HONDURAS.- La desarticulación del SITRAUNAH y la embestida patronal


Por Maximiliano Fuentes

La Rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Julieta Castellanos, como parte de su gestión administrativa se dio a la tarea de desarticular las organizaciones gremiales y sindicales de los trabajadores universitarios. La embestida de las autoridades fue favorecida por la división, los actos de corrupción y la pérdida de la democracia interna. La desarticulación del SITRAUNAH resultó más fácil de lo que se esperaba, situación que favoreció la concentración del poder por parte de la Rectora e inició un proceso de retroceso en las conquistas laborales, como: el derecho a organización, el no reconocimiento del contrato colectivo en las cláusulas de aumento salarial, imposición de medidas que atentan con la estabilidad laboral y el acoso sistemático contra los dirigentes sindicales y representantes estudiantiles.

Política de hostigamiento

La acusación y la orden de captura expedida contra el compañero Francisco Antonio Obando por suponerlo culpable del desfalco a la caja general de la UNAH por una cantidad de 3.6 millones de Lempiras a través de 13 depósitos adulterados no es un hecho aislado, al contrario, se da en el marco de la embestida patronal contra los dirigentes y el SITRAUNAH. La acusación de las autoridades universitarias y el Ministerio Público tiene la finalidad de publicitar la imagen de la Rectora y limpiar el rostro de los entes contralores del Estado. La intención, entre otras cosas, es presentarse como los grandes defensores del patrimonio de la UNAH y del Estado, aún cuando los responsables de delitos mayores contra los bienes públicos y el pueblo de Honduras, como Mario Zelaya ex titular del IHSS, continúan en libertad y gozando de los fondos sustraídos pese al descalabro del Instituto Hondureño de Seguridad Social.

Pese a las presuntas pruebas presentadas por las autoridades universitarias, se apela al derecho de presunción de defensa del compañero Francisco Antonio Obando, dado que nadie es culpable hasta que se la haya demostrado lo contrario ante un tribunal de justicia y respetando el debido proceso. Por tal razón el compañero no puede ser tratado como culpable hasta que haya concluido el proceso judicial, donde la constitución y las leyes de Honduras le amparan para defenderse y recibir un trato justo.

Pese a las diferencias de diversos grupos de trabajadores con los miembros de la Junta Directiva Central, en la cual el compañero Obando se desempeñaba como tesorero, se cuestiona las acciones de acoso y de persecución política en contra de los dirigentes sindicales; por tal razón hacemos un llamado a todos los trabajadores universitarios para defender las conquistas laborales y sindicales que están siendo fuertemente arrebatadas por la Rectora Julieta Castellanos.

El compañero Francisco Antonio Obando, reconocido dirigente sindical, se desempeñaba como presidente de la Junta Directiva del Instituto de Previsión de la UNAH (INPREUNAH), y durante muchos años se desempeñó como Tesorero del SITRAUNAH, ambas instituciones sostenidas con las cotizaciones de los trabajadores; por tal razón se considera de vital importancia realizar a una estricta auditoría interna que muestre a la comunidad universitaria las partidas presupuestarias, ingresos y egresos, así como los bienes patrimoniales de las instituciones de los trabajadores. Lo anterior, tan solo para asegurarse y alcanzar la plena certeza de que nuestras cotizaciones o aportaciones están siendo manejadas con transparencia y de acuerdo a los procedimientos establecidos en la Ley. Quien nada debe nada teme, dice el refrán popular. El PSOCA hace un llamado a la comisión de moral del SITRAUNAH para que realice una investigación exhaustiva sobre las acusaciones perpetradas por parte de las autoridades universitarias en contra del compañero, para deslegitimar o realizar las penalizaciones establecidas en nuestro reglamento interno.

Estancamiento salarial

El retroceso experimentado por la desarticulación de la organización sindical ha fortalecido la intransigencia de las autoridades universitarias y por tal razón no se ha hecho efectivo el pago correspondiente al retroactivo de costo de vida. De la misma manera, no han realizado las indexaciones salariales producto de los aumentos al salario mínimo. Si se suma la pérdida de adquisición del Lempira producto de la inflación galopante ante los altos precios de los combustibles y la introducción de nuevos impuestos, los trabajadores universitarios hemos experimentado una disminución en nuestros ingresos. Por lo anterior, es necesario fortalecer la organización sindical, recuperar la confianza generando un clima democrático y de consulta permanente; solo mediante la unidad y el fortalecimiento de nuestras organizaciones se podrá hacer frente a la embestida de la patronal.

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