HONDURAS.- Una fase decisiva: las elecciones estudiantiles

 

Por Clemente Bardales

La rectora Julieta Castellanos y el Consejo Universitario de la UNAH no tienen un pelo de tontos. El comunicado del 26 de Septiembre es un golpe sobre la frágil mesa de negociaciones, es un veto a las reglamento electoral estudiantil (REE) aprobado por el MEU, así como para otras disposiciones electorales aprobadas por los estudiantes de los centros regionales.

La primera fase de la estrategia está bien clara. Julieta recrimina al movimiento estudiantil no estar cumpliendo con el Decreto No 83-2012 aprobado por el Congreso Nacional, que mandaba a aprobar un reglamento estudiantil, no solo para elegir a las autoridades estudiantiles, sino a aquellos que formarían parte del Consejo Universitario. Este decreto es del año 2012, mucha agua ha corrido bajo los puentes de la UNAH.

Entonces, Julieta está utilizando una norma jurídica que ya perdió validez, por no corresponder a la realidad. Porque las luchas del año 2015 y 2016 cambiaron el panorama dentro de la UNAH. Ha utilizado la palabra “consenso” para imponer un veto al REE aprobado por el MEU, al decir que no reconocerá a las autoridades estudiantiles que sean electas bajo ese reglamento. Consenso significa que ella esté de acuerdo y de su final aprobación. Está claro que Julieta no va a apoyar un REE en el que no hayan participado sus agentes estudiantiles.

Desde que finalizaron las tomas en la UNAH, Julieta ha estado impulsando la creación de grupos estudiantiles afines, sean de nueva creación o a través de la cooptación, sean del MEU o no. No ha sido tarea fácil, pero ella necesita neutralizar al movimiento estudiantil.

La segunda fase de la estrategia consiste en que, si logra detener la elección de las autoridades estudiantiles, puede aplicar el artículo 8 de la Ley Orgánica de la UNAH, que fue reformado mediante el Decreto 46-2013, aprobado por el Congreso Nacional, que le permitiría al Consejo Universitario de la UNAH elegir de dedo a los representantes estudiantiles, obviamente afines a los intereses de la burocracia universitaria.

Lo más lamentable de esta situación, es que la dirección del MEU ha vacilado, facilitando la aplicación de la estrategia de la rectora Castellanos. Estamos, pues, ante una fase decisiva. En las escuelas y facultades se ha dado un proceso de renovación democrática, en algunos casos se han reafirmado los dirigentes estudiantiles que estuvieron a la cabeza de las tomas, pero en otros casos han surgido dirigentes conciliadores, que han aprovechado el descenso de la lucha universitaria para asomar sus cabezas oportunistas.

Independientemente del resultado es clave que los estudiantes de la UNAF, desde las escuelas, carreras y facultades, a través de asambleas generales, o asambleas de cada grupo, escojan a sus representantes. Está en juego no solo los representantes estudiantiles en el Consejo Universitario, sino la lucha decisiva por la derogación de las Normas Académicas, discusiones que se reiniciaran a inicios del próximo año.

En el fondo, estamos ante una lucha por la reafirmación de la independencia del movimiento estudiantil

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