Por Ricardo Velásquez

Sin duda alguna que el objetivo del régimen continuador del golpe de estado es liquidar al magisterio y que no se vuelva a levantar. Las últimas aprobaciones -totalmente ilegales- desde el ejecutivo y el Congreso Nacional encaminadas a seguir afectando al gremio docente, dan la pauta de lo que se debe esperar en estos 4 años del presente gobierno. La resolución del ejecutivo de cambiar el horario de clases de 5 horas continuas a 7 horas en dos partes, afecta el bolsillo de los padres y madres de familia, no mejora la calidad educativa y por el contrario, la hace retroceder. Esta decisión ha provocado malestar en los padres y madres, pero ellos cuentan con una organización capaz de aglutinarlos y levantarlos contra la demagógica decisión del gobierno, cuyo principal propósito es eliminar la jornada plena a los docentes.

La segunda decisión aprobada desde el Congreso Nacional es la reforma a la Ley del Inprema, que sigue cercenando aún más las conquistas sociales de los docentes; pero esta medida no solo ataca el bolsillo de los maestros, sino que también lleva como propósito descapitalizar los colegios magisteriales.

La última Reforma a la Ley del Inprema se propone destruir colegios magisteriales

El 16 de diciembre de 2013 se aprobó el decreto N° 267-2013, publicado en La Gaceta el 1 de febrero de 2014. Dentro de esas reformas se plantean Las Cuentas de Ahorro Provisional (CAP), una cotización que no podrá ser menor al 4 % del salario base mensual y el que podrá readecuarse en los primeros 3 meses de cada año. La primera deducción ya se hizo en el mes de febrero y fue de 400 lempiras a cada docente; tal y como está planteado el artículo, es evidente que la cotización será aumentada al inicio de cada año. Las autoridades del Inprema están gastando millonadas de lempiras con anuncios donde explican los supuestos beneficios de la cuenta de ahorro, sin embargo, ocultan que estas CAP, no son más que la venta de seguros de vida al vivo estilo de las aseguradoras bancarias. Pero esta Ley también ordena que la CAP viene a sustituir las cotizaciones que los docentes dan a los colegios magisteriales; por lo tanto, un docente ya no estará en la obligación de cotizar a uno o más colegios magisteriales, su cotización por afiliación gremial estaría limitada a 50 lempiras, que los estaría deduciendo el Inprema y los cuales se le trasladarían a cada colegio magisterial, siempre y cuando al año, la sumatoria de estas aportaciones no sobrepase los 7 millones de lempiras, que serían exclusivamente para gastos administrativos.

Sin duda alguna que las medidas todas van orientadas a dejar sin extremidades la organización de los maestros. En la lucha contra el golpe de estado el magisterio demostró su capacidad económica y de lucha, a tal punto que fue el sector que más combatió a los golpistas.

Aún es tiempo para que la dirigencia democratice los colegios magisteriales

Un craso error de las dirigencias desde hace más de 10 años, es que crearon un grupo burocratizado que se adueñó de los colegios magisteriales; lo mejor que podría ocurrírseles es quitarse de enfrente y que convoquen a asambleas donde la base decida una nueva dirección y donde se elabore una estrategia de lucha. Otro terrible error en la actual coyuntura sería darle motivos al régimen para que elimine o lleve a la agonía a los colegios. Así que algunas de las acciones por hacer primero serían presentar recursos para impugnar todas estas leyes que han sido aprobadas ilegalmente. Esta reforma de la ley plantea que si los colegios magisteriales desean seguir teniendo los afiliados con las cotizaciones actuales deben de someterse a la supervisión de la Comisión Nacional de Banca y Seguros. Sin las cotizaciones de los docentes los colegios magisteriales no podrían mantenerse en pie, por eso el llamado es que cada maestro siga pagando sus obligaciones con el o los colegios magisteriales a que pertenece. Los docentes también deben renunciar a las CAP, no hacerlo significa avalar lo impuesto por el gobierno.

Por una estrategia que aglutine padres, madres de familia y docentes

Solo un magisterio unido podrá levantarse. En el momento actual el docente debe ser el principal aliado de los padres y madres de familia, pero también el maestro es el llamado a mantener con vida las organizaciones magisteriales. El FNRP ya no es la organización que moviliza, entonces le corresponde al magisterio en unidad con los padres y madres de familia preparar un paro nacional. Que el resto se sume a la lucha.

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