CENTROAMERICA.- La mina "Cerro Blanco": Una expresión granítica de la centroamericanización de los conflictos medioambientales


Por Marcial Rivera

La problemática de la Mina Cerro Blanco no es un problema generado por los pueblos de Guatemala El Salvador: no es un problema entre pueblos, es un problema generado por las transnacionales con el aval de los gobiernos, quienes representan los intereses de las clases dominantes nacionales y de las transnacionales, a quienes les dan concesión de licencias para la explotación de distintos mega proyectos.

La Mina Cerro Blanco impacta ambos pueblos

Desde hace más de diez años se viene contemplando la posibilidad de construir un proyecto minero con miras a explotar distintos minerales en el área fronteriza con El Salvador, específicamente en la ya establecida Mina Cerro Blanco, Municipio de Asunción Mita, Jutiapa, Guatemala. Este proyecto se encuentra a menos de 50 kilómetros de la frontera con El Salvador e involucra directamente al Río Lempa y al  Lago de Güija, principales fuentes de abastecimiento de  agua para la población Salvadoreña.

La contaminación producto de este proyecto minero está causando y seguirá causando enormes inconvenientes, tanto a nivel de enfermedades como de contaminación medioambiental y de las actividades de las comunidades.

Dado el impacto de dicho proyecto, se ha conformado una comisión binacional para investigar los posibles daños que existan a raíz de la instalación de la mina. Según el canciller Salvadoreño Hugo Martínez "este asunto se está ventilando en el nivel diplomático, como corresponde", y "en un clima de hermandad", e indicó que "en las próximas semanas" informará de los resultados del diálogo (Guatemala y El Salvador dialogan sobre mina, Siglo XXI, 26-02-2013).

Las minerías son proyectos económicos transnacionales

Según declaraciones de las autoridades, este proyecto minero se encuentra en fase de exploración y no en fase de explotación, y se tiene planificado que su explotación comience en el 2014; esto sin dejar de mencionar la gran cantidad de proyectos mineros y de otra naturaleza que existen alrededor de las fronteras entre Guatemala, Honduras y El Salvador.

Robert Robinson (Comentarios Preliminares al Estudio de Evaluación de Impacto Ambiental del Proyecto Minero de Cerro Blanco, madreselva.org.gt)  señala que "…La mina Cerro Blanco se espera que sea muy rentable y la mayor parte de las ganancias probablemente serán exportadas. El propietario, Goldcorp, es una corporación transnacional. Los riesgos a la salud pública y el medio ambiente deben ser cuidadosamente sopesados contra la ganancia económica relativamente escasa para Guatemala." En su mayoría las ganancias generadas por los proyectos mineros van a quedar en manos de las transnacionales mientras los pueblos les toca sufrir los impactos negativos de estos proyectos mineros.

No a los proyectos mineros en Centroamérica

Las organizaciones ambientales Salvadoreñas, ya han adelantado el proceso de demandar soluciones a estos problemas. A finales de febrero una serie de organizaciones ambientalistas Salvadoreñas se apostaron frente a las instalaciones de la Embajada de Guatemala en El Salvador  para manifestar su descontento y su rechazo frente al proyecto minero en Asunción Mita, Edgardo Mira, director del Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio, señalaba: “Le estamos exigiendo al gobierno de Guatemala que pare, sin más demora, el funcionamiento de la mina Cerro Blanco, porque es una grave amenaza para el medio ambiente pues la contaminación con químicos afectará a muchos recursos hídricos de El Salvador" (www.estrategiaynegocios.net, 26-02-2013).

Existe la necesidad de que el pueblo centroamericano se movilice para exigir la no implementación de proyectos mineros que atentan contra el medio ambiente y vida. Las organizaciones medioambientales Salvadoreñas deben continuar con la lucha siguiendo una política autónoma e independiente, que le diferencie del gobierno, se debe de exigir la inmediata suspensión del proyecto minero, la instalación de una mesa que esté integrada por representantes de organizaciones obreras, campesinas, indígenas y medioambientalistas de ambos países.  De igual manera se debe de trabajar en una coordinadora centroamericana contra la minería.

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