COSTA RICA.- ¿Hacia un gobierno de “unidad nacional?

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Por José Rene Tamariz

En la primera ronda electoral el excandidato y pastor evangélico, Fabricio Alvarado, obtuvo el primer lugar en los resultados electorales con un 24,91%, mientras que Carlos Alvarado, excandidato oficialista obtuvo el segundo lugar con el 21,66%. El abstencionismo se ubicó en el 34,34%. Sin embargo, en la segunda ronda electoral, Carlos Alvarado, obtuvo más del 60% de la votación, erigiéndose como el futuro presidente de Costa Rica y el evangélico era derrotado de forma contundente, obteniendo menos del 40% de los votos. Para la mayoría de la población, analistas políticos y dirigentes de los partidos políticos fue una votación y resultado sorpresivo. La abstención electoral disminuyó ligeramente al 33,54%.

¿Por Qué Triunfa Carlos Alvarado?

El candidato del PAC logró ganar en 62 cantones de los 81 que existen en el país, es decir en el 76,54%. En la segunda vuelta el PAC le logró ganar al PRN en 18 cantones que, en la primera vuelta, el pastor evangélico había ganado. Además, en 8 de los 10 cantones con la mayor cantidad de votantes fueron ganados por el PAC, mientras que en la primera ronda el PRN había 6 de esos cantones. Actualmente existen diversas hipótesis sobre las razones o causas de la victoria electoral de Carlos Alvarado del partido de gobierno PAC. La gente de este partido explica su triunfo a tres factores: “… el propio PAC, el apoyo de otros partidos políticos -especialmente de la tendencia de exaspirante socialcristiano Rodolfo Piza- y la participación de la sociedad civil organizada, como el trabajo hecho por Coalición Costa Rica…”. (La Nación, 3 de abril de 2018). Mientras que el PRN explica su derrota por “… el peso del voto católico”. (Ídem). Otros analistas políticos enumeran otros factores.

En realidad, existen múltiples factores que, como hipótesis preliminar, explican la causa del triunfo de Carlos Alvarado. Entre otros, podemos mencionar los siguientes: grandes sectores de votantes que votaron en la primera ronda por otros candidatos y partidos políticos se inclinaron hacia Carlos Alvarado; el reportaje sacado, una semana antes de las votaciones, en la Revista Dominical del diario La Nación sobre el pastor Rony Chávez, “padre espiritual” de Fabricio Alvarado, en donde se publicaron sus viejas declaraciones en la que denunciaba y atacaba vehemente a la Virgen de los Ángeles, inclinó la votación de muchos católicos hacia Carlos Alvarado; amplios sectores de clases medias (baja, media y alta) que, en la primera ronda electoral, habían votado por los otros partidos políticos, asustados por el discurso y la incertidumbre de un gobierno que no tenía ni experiencia ni equipo para gobernar, terminaron inclinándose por votar por Carlos Alvarado y, según muchos de ellos, no por el PAC; la inasistencia de Fabricio Alvarado a varios debates, así como la demostración en algunos debates de muchas debilidades y falencias en el manejo de diversos temas de importancia.

¿Un Gobierno Parlamentario de Facto?

Aunque Carlos Alvarado y el PAC ganaron la presidencia de la República con una amplia votación de 1.289.000 votos, más del 60%, sin embargo, llegan con los pies hinchados al final del proceso. En realidad, la verdadera votación del PAC fue, la obtenida en la primera ronda electoral tanto para la presidencia de la República como en la Asamblea Legislativa. El PAC disminuyó su peso dentro del Congreso, ya que pasó de 13 a 10 diputados. Es más fuerte a nivel de la Asamblea Legislativa el partido evangélico PRN el logró obtener 14 escaños en el Parlamento. Los 849.630 votos que sacó de más en la segunda ronda Carlos Alvarado son votos prestados de otros partidos políticos y de sectores sociales que no están con el PAC, pero que terminaron votando por él para evitar el llamado “mal mayor”, representado en su momento por el pastor evangélico, Fabricio Alvarado.

Es debido a esa gran debilidad, así como por las alianzas electorales, principalmente, con el PUSC es que Carlos Alvarado y el PAC se ven obligados a la conformación de un “gobierno de unidad nacional”.  Ese gobierno significa que el PAC se compromete a dar el 49% de los puestos del gobierno, tanto en ministerios como instituciones estatales. En palabras de Ottón Solís, fundador histórico del PAC “La idea es buscar acuerdos sustantivos sobre temas entre los partidos con representación legislativa (…) Pensamos que, en proporción al número de diputados que tenga cada partido, se otorguen los cargos”. (Semanario Universidad, 4 de abril de 2018).  Ya algunos partidos políticos, como el PLN, el PRSC y otros han declinado la participación en un eventual “gobierno de unidad nacional”. El partido evangélico PRN aún no ha definido su participación en eventuales puestos de dicho gobierno, pero es muy probable que se incorpore a ese gobierno de unidad nacional.

El Partido Integración Nacional (PIN) y el Frente Amplio (FA) han aceptado la invitación de Carlos Alvarado de formar gobierno conjunto. El FA con su incorporación física al gobierno burgués de unidad nacional está firmando y finalizando su liquidación como oposición política independiente. Lo más probable es que profundice su rumbo y senda hacia la conversión de un partido, cada vez más, hacia la derecha.

Por otro lado, la idea de Ottón Solís, fundador del PAC, plantea la conformación de un “gobierno parlamentario sin reformas constitucionales”. Lo dice de la siguiente manera: “Pensamos que, en proporción al número de diputados que tenga cada partido, se otorguen los cargos. Ahí hay un amarre sustantivo en la cámara legislativa compartiendo el poder, entendiendo que nadie es intocable, pero que puede ser reemplazado por la misma agrupación que lo propuso y con la única opción de que sea destituido por completo si se rompe el acuerdo de gobierno conjunto. Es un gobierno parlamentario con el poder que tiene el Presidente para despedir ministros”. (Ídem). En el fondo esta propuesta busca un grado de gobernabilidad y, al mismo tiempo, amarrar acuerdos a nivel de la Asamblea Legislativa para pasar proyectos conjuntos del llamado “gobierno de unidad nacional”. De conformarse este gobierno de “unidad nacional” o “parlamentario de facto”, dado que no existe formalmente ni en la legalidad. La posibilidad de conformación de ese flamante tipo de gobierno augura el amarre de todas las fuerzas neoliberales para imponer sus planes y proyectos de ajuste fiscal y de otros tipos en contra de los trabajadores y demás sectores populares.

Avanza el Plan de Ajuste en Contra de los Trabajadores

Antes de las elecciones se aprobó dar vía rápida al plan fiscal del gobierno de Solís. Ahora, los diputados que integran la comisión parlamentaria que discute el plan fiscal, recientemente “… aprobaron… un conjunto de mociones para endurecer el Proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, con el cual se pretende reducir el déficit económico que tiene el Gobierno. Entre estas, hay dos que resaltan como las más relevantes. La primera es limitar a un 1,94% del salario base el pago adicional que reciben los empleados públicos por cada año laborado, incentivo conocido como anualidad…”. El neoliberal Otttón Solís, asesor principal del electo presidente de la República, Carlos Alvarado, sostiene que ese porcentaje del 1,94% de anualidad se debe aplicar tanto a los viejos como nuevos empleados públicos sin distinción, ya que según él este no es un “derecho adquirido”. La segunda medida es cobrar un impuesto del 20% sobre los salarios que oscilen entre 2.1 y 4.2 millones de colones y de un 25% a los salarios que superen los 4.2 millones de colones. Por otro lado, la eventual aprobación de la regla fiscal que aparece en dicho proyecto es draconiano ya que obliga al poder Ejecutivo a reducir anualmente en un 0,75% el déficit fiscal hasta a alcanzar un 3%. Esta “regla fiscal constitucional” va a significar que, en determinados momentos, el gobierno imponga la reducción del gasto público en sectores sociales, así como el eventual congelamiento salarial de los trabajadores en forma legal y constitucional.

A este plan de ajuste fiscal del gobierno en contra de los trabajadores y sectores populares hay que enfrentarlo con la movilización y la huelga general. De ahí que es necesario y urgente que las dirigencias sindicales, tanto de los sindicatos como de los bloques sindicales realicen la más amplia unidad de acción en contra de dicho plan. Los emplazamos a convocar a un encuentro o asamblea amplia de todos los sindicatos, organizaciones populares, estudiantes y revolucionarias para discutir y votar un plan de lucha que termine en una gran huelga nacional para echar abajo y evitar que se apruebe en la Asamblea Legislativo el nefasto proyecto 20.580.

       

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