HONDURAS.- Las elecciones primarias y el camuflado interés en renovar al bipartidismo


Por Mateo Zambrano e Ixel Zambrano

Con el golpe de estado del 2009, el Partido Liberal de Honduras quedó totalmente resquebrajado, el mismo Carlos Flores, Presidente de la República en el periodo 1998-2002, le llama en su columna de “Las Pildoritas” del periódico La Tribuna; El Partido de los Tuquitos.

Después de gobernar el país en 5 periodos presidenciales, el PL pasó a ser la tercera fuerza política en las elecciones del 2013, fue notable que la base del PL, en su gran mayoría fue captada por el nuevo Partido Libertad y Refundación (LIBRE); se rumoró mucho incluso, que fue sobrepasado por el Partido Anticorrupción y que por las componendas con el Partido Nacional en el Tribunal Supremo Electoral le otorgaron fraudulentamente el tercer lugar.

El PL ha sido el apéndice principal para la consolidación del régimen juan orlandista y el avance de este en la reelección para seguir imponiendo su dictadura bonapartista. De primera, su dirigencia principal rechazó encabezar como oposición, la presidencia del Congreso Nacional en enero del 2014 y con el pretexto de permitir “la gobernalidad”, otorgaron el CN al Partido Nacional. Lo mismo sucedió con la Fiscalía, La Corte Suprema de Justicia y otras instituciones que ahora, controla a su antojo y placer Juan Orlando Hernández. Sin duda alguna que la población que no pertenece al voto duro nacionalista, fuera antes o no fuera liberal, ahora ve como una esperanza a los partidos de oposición, llámese Libre o Partido Anticorrupción. El Partido Liberal, a pesar de todo el interés de la embajada estadounidense, de la oligarquía y burguesía hondureña, en resurgirlo para que siga vivo y coleando el bipartidismo, sigue presentando fuertes fricciones entre su dirigencia principal, existiendo un fuerte sector de clase media e intelectual que se opone a la alianza bajo la mesa con el Partido Nacional y que incluso, están dispuestos a sumarse a la alianza entre LIBRE-PAC-PINU.

Si bien es cierto que el PL no apoyó en el Congreso Nacional la aprobación de elevar la Policía Militar de Orden Público (PMOP) a rango constitucional, fueron hasta cierto punto inciertos en la toma de la decisión; otro gran desacierto fue que su bancada, con Gabriela Núñez al frente -otra precandidata en esta última elección- han apoyado el nefasto Anteproyecto de Ley Marco de Seguridad Social; así como su ridícula actuación en la aprobación del nuevo paquete de Reformas Penales, donde sin una postura clara ante la oposición y/o el gobierno de turno, prefirió basarse en excusas y darle paso libre a su aprobación.

En las elecciones primarias del 12 de marzo del 2017, al Partido Liberal se le posiciona como la segunda fuerza política del país, con un caudal electoral de más 680,000 votantes. Su dirigencia a través de CCEPL le apostó a Luis Zelaya como candidato a disputar el ejecutivo en las próximas elecciones generales en noviembre, acaparando éste el 56.53% de la intensión de votos de su partido. Podemos, basados en lo anterior, atrevernos a dar una lectura en tres partes:

1.  El PLH le apostó, desde su vieja dirigencia, a la renovación vertical del partido; son sus figuras más conservadoras las que, como Elvin Santos, por ejemplo, han resistido la idea de unión con la Alianza LIBRE-PAC. Luis Zelaya representa una nueva cara, apegada a los parámetros mediáticos que exaltaron la imagen de Nasralla como representante de la clase media y la pequeña-burguesía hondureña.

2.  Luis Zelaya ha tenido un evidente seguimiento de la cúpula del PL, apadrinado por Roberto Micheletti Bain, personaje clave en el golpe de estado contra Manuel Zelaya y quien le sustituyera los 7 meses faltantes. No sería sorpresa que el acompañamiento que se le ha dado por parte de medios como CNN, sea muestra del interés de la Embajada Norteamericana por impulsar su candidatura y prevenir así una crisis civil, considerando el inestable clima de descontento y repudio popular ante la candidatura del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández.

3.  El PL puede tener tres posibles escenarios políticos, considerando su extensa crisis y actual resultado electoral. Primero, en caso de rechazar rotundamente la Alianza, éste no podría competir ante el más sonado candidato: Salvador Nasralla; teniendo una derrota profunda que debilitaría más las estructuras del Partido.

Como segunda posibilidad, en caso de unirse a la Alianza, el PL no podría exigir ser el candidato teniendo en cuenta la larga fila de acusaciones de traición y complicidad con el actual gobierno: subordinándose a la decisión que tanto LIBRE como PAC hagan sobre el candidato; abriendo más la brecha y la disputa de su vieja dirigencia por el control y renovación del perfil y bases del PL.

En tercer lugar, el PL podría afianzar su triunfo y renovación en el apoyo político-estratégico que la Embajada Norteamericana y la burguesía nacional hagan para mantener la estabilidad política, institucional y ciudadana después de las elecciones generales.

El engorde de JOH y su Partido Nacional

El Partido Nacional está falsamente robustecido, en los medios de comunicación se vitoreaba la gran afluencia de personas que fueron a votar por este partido, pero no lo veían desde otra perspectiva, la del que subsiste, también fue evidente el gran derroche de dinero a lo largo y ancho del país, dando pauta a que el saqueo hecho al IHSS y el financiamiento del narcotráfico se mueve y se bota como confites para llevar a las personas a las urnas. Muchas personas votaron por el Partido Nacional porque los amenazaban con quitarles sus puestos de trabajo y sus pírricos beneficios, y si bien, muchos son parte del voto duro o beneficiados con los programas sociales populistas, se reflejó también el descontento de un significativo porcentaje - más de 218 mil votos entre nulos y en blanco-, que refleja su descontento con lo hecho hasta ahora por este régimen.

Muchos insultos, reclamos y votos nulos fueron manifestados en las mesas. Muchas personas solo fueron a “hacer el mate” de votar por los nacionalistas, pero en realidad lo hacían para asegurar su fuente de sustento económico.

La inflación de actas se vió en todos los partidos, pero en el Partido Nacional se denunció de diversos lados los que “votaban doble”, así como la repartición de dinero fuera de la instituciones.

La parsimonia de LIBRE y las acusaciones de fraude

Para nadie es desconocido que el surgimiento de Libre vino a darle esperanzas a la oposición y a la resistencia en contra del golpe de estado. Siete años de trancazos a la raquítica economía de los trabajadores y sus familias dependientes, tiene al borde del precipicio a la gran mayoría de asalariados. La devaluación de la moneda, la inflación galopante y el alto grado de inseguridad solo evidencia que el régimen post golpista no fue la solución a los grandes problemas de la población.

Por el contrario, con el golpe de estado solo se institucionalizó la criminalidad, el sicariato y el narcotráfico, tal y como se evidencia en el juicio que se le realiza a Fabio Lobo –hijo del ex presidente Porfirio Lobo- en una corte de New York.

La marcha de las antorchas del 2015, impulsadas por la embajada gringa y sustentadas en el gran repudio de la población por el saqueo al IHSS por los ahora gobernantes, no fueron lo suficiente para darle motivo a la oposición para ir a las calles en contra de JOH y sus secuaces.

Tampoco fue suficiente motivo las maniobras para lanzar a la reelección a Juan Orlando Hernández, Tanto el PL, LIBRE y PAC solo vituperaban a los 4 vientos su malestar, pero nunca prepararon ni convocaron a la población a las calles para detener a JOH. Ahora la reelección es una realidad, ya sea que se salga con la suya JOH o que la embajada se le interponga. Paradójicamente en el 2009, fue el motivo para dar un golpe de estado, aun cuando en aquel momento solo se realizaría una encuesta popular.

Al parecer, LIBRE y PAC solo piensan dar la batalla en las urnas en las elecciones generales de noviembre, sin embargo, tal y como están las cosas, con un JOH controlando toda la institucionalidad del país seguro se vuelve a imponer con un catastrófico fraude.

Se especula mucho de que el PL se sume a la alianza siempre y cuando encabecen la candidatura al ejecutivo. No sería extraño que la embajada norteamericana se mueva en este camino y que termine seduciendo a la dirigencia de LIBRE y PAC.

Los gringos temen que ante un eventual triunfo de la oposición, los trabajadores salgan de su amedrentamiento y se volqué nuevamente a las calles como en la primera década de este siglo, de ahí que controlan todos los hilos. Siempre manteniendo a las bases bajo la promesa que se derrotará a JOH en las urnas.

El único camino con salida que tiene la base de la oposición es ir a las calles en contra de JOH y del resurgimiento del bipartidismo. Estamos a tiempo todavía de evitar la reelección de JOH.

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