Por José Herrera

Después de doce años de guerra civil, en enero de 1992 finalizaron los combates con la firma de los Acuerdos de Paz, que incluyeron compromisos tanto por de la dirección guerrillera y como del Gobierno y Estado salvadoreño. La guerrilla se desmovilizó militarmente, entregó sus armas, se reformó la reaccionaria Constitución de 1983, creándose una nueva institucionalidad democrática. Se produjo la conversión del FMLN en partido político legal, se eliminaron los cuerpos represivos vivientes desde la dictadura militar y se creó la Policía Nacional Civil.

La toma del poder por la vía revolucionaria, fue abandonada en 1983 con el planteamiento del Gobierno de Amplia Participación (GAP), después se consolidó la línea de presionar militarmente para obtener el fin negociado de la guerra. Poco a poco, el Partido Comunista Salvadoreño (PCS), tomó el control al interior del FMLN y se preparó para desarrollar su línea reformista, que durante las décadas anteriores al FMLN había aplicado sin éxito.

La metamorfosis

Con los Acuerdos de Paz de 1992, nació un partido democrático y conservador, no socialista. El paso del frente guerrillero a partido político, la conversión de sus estructuras internas, que nacieron al calor de la lucha durante el ascenso y posterior descenso del movimiento de masas, convirtió poco a poco al FMLN en el segundo partido del sistema político burgués.

En las elecciones de 1994 el FMLN logró las primeras curules en la Asamblea Legislativa, también logro ganar importantes alcaldías. Un año más tarde en 1995, en el partido FMLN se planteó la necesidad de unificación total de los grupos que le dieron origen, lo que implicaba la disolución de las estructuras operativas heredadas de la época guerrillera. En el congreso las cinco organizaciones celebraron su congreso final de disolución. Posterior a ello, de manera audaz y conspirativa, el PCS siguió funcionando secretamente al interior del FMLN, copando los organismos de dirección nacional, Departamentales y Municipales. Esta toma del poder a lo interno del FMLN fue posible con la complicidad de los dirigentes oportunistas de las otras organizaciones. El ascenso del FMLN como segunda fuerza electoral, e interlocutor político del régimen, consolidó la dirección política del PCS al interior, en consonancia con la consolidación de la institucionalidad democrática, que derivó en nuevas formas de actividad política.

En los años en que el FMLN fue el partido de oposición, se fue moldeando como partido reformista. Fue una metamorfosis donde los comandantes desde las alturas y gracias a la constitucionalidad burguesa, pudieron encubrir son reformismo con el populismo, utilizando las luchas sociales contra el modelo neoliberal impulsado por ARENA, como un mecanismo de negociación política. Fue el FMLN quien llevo al pleno de la Asamblea Legislativa algunas de las iniciativas de ley de los sindicatos y organizaciones populares, con lo que ganó base social. Al pueblo salvadoreño se le impuso el modelo neoliberal sin más ni más, privatizaciones, dolarización, etc., pero el FMLN en sus años de oposición no lideró una lucha revolucionaria porque su dirección aspiraba solamente a ser una pata del régimen democrático burgués. Se comprueba el éxito del proyecto enmascarado de Schafick Handal, que se fundamenta en su libro ’’vigencia del pensamiento revolucionario’’, donde expone la brillante idea de entrar en el sistema pero más sin embargo, no ser absorbido por el sistema.

El FMLN como partido de Gobierno

Las elecciones presidenciales de 2009 permitieron al FMLN ascender al gobierno. Pero este suceso permitió destapar los vínculos empresariales que el FMLN sostenía desde que estaba en la oposición, a través de las relaciones ad doc que su empresa ENEPASA establece en el mercado (esta empresa fue creada gracias a los Asocio Publico Privado por alcaldías gobernadas por el FMLN y PetroCaribe).

En el primer Gobierno del FMLN se ampliaron los programas de asistencia social, a través del incremento de la carga tributaria, quitándole ingresos a la clase media para aliviar las duras condiciones de las comunidades marginales y rurales. El FMLN ha sido dócil con el empresariado agremiado en la ANEP. Arena pasó a ser la oposición, pero con el escudo de la Sala de lo Constitucional que lo protege.

En el segundo gobierno del FMLN existe un mayor deterioro económico. La crisis fiscal ha obligado al FMLN a reducir los programas asistencialistas, pero el crecimiento económico no supera el 2%. El FMLN se ha transformado en la expresión política de una nueva burguesía emergente, que está en pugna con la burguesía oligárquica, en un proceso de lucha donde cada bando pretende imponer el control hegemónico. El FMLN con dos periodos consecutivos de gobierno se ha desgastado, mientras ARENA está preparándose para volver a gobernar.

El FMLN no pudo hacer los cambios reformistas y democráticos que anhelaba, y las consecuencias se harán sentir a corto plazo.

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