este momento en Nicaragua: “El equipo técnico del INE analizó todas las alternativas planteadas, y se determinó aplicar un ajuste del 9% combinado con un subsidio, mediante un financiamiento en iguales condiciones que el año pasado, que permita retrasar este pago de tarifas y derivarlo hacia el futuro, cuando las inversiones con fuentes renovables comiencen a proyectar energía de menor costo, permitiendo que la misma tarifa repague estos financiamientos” (El Nuevo Diario 06/01/2012)

Seremos los trabajadores los que terminemos pagando estos incrementos, pero debemos decirle no a estas alzas en el precio de la energía. La producción de energía es un tema de vital importancia en el desarrollo del país y afecta directamente a todos los trabajadores nicaragüenses. Por tanto, el gobierno debería nacionalizar la generación y distribución de la energía, que actualmente están en manos de la empresa privada. Pero deben ser los trabajadores, consumidores, organizaciones de consumidores y el Estado quienes controlen las empresas energéticas para dar a la población un buen servicio a un precio accesible para todos y todas los trabajadores del país.

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