Por Mario Carranza

El 5 de noviembre de 1811,  es una fecha   simbólica que marcó  el inicio de una serie de levantamientos que se extendieron a diferentes localidades de la provincia de San Salvador y de Centroamérica, fueron los criollos añileros, mestizos, mulatos, personas originarias, quienes se sublevaron y   tuvieron diferentes  posiciones políticas, métodos de lucha y reivindicaciones propias de cada sector.

El llamado primer grito de la independencia  como en años anteriores oficialmente se aborda de manera poética, en donde todo gira alrededor de personas  restándole toda importancia  al papel de las masas en la historia, y que dichos eventos estuvieron marcadas a partir de contradicciones existentes entre los diferentes sectores sociales, razón por la cual es necesario hacer un abordaje a partir de las relaciones de producción existentes.

La agro exportación del añil

En El Salvador en la  primera etapa de la colonia predomino el modo de producción feudal, caracterizado por la agro exportación del cacao y del bálsamo, al decaer la producción de estos productos se inicia con la agro exportación del  añil, con el cual se  sentaron  las bases del desarrollo del modo de producción capitalista. Durante esta etapa las tradicionales clases dominantes  entraron en una descomposición parcial destacándose de entre los terratenientes criollos feudales a un grupo de hacendados dedicados al cultivo del añil, que    estaban interesados en liberar el negocio del añil de los impuestos coloniales y eclesiásticos y del monopolio comercial.

En las plantaciones de añil y los obrajes añileros se formó un concentrado sector de trabajadores semilibres, que se diferenció rápidamente del conjunto de indígenas comuneros y esclavos y de los campesinos mestizos (siervos y ejidatarios. Los trabajadores en pago por su fuerza de trabajo recibían dos reales por día.

Pugna por el control del comercio del añil

La base de la economía de la intendencia de San Salvador desde inicio del siglo  XVII, hasta los últimos 25 años del siglo XVIII  fue la agra exportación del añil, que además era el principal producto de exportación del Reino de Guatemala, en donde  existía un monopolio del comercio del añil  por las casas comerciales guatemaltecas, quienes estaban vinculados a las casas Comerciales de Cádiz; a finales de la colonia la elite guatemalteca obtenía grandes ganancias a través de dicha actividad económica,  mientras las elites salvadoreña veía reducidas sus ganancias, lo cual no era bien visto por los criollos salvadoreños.

La lucha de los criollos de San Salvador  no era nada nuevo ya en 1755, habían  liderado  un movimiento que manifestaba su disconformidad  en contra de los españoles, los sucesos de 1811 fueron la  combinación de muchos factores entre los cuales están los  impuestos excesivos y los monopolios derivados de la  política fiscal borbónica,  la crisis  política interna de  la metrópoli española  como resultado de la invasión napoleónica a la península y la consiguiente ausencia del rey ocurrida entre 1808 y 1812, el  impacto negativo de la  política fiscal agresiva, tributos y cobro a fondos de castas, control de los comerciantes guatemaltecos de ciertos ámbitos de las actividades productivas de la intendencia  de San  Salvador en especial  la producción del añil y la falta de participación trascendental  de los criollos en cargos políticos importantes.

La elite criolla añilera de San Salvador y la lucha por un gobierno autónomo.

Los criollos de San Salvador  tenían como proyecto político la conformación de un gobierno autónomo y crear un Obispado en la provincia,  encomendando esto último  al diputado  José Ignacio Ávila, quien participo en las Cortes de Cádiz en donde debía  pedir la erección del obispado y fundación de un seminario provincial, lo que financieramente podía ser sostenido dado que desde San Salvador  se aportaba gran cantidad de dinero al Arzobispado de Guatemala en concepto de rentas eclesiásticas.

Armas y dinero para la revolución

Los líderes del levantamiento del 5 de noviembre buscaban apoderarse de unas armas que existían en la casamata de San Salvador  y de doscientos mil pesos depositados en las arcas reales, con lo que creyeron era suficiente para lanzar el grito de la libertad. Según el plan, los fusiles serían puestos en manos de patriotas de esta ciudad especialmente en los del barrio de El Calvario. Una vez consumado el hecho desconocerían la autoridad del intendente de la provincia, fundarían una Junta Popular de gobierno y procurarían hacer extensivo el movimiento a los demás puntos de la Provincia.

5 de noviembre: las autoridades ceden a las demandas y los criollos mediatizan

El pueblo insurgente busca que los criollos ocuparan los cargos, el día 5 de noviembre  reclamaron el  título de  alcalde de primer voto para Bernardo de Arce y delegaron a Manuel José Arce como su representante,  quien lanzo la proclama: No hay Rey, ni Intendente, ni Capitán General, sólo debemos obedecer a nuestros alcaldes.   Los criollos como dirección del movimiento independentista buscaron contener cualquier manifestación de violencia en los acontecimientos, ya que ello representaba una amenaza a su proyecto político de dominación, el cura José Matías  Delgado llamo a obedecer a las autoridades nombradas, y Arce  llamo a que se contuviesen, pues qué se diría de San Salvador. 

Como resultado del 5 de noviembre se formó una Junta Gubernativa como las conformadas en España durante la guerra de independencia en contra de la invasión napoleónica, para ello convocaron a los demás cabildos mediante un escrito  señalando:  “En las sociedades es principio inalterable, qe. mueran unas para qe. renascan otras; y qe. las mismas, qe. renasen, tienen qe. hacer esfuerzos superiores, para vencer la continua desgracias qe. en sus principios, presenta, la felicidad qe. secundariamente está en manos de los hombres...El día cinco, siendo de cavildo (ordinario) incautamente se tocó aquella campana. cuio sonido reunió no más pocas gentes, como la noche (anterior)...los ánimos indispuestos, el tumulto en movimiento, la potestad dudosa, nadie manda, nadie obedece, y solo el desorden reinaba, la confusión se esculpía en los habitantes de San Salvador. Pero reintegrados un tanto los espíritus de los Españoles Americanos, toman la voz para representar al pueblo qe. el movimiento tumultuario prometía grandes desastres...La predicación de su cura. y Vicario. La confianza de los Españoles Americanos, y la obediencia al alcalde nombrado, fueron los Ángeles tutelares de los Europeos... Concluyéndose este acto solemne y misterioso pr. todos sus respectos, y dejando abierta las discusiones, para las sucesivas Juntas, qe. serán ya con (representación) de los Cabildos restantes de la Provincia aquienes se convocan.- San Salvador ocho de Novre. de mil ochocientos once”.

En el anterior escrito se refleja claramente el proyecto político de los criollos añileros quienes buscan el control del aparato político para beneficio del sector que representaban, el cual  era una amenaza para los tradicionales grupos dominantes, por lo tanto no fue bien vistos por estos  existiendo posiciones contrarias al mismo,  como en Zacatecoluca, San Vicente y en Santa Ana en donde  la acción fue señalada de sacrílega, subversiva, sediciosa, insurgente, y opuesta hasta el último grado de fidelidad, vasallaje, sumisión, subordinación. 

La Junta Gubernativa y las posiciones conciliadoras de los criollos

La Junta Gubernativa, iba de cara a los planes de los criollos de  ser independiente de España y tomar el gobierno; siguiendo el mismo ejemplo de los patriotas españoles,  los criollos añileros al considerar  la legitimidad de dicha institución fundamentaban que esta se enmarcaba bajo la religión cristiana, bajo las leyes municipales, bajo la superioridad de las Cortes en todo lo justo, y bajo el nombre de nuestro amado Fernando VII..

La elite criolla también planteo  la supresión de las  alcabalas y los estancos de aguardiente y tabaco, para atraerse a las masas urbanas ya que el movimiento del 5 de noviembre fue generalmente a nivel urbano, la participación del emergente del proletariado agrícola fue casi nula. Las elites criollas temían la incorporación campesina al movimiento, dado que esta era quien les proporcionaba gran parte de la fuerza de trabajo explotado por ellos.

Después del 5 de noviembre la lucha continuó

Después del 5 de noviembre los movimientos rebeldes continuaron, estos tienen igual significado que el del 5 de noviembre, se destacan los movimientos de Santiago Nonualco, Usulután,  Cojutepeque, Sensuntepeque, Santa Ana, Metapan, en donde las demandas giraron alrededor  de la eliminación o  reducción de impuestos, representación y participación en gobiernos locales, sustitución de gobernantes españoles, en muchos casos estos alzamientos se tornaron violentos. Las autoridades respondieron  con  tácticas divisionistas a través de conceder pequeñas demandas a ciertos sectores sociales, explotar intereses particulares de los mismos, represión física y represión religiosa con la amenaza de excomunión.

En los levantamientos  participaron personas originarias,  mestizos, criollos, mulatos existieron casos en donde participaron miembros de los cabildos como ejemplo en el levantamiento de Metapan donde participo Juan de Dios Mayorga a quien documentos lo señalan de haber pronunciado…ya San Salvador se ha levantado y los pobres chapetones pagaron los yerros del mal gobierno pasado pues nos han tenido como tributarios.

Doscientos años después el proyecto político de los criollos añileros se ha consolidado hoy tenemos un estado burgués, pero existe la necesidad de un proyecto político en función de los intereses de la clase trabajadora salvadoreña y centroamericana, este proyecto debe ser la construcción de un estado obrero centroamericano.

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