HONDURAS.- El dilema del docente al finalizar el año lectivo: ¿le paso o no le paso?

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Por Ricardo Velásquez

Desde el año 2013, al finalizar el año lectivo en los centros de educación pública, una incertidumbre agobia a muchos de los docentes; aprobar a todos los alumnos o consignar la calificación ya obtenida y con la cual reprueban el año.

Sin lugar a dudas, que la miseria en que viven la mayoría de los estudiantes y las mil necesidades que cada centro presenta en la infraestructura, inciden para los altos niveles de reprobación. Y ni que hablar de la falta de recursos pedagógicos que en la mayoría de los casos son financiados por los docentes mismos o por los padres y madres de familia. Y en otros casos se vuelve normal escuchar de un alumno que no llevó los materiales por falta de dinero en su casa.

Sin embargo, siempre hay una evaluación sumativa para los educandos, sin importar si esta es de evaluación continua, memorística o acumulativa, subjetiva o completamente objetiva, el caso es que hay una evaluación y hay que consignar una calificación, la cual debe ir muy bien argumentada por el docente.

El Acuerdo Ministerial

Según el ACUERDO N° 0700-SE-2013, fechado 8 de mayo, en su numeral 8, literalmente dice “La promoción de los alumnos (as) del periodo académico anual al grado o curso superior será el resultado de las notas finales de los 4 parciales dividido entre 4, con una nota mayor o igual al 70%, los del periodo académico semestral será el resultado de la suma de las notas de dos parciales dividido entre dos, con una nota igual o mayor al 70%.

En el numeral 9 encontramos como conclusión que de 0 a 69% es Reprobado y de 70% a 100% es Aprobado.

El numeral 10 literalmente dice “Los (as) alumnos del primer grado que no aprueben de forma ordinaria serán promovidos de forma automática al segundo grado…”. Luego en el instructivo emitido por la Secretaría de Educación para la aplicación de tal acuerdo nos dice con respecto a los alumnos de primer grado  “Para otorgar la promoción automática se deberán cumplir con los siguientes criterios: el alumno debió asistir por lo mínimo en un 90% a clases; ser constante en la realización del trabajo asignado en el aula y extra clase. Mostrar esfuerzo y dedicación en sus tareas. El padre o encargado debe firmar una constancia de compromiso, donde se compromete a ayudar a que su hijo o el alumno logre los aprendizajes necesarios con reforzamiento en la casa o extra-clase”.

Y con respecto a los alumnos que reprueban, en el numeral 6 dice “Realizar solo una recuperación, a la cual se someterán los alumnos (as) que hayan aprobado más de la mitad de la carga académica del año respectivo o semestre…”.

Tal y como lo plantea la ley, existe la reprobación escolar para aquellos alumnos que no cumplen con los requerimientos mínimos para aprobar su año lectivo. Obviamente, la misma ley nos habla de nivelación al final de cada parcial, siempre y cuando se haya facilitado la retroalimentación y la evaluación formativa para nuevamente hacer una evaluación sumativa en base a 20%.

¿Cuál es la falla con esta ley?

Hacer un análisis completo en un solo artículo es complicado, pero tocaremos algunos de los principales; como por ejemplo el tiempo. Es una farsa completa que se logre hacer una retroalimentación en apenas un día que hay entre el día de discusión del examen y el de nivelación o bien, de recuperación.

En segundo lugar tenemos la actitud del alumno ante una prueba de nivelación o de recuperación, no hay un cambio de actitud. Y si por ahí sale alguien mencionando la evaluación formativa nos remitimos al primer punto, no dan oportunidad de tiempo para realizar una correcta retroalimentación. La actitud de falta de interés del alumnos no es casual, y esta obedece a la falta de empleo en el país, un alumno que sabe que no tendrá empleo al graduarse difícilmente se sentirá motivado para avanzar en sus estudios.

¿Cuál es la salida?

Hay diversos factores por señalar, por ahora solo mencionaremos en primera instancia, para que exista una retroalimentación correcta, esta debe ser fuera del horario normal de clases –otorgadas por docentes que deben ser pagados por el estado para este menester- otorgándole al alumno aquellas facilidades como alimentación y transporte.

La única salida para mejorar a una 100% los niveles de aprobación es un compromiso entre docentes, madres de familia y alumnos para exigirle al Estado, en primer lugar que cumpla con la gratuidad de la educación pública y que provea a los centros educativos de las condiciones pedagógicas que se requieren. Hasta ahora, todo lo impuesto por el Estado es para complacer a los organismos internacionales y no para satisfacer salidas reales en que se brinde una Educación de Calidad.

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