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EL SALVADOR.- Las autodefensas: ¿solución o parte del problema?


Por Alberto Castro

A finales del pasado mes de abril se hizo pública la existencia de un grupo de autodefensas en el interior de una comunidad en el bajo Lempa, específicamente en el caserío de San Nicolás Lempa, en Tecoluca, San Vicente. el cual expulso a la clica de la pandilla 18 llamada Shadow Park Locos Revolucionarios que según afirman tenía hasta 90 miembros, al respecto es importante recalcar que la población de ese lugar se compone en su mayoría por excombatientes del FMLN y/o exrefugiados que se asentaron en el lugar después del pasado conflicto armado, la zona del Bajo Lempa comprende a los departamentos de Usulután y San Vicente, los municipios Jiquilisco y Tecoluca, son los de mayor extensión territorial en el país sin embargo hay con pocos habitantes, y tienen acceso al mar por medio del rio Lempa. En las últimas décadas el Bajo Lempa por su estratégica ubicación se convirtió en puente del narcotráfico, dando lugar a pugnas por el control de dichos territorios, en el 2015 se publicó una nota que relata algunos sucesos: http://www.laprensagrafica.com/2015/07/17/habria-un-grupo-de-exterminio-en-el-bajo-lempa. El territorio estuvo bajo el monopolio de las pandillas, pero tras las desarticulaciones han quedado vacantes para nuevos corredores de drogas.

La figura política de cara al corporativismo

El grupo de autodefensa ha solicitado su legalización y el presidente de la Asamblea Legislativa, diputado por el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional, GANA, Guillermo Gallegos les apoya, el pasado 27 de abril presento en la Asamblea Legislativa una iniciativa, y declaro: "Yo apoyo y respaldo a las defensas comunales, en las cuales la ciudadanía toma la decisión de defenderse y tienen todo el derecho de hacerlo, así que es mejor legalizarlas…He abogado y he hecho una propuesta, que ya está presentada en el Congreso, para que esto (la legalización) pueda materializarse’’.

Es imperioso atender la existencia actual de grupos de autodefensa que surgen no a partir de un esfuerzo ciudadano y autónomo para combatir la inseguridad en la comunidad, sino que ante nuestros ojos se presenta algo es muy peligroso, tanto que podría serlo aún más que las mismas maras y pandillas, puesto que obran bajo un amparo político de Guillermo Gallegos que es un tipo reaccionario que desde su posición como diputado de la Asamblea Legislativa ha exhortado por el endurecimiento de las leyes y el trato hacia las pandillas, y ahora como presidente de la asamblea Legislativa pretende legalizar a los grupos de autodefensa.

Tal situación evidencia como trasfondo al partido GANA develando su composición ultraderechista, que pretende consolidar su fuerza incursionando en el campo paramilitar aprovechándose de la situación de violencia en el país la cual tiene en incertidumbre al pueblo, al que se le presenta una medida desmesurada. Pero además de GANA, el FMLN que gobierna la alcaldía de Tecoluca, apoya a la autodefensa San Nicolás Lempa. Y como Gobierno ha fomentado la colaboración ciudadana en la guerra contra las pandillas, ’’En 2017 priorizaremos el control territorial y no tenemos que tener miedo a organizar a la ciudadanía en función de la seguridad… organizar es la esperanza de que salgamos…de la situación difícil que vivimos", dijo el director de la PNC, Howard Cotto, según la agencia EFE. Y en marzo de 2016, el vicepresidente salvadoreño, Óscar Ortiz, dijo que se buscaría crear grupos comunitarios de vigilancia y "activarlos legalmente" en la Asamblea Legislativa para darles "competencias" legales.

i En respuesta y rechazo !

El proletariado y pueblo salvadoreño cargan diariamente con todas las manifestaciones sociales de la violencia, asesinatos, robos, extorsiones, etc., es el pan de cada día, para ponerle fin a tal situación no es necesario darle apoyo a grupos con potencial paramilitar, que no hacen sino abonar a la problemática, las experiencias en el continente demuestran la naturaleza de ese tipo de grupos, y la memoria de la guerra civil en El Salvador brinda su mejor ejemplo, las organizaciones sindicales deben rechazar y exigir la desarticulación de los actuales grupos de autodefensas; los que ahora persiguen pandilleros y que son respaldados por políticos de la derecha, en el futuro podrían convertirse en serviles a ellos y atentar contra sindicalistas, por lo que es necesario a lo intrínseco del agremiado discutir sobre la necesidad de la conformación de nuestros propios comités de autodefensas.

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